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sábado, 28 de diciembre de 2013

Calor humano

Un reciente y esperanzador informe del Fiscal Superior de Aragón, José María Rivera, señala que no se han incrementado los delitos comunes en Aragón durante este año tan próximo a finalizar, lo cual es un claro exponente de que la crisis y su lacra más dolorosa, el paro, no ha supuesto ninguna incidencia significativa en nuestra seguridad cotidiana.

Entre las razones que se barajan para explicar tal resultado, pudiera ser una de las principales el apoyo familiar, importante muro de contención ante las dificultades extremas que atraviesan muchos de nuestros conciudadanos para superar el día a día, sin convertirse en transgresores de la legalidad. En estas fiestas navideñas debemos felicitar a todos aquellos que, además de sostener a quienes les rodean, han extendido sus buenas prácticas más allá del ámbito familiar, conscientes de que únicamente la solidaridad puede cerrar la brecha abierta entre la pobreza y los inaccesibles privilegios de la abundancia.

La superación de crispaciones y malquerencias tiene como pilar fundamental el buen hacer de las gentes que consagran su esfuerzo a suavizar los obstáculos que los más vulnerables encuentran en su devenir. Hombres y mujeres que entregan su tiempo y energía a disminuir la carga que pesa sobre niños, ancianos y personas desprotegidas; hombres y mujeres de buena voluntad en cuyos labios siempre aparece una sonrisa de bienvenida para acoger a quienes tanto les necesitan. ¿Cabe mejor testimonio de lo que es el calor humano?

Aquellos que no solo en estas fechas, sino durante todo el año, apagan la llama del rencor y del odio, por muy justificable que pueda parecer su fuego, bien merecen nuestro aplauso: ¿qué mejor mensaje de amor puede iluminar la Navidad?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de diciembre de 2013

sábado, 21 de diciembre de 2013

Mujeres fantásticas.

Durante estas Navidades, heladoras para muchas familias, de las que algunas ni siquiera dispondrán de calefacción por impago del recibo de la electricidad, brillará una vez más con luz propia el resplandor de muchas mujeres que por sí solas impregnarán su hogar de calor.

Así, mientras los altavoces de los grandes centros comerciales prometen el paraíso, solo para quienes puedan costeárselo, claro, y Papá Noel se pasea en un exótico trineo colmado de regalos inaccesibles, infinidad de madres y abuelas se encargarán de que nada falte, al menos nada de verdad importante, cuando hijos y nietos se refugien en casa. Ellas no saben de vacaciones en estas fechas tan señaladas; muy al contrario, sus jornadas se dilatan en extremo y ven cómo las tareas se multiplican, en tanto que las nóminas, en el mejor de los casos, no se estiran y las exiguas pensiones tampoco dan para más. Pero a estas grandes heroínas la fatiga no las amilana; ni siquiera puede borrar de su rostro una sonrisa perenne. No conocen tregua y su entrega generosa es ilimitada, aunque ellas apenas le den importancia. Evidentemente, tampoco es valorada por las sucesivas Administraciones que han dirigido nuestro país: su ignota labor es invisible, no existe. Y, por tanto, carece de reconocimiento. Afirmaba Miguel Delibes que el trabajo de la mujer que lleva a cabo la crianza y educación de sus hijos, además de gestionar la economía doméstica, es al menos tan valioso como el trabajo remunerado con una nómina. ¿No merecería, al menos, su reconocimiento como periodo cotizable, ya que no una pensión? Muy al contrario, para las viudas todo se recorta menos el trabajo. ¿Habrán de pasar aún muchas navidades para que esto cambie?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de diciembre de 2013
Menos humos

La contaminación del aire es, junto con la obesidad, el problema más grave al que debe hoy enfrentarse la humanidad, según nos advierte María Neira, Directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS.

Las grandes urbes, donde se concentrará en 2050 más del 70% de la población mundial, constituyen un foco insalubre por culpa de emanaciones nocivas derivadas esencialmente del transporte y de la industria. Sabemos ya que el aire que respiramos en la calle puede ser tan pernicioso como el humo del tabaco, el cual, sin embargo, podemos eludir de forma voluntaria. Pero poco podemos hacer individualmente para defendernos de la contaminación ambiental, salvo reducir el recurso a vehículos privados en favor del transporte público y medios no contaminantes, como la bicicleta, ahora bien, siempre respetando la prioridad del peatón.

Caminar es la mejor solución para ambos problemas, la contaminación y la obesidad. Y hacerlo por zonas verdes nos proporciona una gratificación muy especial: los jardines públicos son algo más que decoración ciudadana o espacios de encuentro y esparcimiento; por desgracia, no siempre reciben la atención que merecen, tanto por los gerentes de su mantenimiento como, lo que aún es más lamentable, por parte de los usuarios.

Mientras soñamos con un entorno más verde al otro lado de nuestras ventanas, siempre será factible recurrir a la escapada como fórmula saludable para redimir el sedentarismo. Los sotos ribereños y el aire más puro están ahí mismo, muy cerca; mas, para quien se lo pueda permitir, cabe sugerir una visita al olvidado campo turolense, ese mismo que con tanto ingenio se anhela revitalizar desde las pantallas de Oregón TV.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 13 de diciembre de 2013



sábado, 7 de diciembre de 2013

Cultural rural.

Muriel, la entrañable protagonista de la novela “Cinco panes de cebada”, nos muestra el denodado esfuerzo de una maestra rural para alumbrar una viva luz de amor por el saber y cultura en uno de esos pequeños pueblos perdidos en los mapas. ¿Ficción? Más allá de las vicisitudes de un relato que nos llega muy dentro por su proximidad y certera visión de una etapa de nuestra historia reciente, quizá ya superada, son hoy muy visibles los frutos del buen hacer que aquí y allá derraman animosos educadores inspirados por una vocación sublime.

Uno de los ejemplos más notables es el programa Leer juntos, desarrollado en Ballobar por Carmen Carramiñana y Mercedes Caballud desde hace ya dos décadas. Esta hermosa iniciativa, eje de actividades muy diversas, nació como una fórmula de pedagogía literaria para los alumnos y ha devenido en una experiencia cultural compartida también por los mayores que, con el firme apoyo de la Biblioteca Pública de Ballobar y su Ayuntamiento, no solo irradia sus efectos a toda la localidad, sino que se ha extendido por un vasto territorio y ha servido de modelo para otros muchos proyectos.

Esa complicidad que las buenas intenciones brindan en un campo fértil, abonado por un interés cultural sincero, contrasta con la inercia de algunos preceptores harto preocupados por matices más prosaicos, como la reducción de la jornada, mejoras salariales y otras reivindicaciones, tal vez tan justas como alejadas de la entrega sin límites de la que hacen gala cotidianamente tantos y tantos maestros en los más recónditos núcleos de nuestra geografía, donde llegan a constituirse en un foco de cultura para toda la población. Encomiable labor que merece nuestra gratitud.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 6 de diciembre de 2013

sábado, 30 de noviembre de 2013

Memorias

Ciertamente, como confesaba José Luis Sanpedro, derramamos en todo aquello sobre lo que escribimos nuestra propia personalidad, sea un relato de ficción o cualquier otro texto. Pero, de un tiempo a esta parte, el género autobiográfico está de moda: famosos, políticos y destacados personajes de la vida pública porfían por transmitirnos sus vivencias, sin duda apasionantes, en un intento de explicarnos las claves de sus azarosas existencias.

El impulso para escribir unas Memorias nace de diversas motivaciones, algunas prosaicas, como el simple y obvio ánimo de lucro o la indulgente fórmula para prolongar efímeras glorias pasadas; tampoco suelen estar ausentes las malévolas embestidas contra sempiternos antagonistas o el reconocimiento y agasajo de adhesiones fieles. Sin embargo, de la lectura de ciertas crónicas personales, casi siempre teñidas de soberbia, se desprenden otras razones más recónditas, dada la abrumadora presencia de especulaciones, excusas y alegatos que pretenden justificar acciones e intrigas protagonizadas por el autor. No subyace en esto mucho contraste con las reflexiones de cualquier ciudadano común; la diferencia estriba en que las disposiciones de estas conspicuas celebridades afectaron, directa o indirectamente, a una buena parte sino a todos sus lectores actuales, que hoy reciben tales pretextos con la sabia resignación de quien nada puede hacer ya.

Quien escribe sus memorias suele pedir al lector que calce sus zapatos y se ponga en su lugar, antes de solicitar su benevolencia y comprensión. Mas, entonces, cabe preguntar: ¿por qué tan egregios autores no realizaron sus oportunas meditaciones antes de obrar y no después, cuando sus equivocaciones son ya difíciles de subsanar?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 29 de noviembre de 2013

sábado, 23 de noviembre de 2013

Economía consciente.

En el I Congreso Internacional de Economía Consciente, se han subrayado los factores de mayor relieve que distinguen esta alternativa de pensamiento económico y que se opone frontalmente a las directrices respaldadas por la Escuela de Chicago u otros sistemas basados en la desigualdad y la “deshumanización”.

La Economía Consciente ansía relevar a un modelo obsoleto, radicalmente capitalista, donde es más importante Tener que Ser. La persona deja de ser un mero factor de producción, computable en fríos dígitos, para convertirse en el centro, el eje primordial e irreductible del sistema económico. Y el trabajador, inmerso en un ambiente grato y solidario, aporta su esfuerzo sin coacción ni controles: simplemente, no los necesita, porque de forma voluntaria pone todos sus conocimientos y esfuerzo en pro de la empresa común, la cual ya no le resulta ajena.

No se trata de una utopía: la psicología ya anticipó hace muchos años que las empresas cuyos trabajadores se encuentran a gusto obtienen mayores rendimientos y mejoran su productividad, en tanto que la miopía de ciertos agentes de corto alcance conduce irremediablemente al conflicto y al desastre. Pero la mala praxis se impone con sorprendente facilidad en nuestros días: incompatibilidad profesional y familiar, miedo y desconfianza como telón exclusivo de fondo, absurdo desperdicio del talento, competencia desmedida que desprecia el interés común en favor de prebendas particulares. Una lista interminable en un escenario donde el estado del bienestar amenaza diluirse como pompas de jabón, salvo que nuevas concepciones económicas y empresariales puedan obrar la transformación. Junto a las crisis más sombrías, siempre emergen nuevas oportunidades.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 22 de noviembre de 2013

sábado, 16 de noviembre de 2013

Infancia vulnerable.

Cuando la naturaleza se manifiesta con toda su virulencia, tal y como ha sucedido en Filipinas, suele dejar una estela de muerte y desolación que solo el tiempo y la solidaridad pueden borrar paulatinamente. A nadie se le escapa que son los niños, siempre muy vulnerables y tanto peor cuanto más desamparados, las principales víctimas de un escenario donde, junto a la entrega generosa y altruista, afloran también con facilidad los más bajos instintos del ser humano. Todas las organizaciones de ayuda y defensa de la infancia vienen denunciando la explotación infantil que, con los más ruines objetivos, se aprovecha de la desprotección que supone para los niños la ausencia paterna derivada de las grandes catástrofes.

Pero el eco de tan atroces desastres no debiera hacernos ignorar los ataques cotidianos, menos evidentes pero también muy crueles y peligrosos, que experimentan los niños que nos rodean. Aquí y ahora, el acoso infantil se viste con sugestivos disfraces y se vale de sofisticadas artes para burlar cualquier resistencia, siempre débil cuando falla la vigilancia de los adultos. La nociva verborrea transmitida a través de las redes sociales es una vía fértil para penetrar en la intimidad del niño y proporcionarle bofetada tras bofetada hasta destruir su autoestima y dejarlo inerme ante las maquinaciones de su agresor. Sin embargo, sería necio cargar sobre las nuevas tecnologías el peso de unos ultrajes para los que solo constituyen un medio perversamente utilizado. La clave no reside en el arma, sino en la mano que la maneja. Y, al otro lado, la brecha más frágil de la defensa radica en la deserción de las funciones de vigilancia que padres y educadores deben brindar.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 15 de noviembre de 2013.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Zaragoza verde

La candidatura de Zaragoza como Capital Verde Europea debiera suponer algo más que el reconocimiento oficial hacia un proyecto en el que los hechos no siempre caminan a idéntico ritmo que las intenciones. Reducir la contaminación, mejorar la eficiencia energética o teñir de verde los espacios urbanos constituyen tan solo algunos de los objetivos imprescindibles para humanizar la ciudad.

¿Deseamos una urbe amable con sitio para todos? Tal anhelo va más allá de una perspectiva restrictiva donde predominen los aspectos puramente formales. El ser humano es el eje de la ecología, para bien y para mal: arquitecto de altas miras con visión de futuro, pero también bárbaro devastador que hace inhabitable todo lo que le rodea. Desde mi ventana veo perros sueltos, quizá peligrosos; césped agostado y lleno de excrementos; suciedad cercando papeleras vacías; ciclistas que asedian a los peatones y que, a su vez, son acorralados por los vehículos; desmandados aprendices de futbolistas que hacen de sus pelotas azarosos proyectiles. Pero lo que apenas veo son carritos de bebé y ancianos paseando, quizá porque no se atreven.

Nuestra real asignatura pendiente, aunque no la contemple el PISA, es el civismo: el respeto a las normas de convivencia que hacen posible un uso racional y sostenible de lo que es común. Temo que la más benevolente evaluación de nuestro compromiso en pro de una Zaragoza mejor adaptada a los intereses ciudadanos queda aún muy alejada de la realidad perceptible a pie de calle. Así que, si el mero hecho de optar a la capitalidad verde europea implica una mayor consciencia de lo que significa una ciudad en armónico desarrollo con los intereses humanos, ¡bienvenida sea!

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 8 de noviembre de 2013

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cigarras y hormigas.

Estamos muy habituados a escuchar palabras de gratitud e insulsos baños de agasajo dispensados durante la entrega de cualquier galardón. Antonio Muñoz Molina ha querido romper esa tónica para legarnos una visión realista, ajena a maquillajes y demagogia, durante su intervención en nombre de los premiados con el Príncipe de Asturias, donde ha lanzado sus dardos certeros contra una sociedad madrastra que derrocha ingratitud hacia sus mejores hijos; una frustración plenamente compartida por quienes se mantienen alejados de la esferas de poder y que, además, aspiran a abanderar el trabajo serio y bien hecho, aun a costa de contemplar con resignada amargura cómo reconocimientos y beneficios pasan de largo en favor de zalameros farsantes que nada saben de esfuerzo y discreta laboriosidad. Muñoz Molina, autor de uno de los libros que más me ha impactado, “Plenilunio”, ha puesto el dedo en la llaga al manifestar su desaliento ante “un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes mientras que sus víctimas no reciben justicia” Se trata del eterno vía crucis de los justos que miran al otro como un compañero de viaje y no como a un bichito al que pueden aplastar con el insaciable zapato de su avaricia desmedida.

Por fortuna, ante esta reflexión tan acertada como descarnada y sombría, la ONCE recibió en esa misma sesión el Príncipe de Asturias de la Concordia, en atención a su extraordinaria labor durante más de tres cuartos de siglo. Es esta una contrapartida evidente donde el coraje solidario se pone al servicio de los desfavorecidos. Tan solo una tenue luz de esperanza frente a infinitas tinieblas, sí; pero también un faro que ilumina el camino de los hombres honestos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 1 de noviembre de 2013

sábado, 26 de octubre de 2013

Lazo rosa.

La celebración del Día Internacional del Cáncer de Mama ha colmado la calle de lazos rosas, una risueña manifestación cuyo optimista triunfalismo está muy lejos de ser ampliamente compartido, además de que para muchas mujeres el símbolo rosado representa, ante todo, el recuerdo de un grave padecimiento cuyas secuelas les acompañarán de por vida.

Ciertamente, el tratamiento precoz y los avances de la medicina han conseguido atenuar la mortalidad derivada de esta enfermedad; sin embargo, no cesa de incrementarse el número de casos, cuya prevalencia se eleva ya por encima del 10%, en tanto que permanece desconocida la causa de tan perverso incremento. Muy lejana parece la erradicación de esta penosa dolencia y temo que durante demasiado tiempo todavía será preciso recurrir a una amarga amputación y al posterior tratamiento mediante radio y quimio terapia.

Los profesionales de la salud insisten una y otra vez en la prevención, ya que un diagnóstico temprano garantiza las mayores probabilidades de éxito. Pero ni tal procedimiento es infalible ni los medios utilizados totalmente inocuos. La victoria contra el cáncer de mama nunca será gratuita y en ese precio también está incluido el coste económico de la investigación, pero aun siendo de elevada cuantía los recursos orientados a la lucha contra esta enfermedad, se constata una desgraciada dispersión y carencia de coordinación en la comunicación de avances y resultados, sobre todo respecto de la cooperación internacional, evidencias tanto más lamentables en un mundo globalizado donde el compromiso en pro de la salud debería universalizarse. Mientras tanto, el brillo de esos festivos lazos será más de esperanza que de gloria.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 25 de octubre de 2013

sábado, 19 de octubre de 2013

Suspenso

Las conclusiones del Programa Internacional para la Evaluación de la Competencia de Adultos promocionado por la OCDE, equivalente del Informe PISA para la población escolar, deja a los españoles en muy mal lugar. Para ser exactos, dentro de los países considerados, entre los que se incluyen casi todos los europeos, somos los penúltimos en comprensión lectora y, si cabe, aún quedamos un poco peor en matemáticas.

Ser los más ineptos en cuanto a nuestra capacidad para realizar sencillos cálculos aritméticos o entender el recibo de la luz no es peor que la manifiesta impericia para comprender un texto medianamente complejo. Habrá que buscar culpables, ¿no?: pues ahí están la Ley General de Educación de 1970 y la LOGSE del 90. Pero el análisis de datos desagregados continúa evidenciando una marcada correlación entre el éxito de la educación y los recursos asignados a la misma, junto al desarrollo y tradición cultural de cada región. Además, tal vez la raíz del problema no resida tanto en la calidad de la enseñanza, como en la apatía y desinterés generalizado por todo lo que huela a cultura, reflexión o afinidad intelectual, efluvio indeseable al parecer. José Antonio Marina subraya, respecto de esta cuestión, la importancia de la colaboración entusiasta de toda la tribu, pero la respuesta del clan es rotunda: ¡aúpa la tele basura!, al tiempo que la junta de chamanes opta por despachar a horarios inhóspitos los espacios que ofrecen aspiraciones más elevadas. Y ello aun cuando es constatable una honrosa inclinación hacia el aprendizaje y la educación permanente por parte de un notable sector de la población adulta.

Bendecir la quincallería y estigmatizar la erudición solo lleva al suspenso.

Publicado en El Periódico de Aragón, el 18 de octubre de 2013

sábado, 12 de octubre de 2013

El silencio de los justos.

La nefasta verborrea de personajes de pacotilla cae sobre nosotros sin tregua, abrumándonos hasta el hastío desde todos los frentes, foros y tribunas, merced a una perniciosa apuesta por el morbo y el exceso. El dedo acusador, arbitrario y despótico, es adicto a la censura indiscriminada, al ataque global, pese a que en cualquier esfera existe una mayoría de profesionales honrados.

Así, la inmensa generalidad de altos funcionarios de la carrera judicial, tras superar unas durísimas oposiciones, están abocados a prolongar su ya intensa jornada laboral hasta extremos insospechados, mientras crecen las trabas y menguan los recursos que el engranaje administrativo pone a su disposición, a la vez que ven mermados sus ingresos y cercenadas sus aspiraciones, sin que por ello renuncien a prestar un servicio de calidad, muy por encima de lo que estrictamente están obligados a facilitar. Y ello, cuando también sufren, junto a la atroz y desvariada crítica de legos en la materia, un obstinado proceso para menoscabar sus funciones y coartar la independencia del poder judicial, en favor de quienes aspiran a cometer sus desafueros con mayor impunidad.

Muy pocos colectivos escapan de la reprobación generalizada, quizá porque la difamación impersonal, sin pruebas, es muy fácil y cómoda. Pero aunque una manzana podrida no implique la corrupción de la totalidad del cesto, en bien de todos se requiere la temprana extirpación de la pieza viciada, antes de que pueda contaminar al resto. Hoy más que nunca, es preciso separar el grano de la paja; distinguir la entrega honrada y real de la zafia e infame complacencia; desenmascarar y sancionar la inmunda labor de quienes mejor se mueven en aguas turbias.

Publicaado en El Periódico de Aragón, el viernes 11 de octubre de 2013

sábado, 5 de octubre de 2013

Nuestros barrios.

Si la felicidad reside en los detalles, en las pequeñas cosas y en los lances fugaces, habremos de convenir que tan importante es apreciar los instantes gratos que nos regala la existencia como aprender a superar los obstáculos que nos opone el efímero devenir de lo cotidiano: esas menudencias que pueden amargarnos la vida y que, a ras de calle, se deben en muchas ocasiones a conductas incívicas y a la carencia de empatía, cuando no a la distancia existente entre los barrios y la planta noble de los edificios donde se arbitra la vida zaragozana.

La democracia es participación, pero para la voz de la calle no resulta fácil saltar los lindes de su vecindad más inmediata. Por ello surgieron las asociaciones de barrio y, para agruparlas, la FABZ que las representa. Derechos del peatón, conflictos del día a día, servicios insuficientes, relaciones con la Administración; actividades festivas y culturales: en suma, la organización de la vida social del barrio. Este es el objetivo de las asociaciones que velan por fomentar en su entorno el espíritu cívico y crear mejores condiciones de vida, así como también se ocupan de estimular la solidaridad, última vía para solventar situaciones irreductibles refractarias a otros medios.

Durante estas fiestas del Pilar, la FABZ será distinguida por el Ayuntamiento de Zaragoza como Hija predilecta. Premio merecido que reconoce una labor de 40 años en pro del ciudadano y para dar respuesta a los problemas que le afectan; una dilatada trayectoria en la que siempre ha primado el trabajo tenaz, generoso y gratuito de un sinfín de protagonistas anónimos, aquellos para quienes, con seguridad, el mejor premio consistirá siempre en que sean atendidas sus demandas.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de octubre de 2013

sábado, 28 de septiembre de 2013

Ética indispensable

La Universidad Pública de Navarra exige a sus alumnos, entre los trámites de la matrícula, la firma de una “Declaración de integridad académica” mediante la cual el estudiante se compromete a no recurrir a medios fraudulentos para la superación de sus estudios. El documento implica la renuncia a cualquier medio de plagio y copia, así como a toda maniobra opuesta a una ética elemental, tanto en los exámenes como en todo tipo de trabajos y actividades. Obviamente, la rúbrica de tal documento no entraña su cumplimiento, pero es un principio indispensable, un contrato que se asume libremente y que, al menos, aspira a distanciar al alumno de una conducta viciada, cuya disculpa nace de su aceptación generalizada.

Estamos demasiado acostumbrados al camino fácil, a la carencia de escrúpulos y a la tolerancia social, cuando no aplauso, de la trampa, del fraude y del ardid fullero, pícaras argucias que solo condenamos cuando fracasan. A cambio, tendemos a ignorar el trabajo callado y austero, el esfuerzo de cada día, la transparencia, el respeto a las normas; las conductas honradas y responsables, que, a lo sumo, apenas inducen poco más que una tibia sonrisa conmiserativa. ¿Tendremos realmente derecho a lamentarnos de que la corrupción y las malas artes triunfen, si nada hacemos por evitarlo?

Cuando el vicio se arraiga en edades tempranas, tanto más difícil será después extirparlo y enderezar un tronco que prosperó torcido. Resulta, pues, primordial romper el primer eslabón de esa vil cadena que lleva desde el plagio en un examen al perverso abuso de poder cuando se dispone de medios para ello.

¿Por qué no firmamos todos un compromiso de integridad y lo clavamos bien a la vista en la puerta de casa?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de septiembre de 2013

lunes, 23 de septiembre de 2013

María Rosario de Parada

Rosario de Parada, pionera de las letras aragonesas y adalid del periodismo con firma femenina, nos ha dejado. Se ha eclipsado la luz de un faro cuya luz se proyectaba con singular fulgor para iluminar el camino de la mujer, en especial, el de aquellas que siempre aspiraron a liberarse de un marco demasiado constreñido para sus anhelos.

Esposa y madre, ante todo, aprendió y nos enseñó a conciliar la misión de ama de casa con una brillante, aunque no siempre bien reconocida, trayectoria profesional y literaria, en la que destacan dos espléndidas novelas basadas en hechos verídicos, “Entre dos fuegos” y “Erminda borgheti”; una biografía de Laín Entralgo, patrocinada por el Gobierno de Aragón, bajo la encomienda de Ángela Abós; y varios ensayos, uno de ellos dedicado al Canfranc, por encargo de la Asociación de la Prensa de Zaragoza y otro consagrado al devenir del pueblo gitano, así como otros dos libros más: “Manifiesto de un jubilado” y ”El testamento de una reina”

Pero si algo define la personalidad de María Rosario, al margen de sus numerosísimos artículos anclados en la vida social y cultural zaragozana y de su protagonismo en el Ateneo y la Asociación de Amigos del Libro, es su defensa a ultranza de los más débiles, denunciando sin cesar agravios e injusticias, con tanta paciencia como tenacidad. Siempre sin rencor, haciendo gala de una infinita capacidad de trabajo, que nunca flaqueó ni conoció reposo e indolencia.

Tus restos yacen ya, María Rosario, en tu último Rincón, Santa Cruz de la Serós, pero tu espíritu cabalga alegre, eterno y universal, entre las rutilantes estrellas que pueblan el firmamento, esas a las que dirigimos la mirada cuando sentimos vacilar nuestro ánimo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el vienes 20 de septiembre de 2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

Vuelta al cole

Tras el largo estío vacacional y muy lejos de lo que antaño suponía, la vuelta al cole suele venir hoy acompañada de una gran ilusión y risueñas expectativas de reencuentros y nuevas experiencias. Pero, este año, la mochila de muchos peques viaja infaustamente liviana, vacía de un almuerzo que sus progenitores no han podido proveer, tras un desayuno así mismo frugal: los escasos recursos económicos del hogar engendran este tan insospechado como prolongado ramadán.

Las carencias nutritivas en los niños españoles se están convirtiendo en un inesperado problema, secuela de una crisis que está abofeteando con singular fuerza las economías domésticas más precarias, a la espera de un maná que los más privilegiados parecen acaparar. Pero esta malnutrición deriva ineludiblemente en un bajo rendimiento tanto físico como intelectual, propio, hasta ahora, de entornos tercermundistas. Como no podía ser de otra forma, la solución se asienta en la solidaridad, en el apoyo de ciertos colectivos conscientes de que en nuestra sociedad se están creando funestas bolsas de pobreza. Así, el proyecto Educo, a través de los colegios y de los servicios sociales, está canalizando una aportación económica para esas familias que no han conseguido una de las insuficientes becas de comedor a cargo de una Administración pródiga en recortes.

Los efectos de la difícil etapa que atraviesa la enseñanza en nuestro país solo pueden paliarse con la colaboración de todos, una contribución que no debiera limitarse únicamente a los factores más urgentes y materiales, sino extenderse también a quienes precisan apoyo por sus necesidades de aprendizaje o carencias intelectuales: la educación es y será siempre la mejor inversión de futuro.

Publicado en el Periódico de Aragón, el vienes 14 de septiembre de 213
La pobreza ética

La familia es la primera escuela donde los padres, mediante el ejemplo y la labor correctiva, enseñan el respeto a lo ajeno para forjar una sociedad en la que predomine la honradez, consolidada después por otros educadores y por el propio entorno social.

Si así fuere, no temblaría el futuro de los trabajadores intelectuales y de todo aquel que dependa de la propiedad intelectual como medio para ganarse la vida, ahora que las nuevas tecnologías ofrecen, entre sus enormes ventajas, una también enorme facilidad para incautarse de la obra ajena, sea para apropiarse de ella o, simplemente, disfrutarla gratuitamente. Hoy, los pícaros se han alejado mucho de la figura socarrona y algo ingenua que perfiló el Lazarillo de Tormes o de los simpáticos y cervantinos Rinconete y Cortadillo, empeñados en la lucha por la supervivencia. Hoy, en la feroz competencia de una sociedad liderada por el consumo, las banderas enarbolan un único lema: “Todos mienten, todos roban” Y, como es obvio, nadie se alarma ante un atraco que parece tan natural como copiar en un examen. Sin embargo, autores y profesionales de la cultura tienen tan pocas oportunidades como un agricultor de secano, no ya de enriquecerse, sino de sobrevivir con el fruto de su trabajo. Y no solo son los más paupérrimos, sino que también han de contemplar cómo los codiciosos condenan cualquier intento de regular la función creativa, alimentados, eso sí, por los excesos de que hacen gala ciertas sociedades de gestión de derechos de autor. A los creadores solo les queda la ilusión de obtener el beneplácito de algún mecenas magnánimo en quien apoyarse, pero tales figuras pertenecen a un romántico pasado; lo que hoy se lleva es el astuto y despiadado pirateo.

Publicado en el Periódico de Aragón, el viernes 5 de julio de 2013

sábado, 29 de junio de 2013

Miradas al cielo.

Hasta no hace muchos lustros, los agricultores escrutaban el cielo en demanda de nubes que, como pájaros de buen agüero, anunciaran la bendita lluvia que habría de salvar la cosecha. Merced a los nuevos sistemas de riego y a los avances tecnológicos, los hombres del campo ya no dependen tanto de los caprichos de una naturaleza quizá hostil; sin embargo, el entrañable oficio de cultivar la tierra se somete hoy a lacras emergentes que asolan la vida rural. Si no bastaba con esa dilatada cadena de intermediación y su inmensa brecha entre el precio que el consumidor paga y lo que percibe el agricultor, este ha de preocuparse cada mañana por comprobar qué es lo que los amigos de lo ajeno le han robado durante la noche y, aún peor, el daño provocado para pertrechar el hurto: desde el cobre de las conducciones eléctricas hasta un tractor, todo es susceptible de volatilizarse en un instante. No es posible poner puertas al campo… ni vigilarlo con eficacia.

Por otro lado, el agricultor siempre se ha mostrado muy sensible a los requerimientos de la tierra. Poco, pues, tiene de extraño su bienvenida a la agricultura ecológica y a los cultivos libres de aditamentos artificiales, de dudosa aportación y que implican una perspectiva excesivamente materialista y miope de la explotación. Hoy se impone un nuevo punto de vista, una nueva forma de mirar al cielo y a la tierra, siquiera para recibir a los numerosos urbanitas que, impulsados por la precariedad económica, tornan su vista al mundo rural en busca de un nuevo espacio vital donde recobrar ese reducto de serena convivencia desvaído en las grandes capitales. Ese mismo refugio que durante el estío persiguen y encuentran los amantes de las vacaciones en el campo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 28 de junio de 2013

sábado, 22 de junio de 2013

Literatura entre minas.

Es hermoso viajar a hombros de la literatura, en especial cuando el destino es un paraje tan maravilloso como las Cuencas mineras, en cuyo entorno sorprende el apego al libro que muestra su población, escasa en habitantes pero dilatada en cuanto al amor por la cultura. ¿Cuál es el origen y con qué se alimenta esa pronunciada trayectoria de afecto al libro?

Nada sería posible sin la dedicación de unos educadores de personas adultas, que ejercen su función con una entrega solo posible desde una marcada vocación. Su labor recuerda a la de aquellos maestros rurales, artífices del desarrollo milagroso de las letras en los pequeños enclaves excluidos del empuje urbanita. Pero, ahora, el alumnado no es infantil, sino integrado por adultos ávidos de ampliar su horizonte, con un brío y tesón en franco contraste con la cómoda impasibilidad de quienes tienen más fácil el acceso a las oportunidades culturales.

También es muy loable el empeño de Joaquín Casanova, editor, por acercar libros y autores aragoneses al mundo rural. Su entusiasmo por nuestra tierra mueve montañas, hasta el punto de que resulta insólita su autoridad y capacidad de maniobra, lejos de los grandes focos editoriales del país.

Y, por fin, ese increíble alumnado, mayoritariamente femenino, que hace una fiesta del aprendizaje y se aplica con maravilloso entusiasmo a su florecimiento como personas. Sorprende en sí mismo el porcentaje de la población involucrada en las clases, así como asombra su capacidad de trabajo y ductilidad para absorber ideas muy dispares, con una tolerancia y criterio que quisiera ver más a menudo en nuestra sociedad. En esta comarca, no solo hay minas de carbón; su mejor filón está forjado por esos habitantes tan voluntariosos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 21 de junio de 2013

sábado, 15 de junio de 2013

Un mundo sin luz.

Es difícil vislumbrar hoy el futuro con optimismo; pero, para algunas personas, el obstáculo reside más en la falta de luz que en las rémoras transitorias de una etapa adversa: simplemente, no ven; no pueden ver. Y no estoy hablando metafóricamente.

Cuando se cumplen 75 años desde la fundación de la ONCE, institución que ha desarrollado una labor inmensa en pro de las personas que padecen alguna restricción funcional, oftalmólogos como Celia Sánchez insisten en la importancia de la higiene visual para prevenir las deficiencias sensoriales derivadas de hábitos nocivos, como el abuso de dispositivos y terminales con pantallas de reducidísimo formato, o el riesgo que supone la utilización de gafas de sol inadecuadas sin control profesional.

Mientras que la investigación, acosada y cercenada por la crisis económica, intenta paliar las secuelas de las patologías visuales, continuamos relegando el papel de la medicina preventiva, mucho más efectiva y de menor coste.

Por desgracia, esas medidas y remedios, hoy un poco más lejanos, llegarán tarde para muchas personas que luchan con denuedo por hacerse un hueco en una sociedad sin apenas espacio para quienes se integran en el colectivo de individuos con diversidad funcional. Cuando las políticas actuales porfían en sostener los pies de barro de un neocapitalismo desbocado y disfrazado de falso liberalismo, se echa de menos un empeño real en favor de quienes, simplemente, luchan por sobrevivir y solo cuentan con su espíritu de superación y sacrificio. Esos, a quienes se niegan ayudas elementales y ven crecer las barreras en un mundo ya de por sí colmado de obstáculos. Esos, para quienes el futuro está muy oscuro. Literal y metafóricamente hablando.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 14 de junio de 20143