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sábado, 22 de diciembre de 2018

El factor humano.

La Navidad tiene un gran poder para desviar nuestra atención de lo más prosaico y, por unos días, nos anima a pensar en quienes tenemos cerca: esas personas que pasan cotidianamente a nuestro lado sin que apenas les hagamos caso; esos compañeros sobre los que resbalan las miradas, pendientes de aspiraciones que nos hurtan cada día un poco de humanidad.

En muchas empresas y por parte de muchos directivos se olvida que ese frívolamente denominado capital humano es algo más que un factor económico, piezas del engranaje reemplazables con facilidad. A la vez, también existen muchos empleados que hacen gala de no apreciar la mano que les da de comer, convencidos de que la empresa nunca podrá ocupar un rinconcito en su corazón. Quizá sea un tanto ingenuo pensar que una sola reunión navideña, a menudo sometida al irreductible marco jerárquico, pueda aproximar tan irreconciliables posiciones. Conscientes de ello, han surgido algunas iniciativas como la Fundación Máshumano, creada por Gloria Juste en 2002, orientada a fomentar la implantación de modelos de trabajo y buenas prácticas por parte de entidades y empresas que apuesten por las personas como el principal activo de cada organización. Sin duda, en esta Fundación confían en que tal apuesta es ganadora y ha de traducirse en mayor competitividad y beneficios empresariales. Y, sin duda, tal apuesta implica un profundo cambió estructural y de concepción que nunca es fácil de llevar adelante, acostumbrados como estamos a un orden imperante de las cosas, que tiende a disolver lo humano y personal en favor de logros e intereses de tan poco valor como alto precio.

¿Creemos de verdad en las personas? Pues ya va siendo hora de demostrarlo. En la empresa. En la calle. En casa. Y no solo durante Navidad.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 21 de diciembre de 2018.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Feria del Libro de Monzón.

La Feria del Libro Aragonés de Monzón es muy peculiar. Lo es por su dedicación a la literatura aragonesa, por su éxito, por la concurrencia de autores y público; e incluso también por su fecha: el pasado puente de la Constitución, el pregón de Sandra Araguás dio por inaugurada la muestra, resaltando el papel que el libro ha tenido en su propia trayectoria vital, pues ya desde muy niña era el esperado y deseado artículo de lujo que solo se dejaba ver en casa tras la visita de los Reyes Magos. Por suerte, las bibliotecas suplían entonces la escasez de tomos en los hogares y permitían a los niños el acceso al supremo universo de fantasía y aventuras, ese ingrediente imprescindible en la infancia sin el cual no se puede concebir un pleno y cabal desarrollo, cuyo principal báculo es el libro. Pero lo que hoy tienen muchos niños en sus manos es algún artilugio electrónico, lo que sin llegar a ser algo necesariamente pernicioso, les priva del inmenso placer de tocar, oler, acariciar las páginas de un libro y acudir de nuevo a ellas como un amante celoso. La semana pasada, en el recinto de la Institución Ferial montisonense, se respiraba aroma de libros, se vivía el libro, en lo que, según Nacho Escuín es un destacado evento plenamente consolidado en el panorama cultural aragonés. Desde Zaragoza, partió el sábado hacia la Feria el Tren de la Cultura; lo hizo cargado de ilusión; retornó de Monzón pleno de esperanza.

El libro encuentra en Monzón un aliado, un amigo generoso que invita a repetir cada edición la visita a esta Feria entrañable. Tanto más en cuanto que el devenir de ese supertecnificado, pragmático y globalizado espacio en el que nos movemos se muestra particularmente rácano en todo lo que se refiere a la cultura en general y al libro en especial.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 14 de diciembre de 2018.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Educación especial.

La formación de un alumno que no comparte en la escuela los rasgos más comunes de sus compañeros presenta muchas complicaciones, pues requiere una atención personalizada que en muchos casos resulta imposible facilitar por falta de recursos. Cuando la diversidad funcional de carácter intelectual implica limitaciones para el aprendizaje, el apoyo formativo suele venir de la mano de una contribución tutorial y de un mayor esfuerzo por parte de todos quienes participan en su entorno. Muy diferente es la gestión de los niños superdotados, los cuales, por pura paradoja, suelen también ser víctimas del fracaso escolar. La causa es bien simple: se aburren en clase; las secuelas inmediatas, también son presumibles: falta de interés y déficit de atención. Se ha especulado mucho acerca de la conveniencia de un enfoque particular en su formación y de la necesidad de una educación especial, así como sobre las consecuencias potencialmente negativas de tal planteamiento, tanto por lo que respecta a él mismo como a sus compañeros. Ni siquiera es fácil determinar hasta qué punto nos encontramos ante uno de estos talentos; en cambio, conocemos perfectamente la funesta huella que las etiquetas, sean de “tonto” o de “listo”, suelen conllevar.

Disponer de un elevado potencial intelectual, lo que debería suponer una capacidad extrema de aprendizaje, es un don gratuito que no podemos desperdiciar, que ha de ser aprovechado al máximo en beneficio de la comunidad. Pero nos enfrentamos a una cuestión compleja de abordar y aún más de resolver. En otro orden de cosas, perseguir la uniformidad de resultados en un alumnado heterogéneo y plural conduciría con elevada probabilidad a una merma de exigencia y, por ende, a un pernicioso descenso del nivel académico en el grupo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 7 de diciembre de 2018.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Mediación, escuela de democracia.

No cesan de estremecernos los sucesos relacionados con conductas antisociales y, en especial, con la violencia de género, cuya máxima expresión nos sacude de tanto en tanto con víctimas mortales. Pero antes de llegar a tal extremo, suelen despuntar muchos indicios que, de ser adecuadamente atendidos, podrían en muchas ocasiones evitar el fatal desenlace. El respeto, no solo a la vida ajena sino también a otras formas de ser y pensar, es una cuestión de educación que ha de florecer en el seno de la familia y en la escuela; cuando el conflicto llega a los saturadísimos juzgados es demasiado tarde, sobre todo si se ha perdido una vida en el camino. Pero entre esta primera etapa, la cultura de la tolerancia y del entendimiento, y los tribunales, existe todo un largo proceso en el que familiares, amigos y vecinos pueden intervenir de forma temprana, cuando el problema todavía es de índole menor y aún no se dan las circunstancias necesarias para una denuncia explícita o procedimiento formal. Es la hora de la mediación, como agente de concordia y conciliación.

“Aquí nos conocemos todos”, reza una frase coloquial bien establecida. Y, sin duda, es en la proximidad desde donde mejor pueden tratarse los problemas y desavenencias emergentes. La comunión vecinal, que suele darse con mayor efectividad y frecuencia en los arrabales alejados del pudiente centro, además de auténtica escuela de democracia, es el punto de partida para ejercer una labor preventiva que evite males mayores. He tenido la suerte de conocer la actividad de organizaciones como las Mujeres del Picarral y otras similares, un gran ejemplo de intervención en todos los ámbitos de la vida social que supone una ayuda incuestionable en favor de los más vulnerables y en defensa de los objetivos e intereses comunes.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 30 de noviembre de 2018.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Pedro Ginés.

Todo lo que rodea al fútbol, por lo demás digno espectáculo deportivo, adquiere un singular reflejo incluso cuando algunas de sus noticias puedan considerarse casi irrelevantes. Una inmensa algarabía y aplauso generalizado acompaña sus triunfos, mientras que la carencia de éxitos suele devenir en grave frustración, a la par que el tráfico económico en torno al balompié alcanza cotas desorbitadas. Pero en el lado oscuro de la popularidad dormitan otras actividades; el apoyo social, institucional y económico concedido a estas áreas menos celebradas no tiene parangón con el cosechado por el fútbol. Tal es el caso del ajedrez, un gran desconocido para la opinión publica.

Probablemente, se desvanecerán muy rápido los vítores a Pedro Ginés, quien se ha proclamado en la ciudad griega de Halkidiki brillante campeón mundial sub-14 de ajedrez, segundo español distinguido con semejante honor en cualquier categoría y en toda nuestra historia, frente a un tablero dominado durante décadas por rusos, chinos e hindúes. Pero ni siquiera aquí, en su propia tierra, su prodigiosa e insólita gesta ha gozado de la presumible notoriedad; aún menos, obviamente, del respaldo que merecen el entusiasmo y entrega necesarios para semejante hazaña. Contrasta el apoyo moral y esfuerzo material por parte de su familia con el agravio comparativo que supone la escasa ayuda financiera recibida, insuficiente incluso para sufragar los gastos de desplazamiento a la sede del campeonato, donde tampoco le esperaba uno de esos enormes estadios atiborrados de hinchas entusiastas.

En cuanto a Pedro, volverá al Instituto como cualquiera de sus compañeros de estudio. Sin ruido. Sin grandes cambios en su vida. Pero no por ello, dejará de ser todo un gran ejemplo y, por suerte, le espera un gran futuro.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 23 de noviembre de 2018.

sábado, 17 de noviembre de 2018

José María Hernández de la Torre.

Nos ha dejado quien ocupara durante unas semanas la presidencia del Gobierno de Aragón, un paso tan breve como digno en la alta política por parte de una personalidad tan alejada de grandilocuencia, pompas y vanidades como próxima a quienes lo rodearon en cualquier circunstancia. De extensísima cultura y formación exhaustiva, José María se distinguió, precisamente, por su amor a la palabra; no por las grandes palabras y el verbo altisonante, sino por el sencillo verso armado de poesía; por la palabra diáfana y la transparencia de una existencia en la que la bondad fue la nota omnipresente. Porque esta enciclopedia viva, este trovador instruido en todas las disciplinas, fue singularmente reconocido por su grandeza humana; por su sencillez extrema y su mano siempre abierta para acoger las demandas de quienes solicitaban su docta orientación.

Como promotor y figura fundamental del grupo Juglarías, nos brindó horas maravillosas e inspiración para relacionarnos con un entorno ferozmente dominado por el oropel y los pequeños contratiempos materiales; como hombre, fue un modelo para enfrentar los mas graves y trascendentales desafíos de la vida. Por ello, en su adiós encontró el espacio más entrañable entre los muros de una capilla que rezumaba el dolor emocionado de sus amigos, de sus compañeros, de quienes tuvimos la suerte de compartir algún instante de su existencia. Y el dolor que toda su familia, educada en el amor y la sensibilidad, expandía por doquier, al tiempo que Ana, su mujer, reconocía afligida la suerte de haberlo tenido por esposo y compañero de viaje.

En este mundo de zancadillas y perpetua egolatría; de fuegos fatuos y falsos brillos, José María Hernández de la Torre nos ha dejado su mejor legado: un poco de aire puro para respirar el ejemplo de un hombre bueno.

Publicado en El Periódico de Aragón,16 de noviembre de 2018.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Conciencia ecológica.

Cuando existe una percepción generalizada de las perniciosas secuelas de un calentamiento global, cuya realidad apenas nadie ya cuestiona; cuando se asume la necesidad de una intervención también global para intentar paliar sus nefastos efectos, es el momento de poner en juego todo el inmenso potencial de recursos del que disponemos para combatir una amenaza que no se puede atajar mediante actuaciones aisladas. Aunque se echa de menos la necesaria coordinación de gobiernos y organizaciones tanto locales como supraestatales, mueve a un relativo optimismo el progreso de una conciencia colectiva que por fin despierta. Y no solo lo hace con carácter individual, sino también comunal: son muchas las iniciativas basadas en la colaboración, con todo lo que ello supone en cuanto a mayor efectividad. Si bien es fácil observar el avance en los procesos de recogida selectiva de residuos mediante el uso de los contenedores, quizá sea menos patente el auge de los cultivos ecológicos y la creciente aversión hacia dudosos aditivos prescindibles; así mismo, se están desarrollando muchos proyectos para evitar que los cubos de basura se colmen de alimentos desperdiciados. En la industria textil aflora cierta preocupación por crear tejidos reciclables, al tiempo que crece la inquietud del consumidor por reutilizar de una u otra forma la vestimenta usada. En el campo energético, tras un estancamiento incomprensible, parece darse un nuevo impulso a las energías renovables. En fin, allá donde se detenga la mirada, se puede constatar una tímida reacción ante los graves desafíos medioambientales.

Esto es lo importante: el florecimiento de una conciencia ecológica, básica tanto para la acción individual como para presionar a las entidades que gozan de poder real para revertir la situación.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 9 de noviembre de 2018.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Carmen Alborch.

Carmen Alborch ha fallecido todavía relativamente joven, pero nos ha donado un legado al que las mujeres deberíamos mostrar un gran reconocimiento. Llamada a ocupar un papel relevante tanto en la política como en la literatura y en el mundo de la cultura, se doctoró en Derecho y ejerció algún tiempo la docencia, pero será recordada fundamentalmente por la labor que desempeñó a lo largo de toda su vida en pro de las reivindicaciones femeninas, misión que desarrolló siempre con notable tolerancia, muy alejada de exabruptos, provocación y agresividad. De hecho, Carmen abordó con tan singular perspicacia como delicadeza temas por los que algunas feministas suelen pasar con alas en los pies, como la rivalidad entre mujeres, que tan bien ilustrara el drama lorquiano en La casa de Bernarda Alba. Quizá tal rivalidad no sea una confrontación muy llamativa, pero su carácter cotidiano y su presencia masiva en todas las facetas sociales y profesionales la elevan al rango más eminente. Carmen profundizó en el papel de las madres a la hora de exacerbar la competitividad en el seno familiar, mediante conductas tan inadecuadas como las preferencias fraternales; en idéntica línea, también enfatizó la importancia de la figura materna como eje fundamental para la generación y transmisión de comportamientos machistas, mediante la injusta asignación de funciones y dispensa a los varones de las tareas hogareñas, hasta el punto de que se llegue a considerar ese agravio como un derecho natural.

Carmen, paladín de la complicidad en pugna con la rivalidad, nos deja una auténtica lección vital para desterrar la envidia entre mujeres. Lección también perfectamente válida y extensible a todo el género humano, pues es la envidia el germen del que se nutren muchas desavenencias y conflictos sociales.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 2 de noviembre de 2018.

sábado, 27 de octubre de 2018

Equiparación femenina.

La frialdad de los datos estadísticos evidencia diferencias de género que no siempre van camino de normalizarse, tal y como sería deseable. Un caso curioso estriba en la elección de carrera, donde las licenciaturas de carácter asistencial y social, así como las relacionadas con la docencia, son la opción de referencia para las jóvenes que emprenden ilusionadas su etapa universitaria, mientras que parece detectarse cierto rechazo hacia las ingenierías, sobre todo mecánica y electricidad, con el factor agravante de que la brecha no solo se mantiene, sino que tiende a ensancharse, con una clara disminución de matrículas durante las dos últimas décadas.

Desde luego, incluso desde un análisis somero, se advierten numerosos factores potencialmente generadores de una situación que menoscaba el desarrollo profesional femenino. Uno de los más destacados estriba en que los conflictos de conciliación familiar afectan en mayor medida a la mujer, secularmente responsable de las tareas hogareñas, crianza y educación de los hijos. Todavía son ellas, con diferencia sustancial, las obligadas a sacrificar su trayectoria profesional en pro de la vida familiar, lo que implica limitaciones difíciles de superar. Pero, además, también es la mujer la figura más significada en cuanto al cometido asistencial, tanto dentro como fuera de su entorno más próximo. A la hora de cuidar de un enfermo, de los mayores o de cualesquiera persona necesitada de ayuda, es siempre una mujer la primera si no única protagonista. Es muy triste que tan excelsas cualidades como la capacidad de empatía, entrega y sacrificio, que suelen distinguir a la feminidad, sea precisamente lo que limita su desarrollo profesional y que, para mayor escarnio, sus méritos tengan tan escaso reconocimiento.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 26 de octubre de 2018.

sábado, 20 de octubre de 2018

Carril peatonal.

Si bien un espacio público es, por definición, para el disfrute de todos, abusos y potenciales conflictos hacen necesaria su regulación. Parece existir común acuerdo en que sobran vehículos contaminantes en unas calles que tampoco pueden absorber una circulación a punto de desbordarse, por lo que tiende a imponerse un nuevo modelo de movilidad ciudadana donde los más diversos artilugios vienen adquiriendo un protagonismo inusual. También está claro que la agresiva invasión de las aceras, hasta hace poco patrimonio exclusivo del peatón, por parte de nuevos artefactos sobre ruedas, pone en peligro la integridad física de los transeúntes más vulnerables, en especial niños y ancianos que, por diferentes razones, carecen de los reflejos necesarios para sortear ese cachivache que se les echa encima a gran velocidad. Precisamente ahí radica el problema: en el uso desmedido e irrespetuoso por parte de algunos irresponsables que hacen coto privado del espacio público y lo mismo se desplazan a velocidades desproporcionadas que abandonan su máquina sin criterio, cual trampa para invidentes y otras víctimas desprotegidas. ¿Acaso tal extralimitación hará preciso establecer carriles peatonales para uso específico de los viandantes?

Ciertamente, en el catálogo de contumaces lacras ciudadanas, el diabólico patinete lleva camino de desplazar a la bicicleta desbocada, al resbaladizo excremento canino, al aspersor desnortado, a los balones fuera de órbita y a otras perniciosas afrentas en creciente progresión. La contaminación urbana ya no es cosa solo de humos, sino también de malas prácticas. Un trance lamentable que no solo se combate con normativa, vigilancia y sanciones, imprescindibles hasta que el comportamiento cívico deje de ser una asignatura pendiente.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 19 de octubre de 2018.

sábado, 13 de octubre de 2018

Paternidad a examen.

La educación de los hijos es una misión tan fundamental como difícil de los padres, a quienes demanda un enorme esfuerzo y dedicación. La plena incorporación de la mujer al ámbito profesional conlleva que ambos progenitores permanezcan sometidos a exigencias y obligaciones laborales que compiten con las labores educativas, restando un tiempo precioso para la interacción con los vástagos. Consecuencia de tal carencia es una desdichada secuela, la dejación de funciones, la cual, unida a una permisividad y tolerancia excesivas, resulta fatídica en la infancia y aún peor durante la adolescencia, etapa de vacilaciones en la que los jóvenes se muestran especialmente vulnerables y revelan una frágil autoestima. Es un periodo típico de influencias ajenas al hogar, que aprovechan la necesidad de autoafirmación para sembrar conflictos de dudosa resolución.

Acoso y coacción basados en falsas camaraderías no son algo nuevo, pero sí lo es su potenciación a través de las redes sociales, así como también una particular faceta, consecuencia de la inestabilidad y frustración presentes en jóvenes inmaduros y desorientados: su manifestación en forma de agresividad que no solo afecta a sus compañeros sino incluso a los propios padres, hasta el punto de desencadenar conductas violentas que, ocasionalmente, llegan a los juzgados, muy a pesar de que los padres permanezcan siempre remisos a la denuncia de tales hechos.

Los expertos en educación vienen advirtiendo sobre los riesgos de la permisividad y del chantaje emocional en las etapas tempranas de la formación. Como ya afirmara Ortega y Gasset, somos fruto de nuestras circunstancias, pero, por desgracia, son demasiados los progenitores que anteponen el desarrollo de su carrera y éxito profesional al buen hacer como padres.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 12 de octubre de 2018.

lunes, 8 de octubre de 2018


La mirada virtual.

Es una expresión de moda: realidad virtual. ¿De qué estamos hablando, exactamente? No de algo totalmente real, sino que se le parece mucho, que se aproxima a la realidad que deseamos sentir o representar, que incluso llega a sustituirla y a producir sus efectos. Sin embargo, no deja de ser un sucedáneo. ¿Y eso es malo? Pues no necesariamente. Cuando aludimos a un mundo virtual, de forma intuitiva lo asociamos a un gran subterfugio donde reina lo ficticio y, por tanto, incapaz de resolver los problemas bien reales que hemos de afrontar; una argucia que solo sirve para escapar por unos instantes de agobios y conflictos.

Sumerjámonos por un instante en la asfixiante atmósfera de un paciente que espera una intervención quirúrgica para superar una grave dolencia. Quizá sea un niño pendiente de un trasplante de hígado; es la terrible encrucijada de un pequeño que aguarda su turno en un lecho inundado por la angustia y la ansiedad, tiznadas de dolor. La medicina puede inducir un sueño sedado que atenúe su inquietud. Pero, ahora, también es posible facilitarle unas simples gafas que lo sumirán sin secuelas en un mundo mágico y paradisíaco donde las horas transcurren sin dejar una huella malsana e indeleble. En una pradera exuberante, colmada de colores maravillosos, hadas y gnomos derrotan al fármaco y a sus latentes efectos secundarios.

Este ha sido el fruto de una labor donde investigación y tecnología se han unido para alejar a los pacientes de la rutina hospitalaria y paliar la frustración que suele acompañarla, sobre todo en el caso de los niños. Sin embargo, alejarnos de conflictos y contrariedades, retirarnos de su entorno nocivo para respirar un poco de aire puro, suele ser muy grato y reconfortante. Pero nunca hemos de olvidar que tan solo es una solución virtual.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 5 de octubre de 2018.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Empatía.

Abundan en nuestro entorno muchas personas acuciadas por graves problemas y sometidas a unas circunstancias que ponen a prueba sus mermadas facultades para superar trances realmente adversos. Un buen ejemplo es el de quienes padecen una enfermedad crónica que les incapacita para ejercer su actividad profesional con plena operatividad; en tales casos, habrán de someterse al dictamen de una comisión médica que determinará si procede una declaración de invalidez y, en consecuencia, el derecho a una pensión. Sin embargo, el veredicto depende demasiado de diversas consideraciones, entre ellas, la oportunista coyuntura económica y consiguiente disponibilidad de recursos para afrontar esta casuística; las incidencias más conflictivas se relacionan con aquellos trabajadores que padecen una dolencia no reconocida o situados en la frontera de la incapacidad, que habrán de desempeñar a duras penas las labores propias de su ocupación muy a pesar de las secuelas, a veces irreversibles, que su ejercicio pueda ocasionarles. Además, si su solicitud es denegada, tampoco sirve de mucho el recurso a instancias superiores o a los tribunales, saturados y lentos en emitir sus resoluciones para conflictos que demandan una decisión urgente.

A nadie le resulta fácil calzar zapato ajeno y ponerse en lugar de otro; nos falta empatía para adoptar otros puntos de vista, pero vivimos en una sociedad más solidaria de lo que aparenta; tan solo es necesario dar visibilidad a quienes realmente necesitan ayuda, postergados hasta la saciedad ante el aluvión de debates intrascendentes y temas que solo interesan a las minorías que los plantean. A esta sociedad que tanto aspira a presumir de igualitaria, se le han olvidado los desheredados, al menos cuando no son fuente de un llamativo titular.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 28 de septiembre de 2018.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Ágora.

Al filo de la medianoche, en Aragón Radio, tenemos una cita de lunes a viernes con un programa, Ágora, dirigido por Marcos Ruiz y centrado en la divulgación científica. Ya de por sí, sorprende y reconforta la presencia y popularidad de semejante alternativa a la proliferación de emisiones tópico-tóxicas en cierta antenas, que hacen del morbo social y groseros debates el centro de su programación con la justificación de satisfacer a una dudosa audiencia. De una forma muy accesible, Ágora aborda tanto temas relativos a ciencia, tecnología e innovación, como integrados en el área de las Humanidades, siempre desde una óptica aragonesa, donde la investigación y los órganos universitarios de nuestra Comunidad adquieren un gran protagonismo.

Si bien el carácter ameno que preside la difusión de cualquier cuestión comentada en Ágora le garantiza un indudable interés para cualquier radioyente, quizá sean las materias relacionadas con la salud las que puedan alcanzar mayor relevancia para el gran público, siquiera porque todos, sin excepción, nos sentimos aludidos, pues no nos importa tanto alcanzar una edad elevada sino llegar a la longevidad en plenitud de facultades. La investigación farmacológica y los avances en medicina implican una esperanza que deviene crucial cuando se sufre una dolencia para la que no existen tratamientos paliativos plenamente efectivos; a pesar de la prudencia y cautela con que es preciso enfocar el progreso brindado por la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos, es difícil eludir la creación de expectativas demasiado optimistas. Por ello, hacer también visible todo cuanto la ciencia puede aportar en cualquier campo alternativo a la medicina, orientado a facilitar el objetivo de una vida saludable es siempre una gran opción.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 21 de septiembre de 2018.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Los mayores.

Las movilizaciones en defensa de una pensión digna han puesto de manifiesto la fuerza de una importante masa de votantes, la de los mayores, unidos en torno a un problema común. Sin duda, la edad avanzada constituye un factor aglutinador que se alza sobre la diversidad cultural e ideológica, pues son muchas las pesadumbres y temores compartidos, tanto más relevantes según evoluciona la ancianidad. Más temprano que tarde, los mayores necesitan un báculo en el que apoyarse; en constate lucha contra la soledad y la enfermedad, sus necesidades en materia de salud y de afecto terminan por dominar por completo su existencia, integrando un colectivo que se distingue claramente del resto de la sociedad. Así lo han entendido en Salamanca, sede de la más antigua universidad de nuestro país, donde se han instaurado una serie de medidas orientadas a facilitar la vida de los mayores: ayudas domiciliarias para quienes se resisten a abandonar su hogar de toda la vida, un eficiente voluntariado de compañía, prestaciones de desplazamiento, tanto relativos a necesidades imperiosas, como para asistencia a centros de ocio y entretenimiento; obviamente, tampoco se excluyen otros servicios auxiliares, como el acondicionamiento de viviendas y la asistencia a personas con movilidad o facultades sensoriales reducidas.

¿Emularemos la iniciativa del consistorio salmantino? De tanto en tanto, los medios de comunicación recogen la triste noticia de algún anciano hallado muerto en su domicilio tras varios días sin que nadie tomara en cuenta su desaparición. Sin duda, todos desearíamos llegar a viejos y a todos nos gustaría contar entonces con una mano amiga en un entorno amable y generoso. Un amplio sector de la sociedad, en continuo crecimiento demográfico, así lo demanda.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 14 de septiembre de 2018.

sábado, 8 de septiembre de 2018


Responsabilidad ecológica.

Este verano, que agota sus últimos días, nos ha traído como novedad el cobro de las bolsas de plástico, medida orientada a disminuir su consumo y, sobre todo, a concienciar al gran público acerca del ya gravísimo problema de la contaminación ambiental: toneladas y toneladas de plástico se vierten cotidianamente al mar; algunas especies perecen directamente por esta causa y el resto ingiere sus residuos, partículas sumamente tóxicas que a través del ciclo alimenticio, tornarán finalmente a nuestro estómago.

Mientras el océano ártico, fiel exponente del calentamiento global, se deshiela y los fenómenos meteorológicos extremos tienden a ser algo paulatinamente más habitual, nos preguntamos ¿todavía estamos a tiempo para detener el desastre? Cualquier respuesta optimista exige actuaciones inmediatas, que no tienen por qué ser materia exclusiva de los gobiernos y otras entidades supranacionales; antes bien, somos los propios ciudadanos quienes hemos de tomar la iniciativa y, además de exigir más hechos y no meros gestos y ademanes por parte de la Administración, dar ejemplo con nuestra conducta y, en especial, preparar a las nuevas generaciones para lidiar con lo que quizá sea ya uno de los más graves problemas a los que se enfrenta la Humanidad.

España es uno de los países que más plástico arroja al vertedero; paradójicamente, también es uno de los que más recicla por número de habitantes. Queda, pues, abierto el camino para un importante cambio de actitud frente a la degradación del entorno, víctima de la codicia y ambición desmedida de los intereses mercantilistas que han proliferado en la sociedad actual. Aquí y ahora, somos tan responsables del problema como de su solución; no podemos dejar a nuestros descendientes un legado tan nefasto e incompatible con la vida.


Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 7 de septiembre de 2018.

sábado, 30 de junio de 2018

Meléndez Valdés.

Basta una exigua indagación para observar que la figura de Juan Meléndez Valdés es profundamente desconocida, muy a pesar de tratarse de uno de los personajes más relevantes de la Ilustración y el más significativo representante de la lírica española entre el Siglo de Oro y el Romanticismo. El porqué de tamaño olvido responde, sin duda, a muchos y desgraciados factores, no siendo menor su condición de “intelectual afrancesado” en una época de exaltación patriótica ante la invasión napoleónica, lo que derivaría en su exilio al país vecino, destino compartido con otros grandes, como Goya.

Antonio Astorgano es el coordinador de un inmenso y erudito trabajo en homenaje al poeta extremeño, que ha visto la luz en un número extraordinario de la REEX con ocasión del bicentenario de la muerte de quien también ocupara el cargo de juez en la Real Audiencia de Aragón entre 1789 y 1791. A través de casi un millar de páginas en dos gruesos tomos, se reflejan tanto el marco histórico y las circunstancias en las que se desenvolvió la vida y obra de Meléndez, como su reflejo en poetas y humanistas actuales, sin duda, más reducida de lo que cabría esperar por parte de quien llegó a ser considerado como modelo para las generaciones futuras. He tenido el honor de participar en el estudio de la REEX, junto a nombres tan relevantes como Luis Alberto de Cuenca o Luis García Montero; por mi parte, me gustaría destacar del legado de Meléndez Valdés su delicada sensibilidad y esmerado trabajo ligüistico, así como la coherencia que manifestó a la hora de mantenerse fiel a sí mismo, a sus ideas y a su poesía, dando origen a una línea tan personal y distintiva que hoy, cuando tanto se aprecian las propuestas plenamente originales, hemos de reconocer y apreciar en Meléndez Valdés.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 29 de junio de 2018.

sábado, 23 de junio de 2018

Honradez en las aulas.

Frente a los estudiantes que acuden a clase dispuestos a aprender, conscientes de que ello implica esfuerzo y de que las calificaciones no son un regalo, otros muchos alumnos parecen pensar que el aprobado solo es un mero pasaporte para alcanzar sus objetivos y que, por ende, cualquier medio para obtenerlo es válido e incluso digno de encomio. Es propio de listillos, que no indicio de inteligencia, presumir de titulaciones y diplomas conseguidos mediante procedimientos inconfesables, de los que sin embargo se hace gala con mal disimulado orgullo. Las argucias para superar exámenes no son algo nuevo; tal vez sí lo sea una cierta sensación de justificada impunidad, que deriva en el derecho a demandar como legítimo y socialmente autorizado lo que no es otra cosa que el recurso a meras estratagemas dolosas. El reciente caso de los estudiantes extremeños, obligados a la repetición del examen de selectividad por la filtración previa del contenido de las pruebas, pone de relieve la limitada perspectiva con la que se suele abordar el asunto. Sin duda, muchísimos jóvenes libres de culpa han pagado por el desafuero de, supuestamente, unos pocos desaprensivos ventajistas; sin embargo, sorprende el eco que han obtenido las protestas y reclamaciones de toda índole, mientras que las voces que defendían la necesidad de un acceso limpio y transparente a la Universidad apenas se han dejado oír, siendo que la trampa perjudica precisamente a los buenos estudiantes. Para estos siempre será menos malo repetir un examen que ser excluidos de los estudios superiores por el éxito de los pícaros tramposos; para la sociedad es primordial que los futuros profesionales posean realmente las aptitudes y conocimientos que, se les suponen, deberían estar garantizados por la títulación.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 22 de junio de 2018.

domingo, 17 de junio de 2018

Con espíritu crítico.

La fiesta de los libros en la Plaza del Pilar ha sido capaz de sobreponerse al cielo encapotado y a otros obstáculos, para brindar de nuevo al lector un gran elenco de opciones y temáticas de toda índole. ¿Difícil elección? Un título sugerente o una portada acertada pueden determinar la decisión, si es que aún no lo han hecho las leyes del mercado, demasiado dependientes de los intereses comerciales. Nuestra época está marcada por una grave tendencia a la banalización; vivimos inmersos en la cultura del usar y tirar, lo que va en detrimento de la reflexión serena y profunda.

La literatura ha sido siempre un fiel reflejo de lo que siente y piensa una sociedad; de ahí la exuberancia de cotilleo en la letra impresa, de la basura en papel cuché y del mercadeo de noticias falsas. “No dejes que la verdad te arruine un buen reportaje” —se viene repitiendo con insistencia y, lo que es peor, con fatal convicción. Leer, mirar, pensar con espíritu crítico ha sido siempre necesario, pero hoy es más que nunca inexcusable cuestionar toda la información que recibimos deslindando el grano de la paja, para que sea un poco más difícil manipular nuestro pensamiento, para que, en definitiva, seamos dueños de nosotros mismos. El espíritu crítico es una cuestión fundamental de educación que ha de forjarse ya en las primeras etapas de la vida, pero también necesita de la formación y ejercicio cotidiano a lo largo de toda la existencia. El libro es una fantástica herramienta para ello, incluso a pesar de que el ritmo de vida que nos autoimponemos limita en grado sumo el tiempo de lectura y el de reflexión.

Pero hay buenos y malos libros; idóneos e inadecuados; dotados de excelente calidad literaria o mal escritos. Hay que saber elegir... con criterio y espíritu crítico.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 15 de junio de 2018.

sábado, 9 de junio de 2018

Jubilado, que no inútil.

El ciclo natural de las estaciones anuncia cada año la proximidad estival, tiempo de vacaciones esperado con gran ilusión por una gran parte de la ciudadanía, desde los estudiantes más jóvenes a los trabajadores de mayor edad. Sin embargo, no faltan los excluidos a la fiesta, con mención especial de los jubilados, para quienes el inexorable tic-tac del despertador tampoco debiera implicar, se supone, un irritante despertar, sino una placentera monotonía sin apenas distinción de estaciones ni días festivos; es decir, vacaciones a perpetuidad.

La jubilación es una fecha clave en la trayectoria profesional. ¿Un merecido descanso o una condena al paro forzoso y definitivo? Pues, depende. Depende, sobre todo, de la percepción individual y de cada situación personal; sin embargo, siempre cuenta también la opinión ajena y la sutil declaración de inutilidad que suele acompañarla. Muchos buenos profesionales se lamentan de sufrir un retiro automático cuando todavía se encuentran en plenitud de facultades, en una etapa donde la experiencia suple con creces la lógica merma de energía derivada de la edad. ¿De verdad es oportuno obviar tal caudal de sabiduría? Pero el calendario es implacable y dicta que ha llegado la jubilación obligatoria. En tal caso solo queda una difusa oportunidad de voluntariado y de servicio a la comunidad, normalmente sin ningún tipo de compensación, salvo la pura satisfacción personal. El problema reside en que tampoco abundan las oportunidades de ese tipo ni, sobre todo, suelen proporcionar un campo suficientemente amplio para aprovechar los conocimientos y la cualificación profesional de los jubilados. Así, que al final, el retiro puede llegar envuelto en un delicado papel rojo: alto riesgo de pérdida de autoestima y depresión.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 8 de junio de 2018.