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sábado, 19 de diciembre de 2015

Carácter emprendedor

Cuando los vientos son desfavorables y existe un evidente peligro de perder el rumbo, es más necesario que nunca demostrar la capacidad para enfrentar una situación poco esperanzadora. Muchos caen entonces en el desaliento; otros ven entonces una oportunidad, un desafío en el que será preciso entregarse a fondo; los tiempos de crisis son propicios para engendrar soluciones nuevas a viejos problemas. Justo lo que necesitan quienes poseen ese talante emprendedor que les impulsa a abrir nuevos caminos.

Existen muchas maneras de llenar el frigorífico, desde la compra cotidiana en las tiendas de la vecindad a la visita periódica a grandes superficies; merced a las nuevas tecnologías algunos centros empresariales facilitan la compra vía internet con entrega domiciliaria, modalidad claramente en auge, pero que exige una estructura inaccesible en la práctica para el pequeño comercio, al que se le veda una de las más importantes fórmulas de expansión, cuando lo que está en juego no es ya su desarrollo sino la propia supervivencia. Pues ese es, precisamente, el nicho de mercado en el que se desenvuelve La Cesta Roja.es, estableciendo un puente entre los proveedores de productos frescos de alimentación y los consumidores, algo así como hacer la compra por estos y llevársela a casa. La bondad y calidad del servicio ha propiciado su rápida divulgación, de la que recientemente se hacía eco Carlos Espatolero desde la radio autonómica en su programa sobre las iniciativas que refrendan el carácter emprendedor.

Es este uno más entre muchos ejemplos de enérgica e inspirada resolución, fuerza que se hace más imprescindible cada día en un mundo sometido a una evolución acelerada y a grandes cambios que exigen un esfuerzo permanente de adaptación.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 18 de diciembre de2015

sábado, 12 de diciembre de 2015

Paris... ¿suficiente?

En el camino a París desde el Protocolo de Kioto, en 1997, muchas cosas han cambiado en lo que se refiere al calentamiento global. La más importante, el tiempo: han transcurrido casi dos frustrantes décadas sin registrar ningún avance significativo en la resolución de una crisis medioambiental cuya evolución se desarrolla en progresión geométrica, mientras que ya pueden constatarse alarmantes indicios como el auge de enfermedades derivadas de una polución imparable. Y ello aun sin contar con la presencia de oscuros invitados de los que apenas se habla, como el metano, llamado a alcanzar un temible protagonismo en un futuro ya muy próximo.

La perspectiva optimista de la cuestión reside en el cambio de actitud por parte de las máximas potencias mundiales, también las de mayor capacidad contaminante, como Estados Unidos y China; sin embargo, está por ver el compromiso real que estos países puedan llegar a asumir. En cualquier caso, el calentamiento global exige una solución global: todos estamos involucrados en el problema y en su remedio. Y es precisamente ahí donde duermen las mayores esperanzas, prestas a un alentador despertar. Desde el interés por las energías renovables o la clara tendencia hacia una gestión más eficaz y menos contaminante de los recursos, hasta el florecimiento de actividades como el reciclado, parece confirmarse una resuelta toma de conciencia por parte de la ciudadanía, que habrá de avanzar no detrás, sino por delante de sus gobernantes. Porque la superación del calentamiento global requiere, más que sacrificios y renuncias obviamente ineludibles, un cambio sustancial en nuestra forma de vivir y entender el mundo que nos rodea. Mañana, nada será ya igual; pero si hoy no intervinimos, tal vez no exista mañana.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 11 de diciembre de 2015

sábado, 5 de diciembre de 2015

Una lección de solidaridad.

Monzón, colegio Minte, curso pasado; uno de los alumnos, supeditado a un severo tratamiento de quimioterapia, no puede reincorporase a unas aulas, que serán escenario de una bella historia de amistad y solidaridad, con premio para todos sus protagonistas.

Los alumnos de cuarto de Primaria, tutelados por su profesor, Javier Mur, se organizan para trasmitir a su compañero Guillén los contenidos didácticos del curso, de tal forma que este no pierda el año. Todos a una, como en Fuenteovejuna, emprenden la operación de hacerle llegar los temas tratados en clase y armados con una cámara de vídeo graban programas, confeccionan murales, elaboran y corrigen tareas; en definitiva, erigen un puente mediante el que le trasladan el día a día de clase. Hasta tal punto y con tal entusiasmo se implican en el proyecto, que no tardan en surgir toda clase de iniciativas de mejora impulsadas por la creatividad de los chicos: lo más guay del mundo mundial; y, al final, el éxito sonríe al empeño, cuando en la primavera de este año Guillén retorna a la enseñanza presencial.

Hasta aquí, el admirable y ejemplar testimonio de unos hechos con final feliz. Amistad y solidaridad, junto a la colaboración de alumnos, familias y profesores, constituyen las bases más valiosas y llamativas del proyecto. Pero hay más: un efecto de notable interés didáctico que se desprende de la interacción entre Guillén y sus compañeros: estos, al desempeñar el papel de profesores, se vieron forzados a reelaborar los contenidos tratados en clase y a realizar una labor de síntesis que les llevó mucho más allá del aprendizaje y memorización habituales. En suma, un excelente fruto adicional a lo que de verdad importa: el refuerzo de la empatía y cooperación entre los alumnos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de diciembre de 2015.

sábado, 28 de noviembre de 2015

La rehabilitación de viviendas

El proyecto Rehabilita Aragón, impulsado por el Colegio Oficial de Arquitectos ha iniciado su andadura con la intención de promover la rehabilitación integral y sostenible de los edificios de nuestra Comunidad, con especial dedicación a los construidos con anterioridad a 1980. Dos aspectos de particular interés, el acento en la eficiencia energética y la accesibilidad, aportan a esta iniciativa un importante valor social, independientemente de su trascendencia como estímulo económico y su incidencia en un sector sobre el que crisis y paro se han cebado con extrema virulencia.

Los datos existentes denuncian enormes deficiencias en los edificios antiguos, la gran mayoría de los cuales recibe pésimas calificaciones energéticas, con lo que ello supone en cuanto a elevados costes de climatización y emisiones contaminantes, formal agresión a la salud ciudadana, que se manifiesta en el incremento de enfermedades respiratorias. Tampoco las casas antiguas (ni aun muchas de las modernas) pueden presumir de facilitar la existencia cotidiana de unos vecinos que envejecen junto a sus viviendas y van perdiendo paulatinamente movilidad hasta acabar confinados entre las cuatro paredes de su hogar: faltan rampas y ascensores; sobran obstáculos insuperables para una silla de ruedas. Quienes ya son mayores y quienes aspiran a la longevidad bien merecen una oportunidad para disfrutar de sus últimos días en el sosiego de un entorno amable y libre de impedimentos; si ya existe voluntad para conseguirlo, económicamente es viable y los técnicos lo avalan, tan solo falta el apoyo de la Administración. Menos trabas, más agilidad y, sobre todo, transparencia, algo que en todo lo relacionado con el suelo y la construcción siempre ha brillado por su ausencia.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de noviembre de 2015

domingo, 22 de noviembre de 2015

Derechos de autor

Que los autores deban ser recompensados por sus creaciones parece un derecho indiscutible, como así también lo es la garantía de libre acceso a contenidos culturales por parte de la ciudadanía, lo que en modo alguno implica gratuidad.

Ninguna de las sucesivas leyes de la propiedad intelectual ha estado libre de controversia y aún menos la última, que nació acompañada de una ley de mecenazgo, abducida muy pronto por la subsiguiente reforma fiscal. Casos como la “tasa Google” y su secuela inmediata, la desaparición de Google News en nuestro país, son esclarecedores: todos, en especial medios de comunicación y audiencia, han salido perdiendo; mientras tanto, languidecen los ingresos de quienes tienen como profesión cualesquiera formas de elaboración creativa, hasta el punto de que en múltiples ocasiones su retribución es, sencillamente, nula.

¿Tan difícil es regular una actividad en la que ambas partes, autores y público receptor están llamados a encontrarse? La piratería es una lacra, desde luego; pero tanto su extinción como la defensa eficaz de los derechos de propiedad intelectual no se alcanzan mediante normativas apresuradas, dictadas sin consenso y sin tener en cuenta los infinitos matices de la cuestión, así como la opinión de la totalidad de agentes involucrados. Resulta obvio que el destinatario de contenidos culturales e intelectuales no está dispuesto a pagar mucho por servicios que habitualmente recibe de forma casi gratuita; pero tampoco se puede privar al autor de su recompensa, sin soportar un alto precio por ello: la depreciación de lo intelectual y de lo cultural, en definitiva, la pérdida del Pensamiento, lleva implícita la extinción de todo aquello que nos distingue como personas y seres humanos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de noviembre de 2015

sábado, 14 de noviembre de 2015

Docencia de calidad

Sobre la enseñanza perdura una crisis profundamente arraigada, con visos de larga permanencia. Parece evidente que la solución pasa por mejorar la calidad de la docencia, pero sería muy injusto cargar sobre los profesores una cuota excesiva de la culpa de las deficiencias del sistema educativo, cuando se hace patente que han de desarrollar su escasamente apreciada labor en un ambiente hostil: desprestigiados, mal recompensados y cuestionados desde muchos frentes, ¿cómo pedirles un esfuerzo que otros agentes de la comunidad educativa no parecen dispuestos a aportar?

Un alumnado desmotivado que apenas colabora, muchas veces alentado por unos padres muy condescendientes con sus errores y carencias, que tampoco les transmiten el mínimo respeto hacia sus profesores. Un futuro poco estimulante, donde la formación y conocimientos adquiridos en las aulas parecen contar muy poco frente a trampas, argucias, zancadillas rastreras y picaresca rampante. Y una estructura anquilosada, disociada del ámbito empresarial y de la realidad, sometida a sucesivas reformas partidarias que nada consiguen enmendar.

José Antonio Marina indica la conveniencia de renovar el proceso de selección de profesores mediante un modelo de acceso similar al MIR sanitario, como punto de partida para hacer de la docencia una opción profesional de prestigio, atractiva para los mejor dotados. Simultáneamente, será preciso exigir más a todos los integrantes de la comunidad educativa hasta conseguir que los impuestos con los que todos financiamos la enseñanza redunden en la promoción de unos profesionales de los que nos podamos sentir orgullosos. Una docencia de calidad es la base cardinal en la que se asienta una sociedad capaz de prosperar con pie firme.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 13 de noviembre de 2015

sábado, 7 de noviembre de 2015

De antaño y de hoy.

La naturaleza nos envía en otoño un mensaje de serenidad para reordenar nuestras existencias, enajenadas por un convulso ritmo vital de difícil adaptación, pues aunque los irrefutables avances tecnológicos nos proporcionan evidentes comodidades, viajan acompañados de unas secuelas que a veces resultan insoportables. Quizá, con tal motivo, tornamos la vista hacia nuestros ancestros para recuperar hábitos y prácticas que durante siglos se han mostrado eficaces.

Mientras en cada esquina se rendía culto a tradiciones ajenas trasplantadas de tierras lejanas mediante un distorsionado “Halloveen”, reinterpretado con curiosos matices autóctonos, en la Casa de los Títeres de Abizanda se representaba, en memoria de la antigua vinculación de los escenarios con el Día de Difuntos, “La fábula de la raposa”, una alegoría de la relación entre el hombre y la naturaleza, que nos recuerda el valor de la sabiduría atávica y la conveniencia de apreciar el legado, anclado en vigorosas raíces, que nos dejaron nuestros mayores, aquellos cuya única escuela residió en el entorno en el que aprendieron a sobrevivir. Allí, en la naturaleza, encontraron la maestra perfecta, hoy tantas veces menospreciada por las nuevas generaciones que dicen venerarla mientras la invaden con ansia consumista, escaso respeto y aún menor afán de conservación. De forma simultánea y un tanto paradójica, también asistimos a una revalorización de todo lo que nos llega adornado con la etiqueta de “natural”, como si tan solo ese calificativo bastase para garantizar su bondad. ¿Acaso hemos perdido el espíritu crítico necesario para seleccionar lo mejor de ambos mundos? Lo antiguo, lo tradicional, a veces, es solo viejo; pero la novedad no siempre mejora lo preexistente.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 6 de noviembre de 2015

sábado, 31 de octubre de 2015


El sueño imposible

Una de las funciones esenciales de un estado justo reside en la redistribución de la riqueza, merced a los impuestos que paga la ciudadanía, de tal forma que quienes más poseen contribuyan en mayor medida a las arcas de Hacienda. Sin embargo, es fácil constatar que aquellas personas y empresas con mayor poder e influencia disponen también de más recursos para eludir sus obligaciones y, en último término, igualmente está a su alcance la posibilidad de repercutir sus cargas fiscales mediante el incremento del precio de productos y servicios. Dicho de otra forma, al final siempre es el ciudadano medio cuyos ingresos provienen de una nómina controlable, sobre quien en mayor medida recaen las obligaciones tributarias.

       Y, ahora, dos nuevas amenazas se ciernen sobre tales ciudadanos, la mayoría. Por una parte, la posible anulación con efectos retroactivos de las cláusulas “suelo” hipotecarias y su probable secuela, un nuevo rescate bancario que, obviamente, no pagarán las entidades financieras; por otra parte la inminente subida de impuestos, presuntamente orientada a una mejor progresividad fiscal. ¿Qué opinará de ello el futuro comprador de una vivienda usada, costeada parcialmente mediante el rescate de su fondo de pensiones y la hipoteca del resto? Dicho sujeto habrá de hacer frente a los incrementos del impuesto de Transmisiones Patrimoniales y al de Actos Jurídicos Documentados; además, debido al rescate de su fondo de pensiones, será transitoriamente clasificado como “rico” durante un ejercicio fiscal. Puede parecer un ejemplo extremo, pero temo que se podrán aducir muchos otros casos con similar desenlace: un buen mordisco a los ahorros de muchas personas que, desde luego, nadie calificaría de ricos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 30 de octubre de 2015
 

sábado, 24 de octubre de 2015

La mujer en el mundo rural

La equiparación femenina en una sociedad antaño dominada por lo masculino es un hecho irreversible, aun cuando persistan todavía algunas diferencias bochornosas; desigualdades que tienden a ser de mayor relevancia en ámbitos rurales y tanto más visibles cuanto menor es el grado de desarrollo y acceso a las ventajas propias del medio urbano.

Cuando en las ciudades, solo un 30% de los emprendedores son mujeres, en el mundo rural son mayoría; en cambio, en la política local, consejos agrarios y cooperativas, las mujeres representan únicamente una cuarta parte de los socios y apenas un 3%, llegan a ocupar un puesto en los consejos rectores. Queda, por tanto, un largo camino, durante el cual seguirá recayendo sobre la mujer la mayor parte de las tareas hogareñas y familiares, así como la educación de los hijos, independientemente de su proyección profesional o empresarial. A pesar de todo, los avances conquistados a lo largo de las últimas décadas son significativos. Y es que las cosas han cambiado mucho en el campo: se mira menos al cielo, en busca de la nube salvadora de la cosecha, porque existe mayor variedad de recursos y diversidad de demandas que atender. Los horizontes se expanden mientras que se contraen las distancias que ayer aislaban y constreñían las oportunidades de progreso, un desarrollo en el que la mujer toma parte activa y comprometida, pero cuya participación no está aún todo lo reconocida que debería ser. Además, cuando llegue la igualdad legal, faltará aún mucho para alcanzar la igualdad real: una ley pionera, como la de titularidad compartida de las explotaciones agrarias, orientada a la equiparación de prestaciones sociales, apenas si ha dejado huella después de cuatro años.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 23 de octubre de 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

El español: idioma del futuro


En las Naciones Unidas, el 12 de octubre no es una fecha cualquiera: es el día del idioma español, el segundo tras el chino mandarín en relación a quienes lo hablan como lengua materna y también el segundo, tras el inglés, como lengua de comunicación internacional. Así mismo, es muy llamativo el auge del español en Internet y en las redes sociales, mientras que su progresión actual y expectativas de crecimiento apuntan directamente a nuestro idioma como la lengua del futuro.

Esta semana se ha celebrado en San Millán de la Cogolla el X Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, centrado en esta ocasión en el valor y vigencia de los manuales de estilo, que, además de alentar la particular forma de narrar y talante de cada medio de comunicación, velan por el uso correcto y coherente del lenguaje.

¿Qué sucede, entre tanto, aquí mismo en la calle, con la práctica vulgar y cotidiana del español? Ante la abundancia de errores, la pobreza expresiva y léxica o la pésima utilización del lenguaje, de forma más bien propia de colectividades iletradas, la perspectiva se torna sombría, alarmante sobre todo por el desinterés e incluso manifiesto desprecio que asiduamente se muestra hacia la corrección lingüística. Cuando Estados Unidos constituirá muy pronto la mayor comunidad de hispanohablantes y uno de cada diez habitantes del planeta se entenderá en español, parece lamentable que, en casa, no aflore, junto a un sano orgullo, la disposición por mejorar nuestra capacidad expresiva y de comprensión de textos. Creo firmemente que al español le espera un futuro deslumbrante, pero cuando salgo a la calle y oigo hablar a nuestros jóvenes o les veo manipular sus artilugios electrónicos, tengo dudas.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 16 de octubre de 2015





sábado, 10 de octubre de 2015

Pseudociencia: veraz engaño.

La Ciencia toma la palabra, es el título de un curso internacional celebrado en Alicante y orientado a desenmascarar los trucos y argucias que cotidianamente utilizan los artífices de viciosas campañas publicitarias, para incitarnos a un consumo masivo de productos y servicios merced a la presunción de atributos falsos, exagerados o inexistentes. Las ingenuas víctimas asumen sin reparos la argumentación pseudocientífica, basada en testimonios inciertos y tesis inválidas con apariencia de verdad irrefutable, mas no existen remedios milagrosos ni productos mágicos; la única verdad es la falta de espíritu crítico de algunos consumidores malsanamente estimulados a aceptar sin apenas reflexión aquello que ansían oír.

El cuento no se sostiene en pie, pero invoca inapelable a esas necesidades, aspiraciones y anhelos que mantenemos en nuestro interior: la perenne ilusión de Cenicienta tras el sueño de la eterna felicidad. Por desgracia, ni es posible adelgazar sin renuncias, ni borrar el rastro del tiempo en la piel o mantener una salud de hierro sin abandonar hábitos insanos: mientras los charlatanes del embuste montan su lucrativo negocio, la vida real nada quiere saber de príncipes encantados ni poderes maravillosos, por lo que el despertar de la Bella durmiente suele acabar estrellándose contra el suelo.

La ciencia quiere desmitificar el alcance real de las virtudes pregonadas por un marketing abusivo y desvelar las aseveraciones infundadas o desmedidas, tan frecuentes en la publicidad, y que Internet divulga y amplifica con pasmosa facilidad; la ciencia quiere ayudarnos a formar un criterio propio para distinguir la verdad de la falacia. Una ayuda inestimable en el mercado. Y en la política.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes, 9 de octubre de 2015.

sábado, 3 de octubre de 2015

¿Vocación o billetera?

La Universidad ha abierto sus puertas a un nuevo curso sobre cuyos alumnos pesa un porvenir incierto amenazado por el paro o, como mal menor, un subempleo casi siempre ajeno a la cualificación académica tan esforzadamente alcanzada. Quienes cursan una carrera de Ciencias disfrutan de un panorama algo más favorable, pues el desarrollo tecnológico propicia la creación de nuevos puestos de trabajo, así como la exigencia de superior formación; optar por Humanidades supone mayor riesgo, pues el mercado laboral tiende a infravalorar un conocimiento excesivamente teórico que apenas reconoce y aún menos remunera.

¿Pero en función de qué elige cada alumno sus estudios? La tradición familiar y la orientación, sea paterna o proveniente de otras fuentes, juegan, sin duda, un importante papel, como también lo hacen la información y la accesibilidad de las diferentes alternativas. Y, cómo no, las expectativas profesionales unidas a la percepción de una cómoda retribución, por más que la incertidumbre permanezca siempre latente.

Parece que la noción de éxito y prestigio cuenta más que la vocación, muchas veces relegada a un valor secundario; sin embargo, es este el único factor firme en un escenario inestable, caracterizado por la inseguridad y la rápida caída de salidas profesionales antaño dotadas de una aureola inmutable. No obstante, quienes apuestan por su vocación pueden acrecentar su perspectiva profesional cultivando otras áreas muy demandadas por las empresas, además de competencia práctica: capacidad de comunicación y de trabajo en equipo, motivación, compromiso, responsabilidad, entrega...

A pesar de todo, una licenciatura implica todavía mayor probabilidad de eludir el subempleo de baja cualificación y paro.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 2 de octubre de 2015

sábado, 26 de septiembre de 2015

La buena reputación.

En un ambiente idílico, bajo un espléndido abeto azul canadiense, me sumerjo en las páginas de “La buena reputación”, la obra que le ha valido a su autor, Ignacio Martínez de Pisón, el Premio Nacional de Narrativa. Desde el primer momento, me atrapan unos personajes descritos con minuciosa precisión en su intimidad doméstica. El libro es un relato intermitente del devenir de una saga a través de tres generaciones, cuyos primeros avatares se desarrollan en un escenario tan sugerente como poco habitual, Melilla en la época del Protectorado, con especial incidencia en las relaciones entre las comunidades judía y española.

La novela, dilatada, recoge con realismo y trazos vigorosos los sinsabores familiares; aciertos y errores, encuentros y desencuentros, digeridos por Samuel, inestable aunque muy generoso, y por Mercedes, sólida, convencional y deseosa de transmitir la herencia del pasado en una España que se abre poco a poco a la modernidad.

El libro retrata los más antiguos vicios de la humanidad, muy próximos porque perduran en nuestra conciencia, con el contrapunto de esas pequeñas virtudes, casi de andar por casa, tan invisibles como pródigas, que hacen posible una convivencia no siempre feliz. Es también muy relevante el papel que juegan los personajes secundarios, entrañables, cotidianos y de presencia velada que, sin embargo, ejercen una influencia decisiva en el acontecer familiar. Desde nuestro privilegiado balcón, observamos los juegos del destino, que se cierran en un final admirablemente bien trazado, abierto y cerrado a la vez. En suma, una profusa narración de relaciones familiares que, como subraya el veredicto del jurado, permanece muy fiel a la tradición novelesca.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 25 de septiembre de 2015
La salud del futuro.

Sobre el mañana de los servicios de la salud pende una espinosa amenaza financiera, que contrasta con la luminosa esperanza que brinda la investigación. Pero, en ocasiones, los grandes avances no provienen de ciclópeas entidades de rango multinacional, sino que tienen su origen muy próximo y no parecen necesariamente ligados a costes inabordables.

Mientras que en Madrid, la EHAS viene aplicando las tecnologías de la comunicación para hacer llegar un sistema sanitario de calidad hasta el último rincón, la Universidad de Zaragoza es el escenario donde se ha desarrollado una gran aportación, que podría revolucionar el futuro de la salud: las neuroprótesis inteligentes. Los profesores Luis Montesano y Javier Mínguez han ideado una interfaz cerebro-máquina, mediante la cual la prótesis decodifica la información del usuario para adaptarse a sus necesidades específicas y que, incluso, puede llegar a aprender nuevas tareas de acuerdo con futuros requerimientos a lo largo de la vida. Se abren así grandes expectativas, en especial para personas con enfermedades neurodegenerativas o que han perdido sus habilidades motoras, sea consecuencia de accidentes o de padecer alguna lesión en la médula espinal. ¿Cómo puede una máquina aprender? Lo hace mediante un proceso de ensayo y error, cuyos aciertos son confirmados por el cerebro a través de unos sensores que recogen su actividad. No es una utopía, aunque así lo parece, sino el fruto de un trabajo silencioso y constante, en el que también ha colaborado el equipo de los profesores Millán y Chavarriaga en Lausana.

Es la cara amable del progreso científico, que nos abre una inmensa puerta a la esperanza y que, esta vez, lo ha hecho aquí mismo, en casa.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 18 de septiembre de 2015

sábado, 12 de septiembre de 2015

Tecnología y discapacidad

José Luis Borges perdió la visión a los 55 años, afectado irremediablemente por una enfermedad congénita. Su oftalmólogo le prohibió leer y escribir aunque, por fortuna, el escritor hizo caso omiso del mandato, logró que le leyeran en alta voz y prosiguió con brillantez su carrera literaria. Los invidentes de su tiempo no contaban con la ayuda de las nuevas tecnologías que hoy nos asisten.

Y es que los avances en este campo se presentan como una auténtica maravilla, báculo inexcusable para las personas mayores o con diversidad funcional; sin embargo, para que la tecnología sea realmente útil, ha de resultar muy accesible. De lo contrario, se transforma en un elemento gravemente discriminatorio, sin olvidar que uno de los elementos con mayor capacidad de restricción reside en el precio; y ello, a pesar de que los usuarios potenciales constituyen un gran nicho de mercado, además en pleno crecimiento.

Desde el libro electrónico y los nuevos sistemas operativos para ordenadores a la meritoria labor que desarrollan entidades como la ONCE y la UNED, todo es hoy más fácil para unas personas que, sobre todo, cuentan con una inmensa voluntad y deseos de crecer intelectualmente. ¿Cuánto talento se habrá perdido ante obstáculos que hace pocos años eran insuperables? Cuando a pesar de las deficiencias sensoriales, que tienen ineludiblemente a incrementarse con la edad, el cerebro quiere mantenerse ágil y despierto, dispuesto a la creación, solo hace falta una oportunidad. Esa oportunidad que, en ocasiones, sociedad e instituciones que manifiestan estar al servicio del individuo niegan con una miopía irresponsable: solo un poco de empatía bastaría para construir gracias a las nuevas herramientas el más bello edificio.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 11 de septiembre de 2015

A mi madre.

     Aunque mi abuela, Manolita Duplá, vivió en Jaca desde su matrimonio, era una zaragozana de pro; de ahí el deseo de que también su primogénita viera la luz por vez primera en Zaragoza. Mi madre sintió siempre un cariño dividido entre la más antigua y la actual capital aragonesa, en la que realizó sus estudios de Bachillerato y, después, la carrera de Comercio. Durante algún tiempo fue la mano derecha de mi abuelo, al frente de los Almacenes El Siglo, pero no tardaría en renunciar a la empresa mercantil en favor de otra mucho más importante, la familia. Mamá se casó muy joven, con veintiún abriles; a una edad que, hoy, nos parecería una niña. Pronto llegaron mis dos hermanas mayores y, tras mi alumbramiento, dos nuevos vástagos, esta vez varones. Mi madre aprendió a dominar las labores del hogar, las de enfermera, las de docente… Y siempre hizo gala de un gran temple y fortaleza ante los avatares de la vida.

La recuerdo alternando los pedales y el volante de una Singer con el teclado de la Olivetti, donde transcribía los escritos de papá para muchas revistas y publicaciones, entre ellas, El Pirineo Aragonés. Mamá también traducía artículos de París Match mientras nosotros leíamos o intentábamos estudiar lidiando con el traqueteo de la máquina de coser y el repique de la Olivetti. En cualquier ocasión, su regalo preferido era un libro; por eso mi adolescencia se desenvolvió ceñida con páginas impresas, inspirando una temprana vocación que ha llegado a iluminar toda mi vida.

La evocación de mi niñez me devuelve a Jaca, a mamá abriéndose paso en la nieve con una pala para entrar en casa, al pequeño huerto de mis abuelos con su olor a hortaliza fresca; pero, sobre todo, a la Huerta, con mayúscula: la Huerta del Siglo, un lugar de encuentro donde tantas nuevas amistades se forjaron entre conversaciones relajadas y murmullos de voces cantarinas. Hubo mucha vida, mucha ilusión y sueños de futuro, entre aquellos setos tapizados de grosella y fresa silvestre, mudados hoy en inclemente ladrillo.

Crecimos. Y el destino inexorable marcó el día en que uno tras otro nos alejamos del hogar; nuevos destinos, nuevas familias. Poco más tarde llegarían los nietos. Y, después, la viudez. Cuando el diálogo deviene monólogo abruma la soledad, incluso cuando no faltan voces amigas para mimar nuestros oídos. Fueron años de recogimiento, arropada por una fe inquebrantable y una devoción que nunca dejó de afirmarse a lo largo de toda su existencia. Mamá siguió contemplando serena la vida; sosteniendo una vela en su mano derecha, sin que la izquierda supiese del esfuerzo por mantener encendida su llama. Mamá siempre creyó en la familia, la empresa más importante. Su gran empresa.

Publicado en El Pirineo Aragonés, abril 2015

sábado, 5 de septiembre de 2015

Donación solidaria

bundan, por fortuna, las muestras de solidaridad en nuestro país; no en vano, tras un liderazgo que dura ya 24 años, nos afianzamos en el primer puesto mundial en cuanto a donación de órganos para trasplantes, mientras que el modelo de gestión español se imita e implanta en muchos países. Esta muestra de altruismo tiene tanta más importancia en cuanto que tal honor no se basa en hechos relacionados con grandes dramas y sucesos trágicos que sacuden nuestra conciencia, sino en la mera cotidianeidad, en un día a día alejado de los grandes titulares. Son muchos los españoles dispuestos a la donación post mortis de sus órganos, permitiendo que la vida perdure en otro ser humano; otros, incluso, van mucho más allá y ofrendan en vida parte de su cuerpo para salvar la de otra persona.

Pero, frente a esta alentadora noticia proporcionada por la Organización Nacional de Trasplantes, se cuela otra de opuesto matiz: el tráfico ilegal de órganos y el vil negocio montado sobre la necesidad y el sufrimiento humano: si la cara de la moneda nos devuelve la fe en la humanidad, el envés hurga en la más pavorosa mezquindad, así como en la impotencia para resolver esa penosa injusticia. Todo me lleva a pensar en el paralelismo con otro drama que estos días sí ocupa un amplio lugar en los informativos, tanto en los sucesos como en el debate político: la tragedia de los inmigrantes clandestinos. Solo que en este caso, la solidaridad es claramente insuficiente, la pérdida de vidas queda reducida a una luctuosa e inexacta estadística y la incapacidad para llegar a una solución, o siquiera a un mínimo compromiso político, se revela como un objetivo imposible. La esperanza de futuro naufraga humillada por el lastre de nuestro pertinaz egoísmo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de septiembre
Hijos únicos

or fin, el Gobierno ha mostrado un detalle de sensibilidad hacia las madres, procurándoles una ligera mejora en su pensión, en reconocimiento de su “aportación demográfica a la sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social”. Solo que, para alcanzar tal beneficio, es preciso haber criado al menos dos hijos: al parecer, las familias con un vástago único no han llegado a generar un incremento demográfico suficiente.

José María Paricio, pediatra y autor del libro “Tu eres la mejor madre del mundo” describe de manera magistral la generosidad y descomunal trabajo que desarrollan las madres; también nos advierte del sorprendente sentido de culpabilidad presente en casi todas ellas y en mayor medida en aquellas que han trabajado fuera de casa, obligadas a conciliar una ocupación profesional con el ejercicio de la maternidad, algo siempre complicado y mucho más en las pasadas décadas. Obviamente, criar y educar a más de un hijo, supone siempre un trabajo extra, a lo que añadiría yo, en los tiempos que corren, una mención al valor excepcional; empero ello no invalida los méritos de las madres que no han podido o no han querido dar a luz en más de una ocasión. Se entiende como plausible que los beneficios de la nueva normativa se apliquen de acuerdo con una escala basada en el número de hijos, pero ¿por qué dejar fuera a las madres singulares? ¿Acaso no han contribuido también al ya mentado crecimiento demográfico? Como cabe esperar, según José María Paricio, no llegaremos a oír el grito de protesta de estas mamás primerizas, con un mayor sentimiento de incumplimiento o culpabilidad por no haber traído más hijos al mundo, pero me gustaría escuchar una rectificación por parte de nuestros gobernantes.

Publicado en el Periódico de Aragón, el vienes 10 de julio de 2015
Jóvenes diferentes

Lamentaciones acerca de una juventud descarriada no han faltado nunca y vienen reiterándose de generación en generación desde la noche de los tiempos. Por fortuna, y al margen de tales expresiones aflictivas, abundan también los ejemplos constructivos por parte de jóvenes solidarios y altruistas.

De hecho, frente a esa imagen deplorable de muchachos consumistas, volcados en la nulidad, el ocio estéril y las drogas, emerge la de los cooperantes que invierten los mejores años de su vida en una labor inmensa de acercamiento y entrega a los demás, siempre dispuestos a aliviar el peso de los desheredados. Podemos encontrarles en la puerta de casa o en un rincón perdido del Tercer mundo; lo que nunca cambia es su vocación de ayuda, plasmada en múltiples facetas. Victorio Torres e Irene Vallejo, dos de tantos jóvenes que vienen ejerciendo la asistencia humanitaria en África, se muestran sorprendidos ante el testimonio de amor que muestran algunas mujeres embarazadas e infectadas de SIDA, capaces de olvidarse de sí mismas para luchar por sus futuros hijos. Allí, donde se carece incluso de lo más elemental, el acceso al agua potable constituye la primera condición básica de supervivencia, lo que relega otros derechos fundamentales como la educación a una necesidad secundaria.

Victorio e Irene, así como una inmensa legión de cooperantes, desarrollan una misión sin apenas visibilidad; no son noticia ni pueden competir con los chismes morbosos que nos inundan a diario demandados por una audiencia insensible e insaciable. Pero durante estas vacaciones, ellos como tantos otros, dedicarán de nuevo su tiempo y esfuerzo a un campo de trabajo. Volverán con las manos vacías, pero con el corazón colmado de empatía y gratitud.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de julio de 2015

sábado, 27 de junio de 2015

El Día de la música

La celebración del Día Internacional de la Música induce a reflexionar sobre la gran importancia que tiene la música en este mundo convulso, agitado por continuas noticias desalentadoras, donde pobreza, desigualdad e injusticia cobran un terrible protagonismo y se constituyen en lacras que rara vez se alejan de una violencia omnipresente.

La música posee una enorme capacidad para trasladarnos a una dimensión mágica, donde es más fácil percatarse de que todavía nos queda un resto de humanidad. ¿Por qué no se imparte la enseñanza musical con mayor esmero y desde la más tierna infancia? Deberíamos mirar más lejos de un aprendizaje centrado en la adaptación al engranaje del consumismo, con particular y casi único hincapié en la disposición y habilidades necesarias para incrementar los ingresos, y que tan relegado deja el interés por una formación humanista e integral, en cuya sintaxis la música juega un papel sustancial, pues no en vano constituye el enlace más directo, poderoso e intuitivo con nuestro ser interior.

El dolor de Plácido Domingo ante el lecho de su hermana moribunda, habrá sido mitigado, sin duda, por unas notas melodiosas que tan perfectamente pueden describir el amor fraterno, en nombre de un sentimiento mucho más universal; esas notas de armonía son una gran lección para todos los que se enquistan en rencillas banales.

Por su parte, otro indiscutible enamorado de la música, Juanjo Mena, ha dirigido un maratón sinfónico dedicado a Chaikovski, con las hogueras de la noche de San Juan por fondo escénico. Unas hogueras en cuyo fuego me gustaría ver cómo arde de una vez por todas la podredumbre del mundo mientras se desvanecen en humo las pavesas de la codicia.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 26 de junio de 2015