sábado, 5 de septiembre de 2015

Hijos únicos

or fin, el Gobierno ha mostrado un detalle de sensibilidad hacia las madres, procurándoles una ligera mejora en su pensión, en reconocimiento de su “aportación demográfica a la sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social”. Solo que, para alcanzar tal beneficio, es preciso haber criado al menos dos hijos: al parecer, las familias con un vástago único no han llegado a generar un incremento demográfico suficiente.

José María Paricio, pediatra y autor del libro “Tu eres la mejor madre del mundo” describe de manera magistral la generosidad y descomunal trabajo que desarrollan las madres; también nos advierte del sorprendente sentido de culpabilidad presente en casi todas ellas y en mayor medida en aquellas que han trabajado fuera de casa, obligadas a conciliar una ocupación profesional con el ejercicio de la maternidad, algo siempre complicado y mucho más en las pasadas décadas. Obviamente, criar y educar a más de un hijo, supone siempre un trabajo extra, a lo que añadiría yo, en los tiempos que corren, una mención al valor excepcional; empero ello no invalida los méritos de las madres que no han podido o no han querido dar a luz en más de una ocasión. Se entiende como plausible que los beneficios de la nueva normativa se apliquen de acuerdo con una escala basada en el número de hijos, pero ¿por qué dejar fuera a las madres singulares? ¿Acaso no han contribuido también al ya mentado crecimiento demográfico? Como cabe esperar, según José María Paricio, no llegaremos a oír el grito de protesta de estas mamás primerizas, con un mayor sentimiento de incumplimiento o culpabilidad por no haber traído más hijos al mundo, pero me gustaría escuchar una rectificación por parte de nuestros gobernantes.

Publicado en el Periódico de Aragón, el vienes 10 de julio de 2015

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