Todavía hoy, las enfermedades mentales padecen un estigma que dificulta en grado sumo su terapéutica, pues los propios afectados son ya reacios a reconocer su dolencia y aún más a solicitar una ayuda que también está abocada a un pernicioso retraso en el peldaño inicial, la asistencia primaria.
sábado, 1 de enero de 2022
Deseo para un nuevo año: salud mental
Todavía hoy, las enfermedades mentales padecen un estigma que dificulta en grado sumo su terapéutica, pues los propios afectados son ya reacios a reconocer su dolencia y aún más a solicitar una ayuda que también está abocada a un pernicioso retraso en el peldaño inicial, la asistencia primaria.
sábado, 25 de diciembre de 2021
Repartidores de felicidad
Resulta de todo punto imposible mencionar a tantas y tantas personas y organizaciones sin ánimo de lucro que, no solo durante estos días tan especiales, sino a lo largo de todo el año, dedican sus recursos y esfuerzo a satisfacer necesidades ajenas, a veces perentorias, pero debería bastar una mirada atenta a nuestro alrededor para descubrir muchos ejemplos loables. Desde el reparto de alimentos a la invitación a cenas navideñas; desde las visitas a enfermos y personas desarraigadas a la dedicación a otras personas, anónimas para todos menos para quienes tienen siempre presente la existencia de necesidades y necesitados. Incluso cabría recordar la actuación de artistas y gentes de éxito que dedican parte de su recaudación a buenas causas, que no olvidan la huella de esas tragedias tan llamativas cuando poco a poco desaparecen de los noticiarios.
Se trata de repartidores de felicidad, ocupados en hacer más llevadera la existencia de otras mujeres y hombres, aquí y ahora; mensajeros del bien que no hacen ruido ni esperan el cortejo de aplausos que este país de envidiosos acostumbra dedicar con profusión a los héroes… solo cuando ya se han muerto.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 24 de diciembre de 2021.
viernes, 17 de diciembre de 2021
ASALE
Cuando, al otro lado del Atlántico, se desintegró la influencia de la metrópoli en las colonias americanas para dar lugar a una segregación de marcado carácter nacionalista, bien pudiera haberse dado la disociación del habla común en distintos idiomas de ámbito local, como ya sucediera antaño con el latín. Sin embargo, prevaleció la perduración del vínculo lingüístico, por encima del ansia de independencia política y cultural, afortunada circunstancia a la que no ha sido en absoluto ajena en nuestro tiempo la labor de la RAE y academias englobadas en la ASALE, eje de una labor que, además de mantener la unión en el lenguaje, ha servido de nexo para enriquecer el español con la aportación del léxico prehispánico y modismos panhispánicos.
Solo me cabe añadir que la defensa de nuestro idioma no es un cometido exclusivo de la RAE, sino competencia de todos los que nos entendemos gracia a él, con mención especial de quienes alguna influencia pudieran ejercer en su correcta utilización, tanto hablada como escrita. Mantener al español en su privilegiado trono, implica responder adecuadamente a una de las grandes amenazas actuales, la proliferación del un uso zafio y negligente, notorio en redes sociales y dispositivos electrónicos.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 17 de diciembre de 2021.
sábado, 11 de diciembre de 2021
También hay buenas noticias
También es una grata nueva que el Campus de Huesca, fruto de un convenio entre el Ayuntamiento oscense y la Universidad de Zaragoza, acoja un amplio programa formativo orientado a la adaptación por parte de las pequeñas y medianas empresas a los procesos de digitalización y ciberseguridad. Buena noticia, tanto por sí misma como por lo que supone de descentralización.
Sin embargo, a mayor altura de los titulares que nos trasladan los informativos, existe una realidad más íntima, que solo circula entre las gentes de buena voluntad y no asoma más allá de sus corazones. Es la que protagonizan entidades como Cáritas, el Banco de Alimentos, la Hermandad del Refugio y un largo etcétera, siempre abiertas a la empatía con los necesitados y cuya vocación de servicio entraña un gesto de esperanza, quizá el único que llega a sus desfavorecidos destinatarios. Al lado de estas organizaciones benéficas, tampoco falta la colaboración de muchos artistas, que a veces apenas si cuentan con unos ingresos insignificantes, pero no dudan en prestar su apoyo a una buena causa, contribuyendo a ella con su música o su obra.
Generosidad y solidaridad apenas hacen ruido, pero siempre son una buena noticia. La mejor posible en este devenir caótico.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 10 de diciembre de 2021.
sábado, 4 de diciembre de 2021
El egoísmo tiene su castigo
En tanto que la covid nos ha dado un amargo baño de realidad y en la calle ya se ha hecho habitual el debate sobre los perniciosos efectos del calentamiento global, ni siquiera hemos llegado a ser plenamente conscientes de otro problema cotidiano, la contaminación atmosférica urbana. Sin embargo, se ha demostrado una relación directa entre la emisión de gases nocivos dentro de núcleos densamente poblados y la presencia de patologías vinculadas a la contaminación del aire que se respira en esas ciudades. Quien contamina, también paga; sobre todo, en salud.
Aquí y allá, una y otra vez, parece muy claro que el egoísmo es un mal endémico en la humanidad, una plaga virulenta que nos devuelve como un frontón el maltrato dispensado al planeta que habitamos. ¿Olvidamos que es nuestra casa y que no tenemos otra? Por desgracia, también paga el resto de los inquilinos.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de diciembre de 2021.
sábado, 27 de noviembre de 2021
Escultora y madre en el mundo rural
Pilar nos invita a una prudente reflexión sobre las reivindicaciones femeninas actuales y el papel que juegan en el mundo rural, mientras describe con un realismo y sinceridad sin parangón, su desafío cotidiano y el quehacer del día a día; Pilar habla de renuncias y de impedimentos a sortear, también de la libertad de elegir y del precio que conlleva cada elección. Devota de un feminismo práctico y sensato, alejado de las declaraciones retóricas, a lo que de verdad aspira es a mejorar la situación de la mujer en el medio rural y a reducir las afrentas de género aún vigentes, como lo es el hecho de que su pensión haya de quedar muy reducida por los años dedicados a la crianza de sus hijos, alejada de su vida profesional y obviamente sin cotización, en tanto que su exmarido no sufrirá ningún menoscabo por ello. La maternidad supone una entrega generosa y maravillosa para la mujer, pero cuya dedicación plena y obligada renuncia laboral viene acompañada por una injusta y lamentable penalización múltiple, tanto en lo que supone de aislamiento y futuro profesional como en pérdida de prestaciones. Sin embargo, no es este el único agravio que subsiste, entre otros muchos quebrantos olvidados y oscurecidos por otras reivindicaciones más llamativas.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 26 de noviembre de 2021
sábado, 20 de noviembre de 2021
Agravios comparativos
Parece como si, cada vez con mayor frecuencia, la excelente posición económica alcanzada por muchos aspirantes a ello, sea obra de maniobras turbias y otros factores nada encomiables, que sustituyen a los medios tradicionales consagrados y lícitos para ascender en la escala social. Esta nueva orientación que tiende a imponerse se muestra ya establecida desde la primera formación escolar, donde se suprimen pruebas, exámenes y controles en pro de una mayor facilidad para pasar de curso, aun careciendo de una base suficiente de conocimientos. Por supuesto, así no se evita el fracaso escolar. Solo se esconde. Y, de paso, se desmotiva al buen estudiante, privado de merecidos incentivos y recompensas por su trabajo.
Todavía más evidente es el agravio padecido por quienes, tras laboriosos años de estudio y esfuerzo descomunal, han ganado una dura oposición y ven cómo ahora se equipara al personal interino en idénticos derechos y funciones, regularizando su precariedad a fuerza de decreto. Claro que también los interinos, incluso los que se colaron por la puerta falsa, tienen todo el derecho a quejarse por la dilatada etapa de inestabilidad sufrida, lo que lleva a pensar que son las respectivas Administraciones responsables de los dislates las que debieran esmerarse para alcanzar una fórmula que no suponga un importante y lesivo agravio comparativo. La equidad nunca puede ser ostensiblemente injusta.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 19 de noviembre de 2021
viernes, 12 de noviembre de 2021
Pensar no está de moda
En todo caso, cuando se habla de reformar la enseñanza, asistimos al auge inevitable de tendencias dispares, con un eje común: nunca figuran con preponderancia actitudes básicas como esfuerzo, sacrificio y trabajo, ni tampoco suele existir mención expresa de las Humanidades y, todavía menos, de la Filosofía. Pensar no está de moda. Y cuando se trata de reflexionar en profundidad sobre nuestro papel en la existencia, parece siempre prioritaria la dedicación plena a otras cuestiones vitales, como la fórmula más eficaz de ganar más dinero en menos tiempo. Así que, sin perder un minuto, el alumnado habrá de cursar especializaciones técnicas, muy por delante de la formación humana, como si fuéramos únicamente una fábrica de producir billetes (o, aún mejor, criptomonedas). Sin duda, permanecemos inmersos en una esfera materialista que persigue la felicidad mucho más en tener que en ser. Pero incluso en la sociedad del consumo masivo es fundamental poseer un mínimo criterio que nos impulse a cuestionar el bombardeo comunicativo cotidiano. La llamada realidad virtual ni siquiera alimenta el cuerpo, que precisa su ración diaria de pan y habichuelas; para ir un poco más lejos, necesitamos también aprender a pensar con libertad, criterio y autonomía; necesitamos conocer de manera racional los principios y causas de todo lo que existe. Necesitamos la filosofía.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 12 de noviembre de 2021.
viernes, 5 de noviembre de 2021
Dialogar con el paciente
Por otra parte, la progresiva mecanización de la medicina y su dependencia de métodos diagnósticos alejados de una relación directa y personalizada, así como los escasos minutos de consulta impuestos por la masificación existente, conducen a una deriva del vínculo entre el personal sanitario y los enfermos, una de cuyas secuelas ineludibles es la generación de cierto desapego. ¿Qué fue de la entrañable afinidad que existía antaño entre médico y paciente? Los tiempos cambian. Para bien y para mal. Pero, ahora que por fin se está recuperando en la sanidad pública la asistencia presencial, es prudente reflexionar sobre la importancia del diálogo entre los profesionales de la salud y quienes tienen la necesidad de requerir sus servicios. Es hora de reconocer el papel que el temperamento y la actitud juegan en la percepción de la enfermedad y en su sanación. Y todo lo que humanamente aún suponen la empatía, comprensión y palabras de consuelo cuando se ha perdido la esperanza. Porque ese es entonces el único alivio.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 5 de noviembre de 2021.
viernes, 29 de octubre de 2021
COP 26, un fracaso anunciado
¿Podemos, entretanto, mirar con esperanza a la celebración de la próxima COP 26? Mientras continuamos ingiriendo enormes cantidades de plástico depositado en las entrañas del pescado que llega a nuestra mesa, los incendios devastan los bosques y cualquier interés económico prima descaradamente sobre los ecológicos, algunos líderes mundiales muy representativos ya han anunciado su ausencia en la cumbre de Glasgow, donde, por lo demás, se fraguan algunas huelgas durante la próxima semana en sectores clave, así como protestas y alborotos por telón de fondo, lo que tampoco parece beneficiar la llegada de los necesarios acuerdos.
La lucha contra los efectos del calentamiento global ha de ser también global, con toda la población mundial involucrada. Porque es un problema de todos y únicamente entre todos será posible alcanzar una solución. De otra forma, cualquier esfuerzo será estéril, pero ese compromiso universal parece estar todavía muy lejano, como también lo están el consenso y resoluciones de una cumbre que nace debilitada ante intereses espurios.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 29 de octubre de 2021.
viernes, 22 de octubre de 2021
Calzar zapato ajeno
Calzar zapatos ajenos, ponerse en la piel de otro, es el camino más rápido y efectivo para comprender y empatizar con segmentos de la población para los cuales tanto significan las medidas de adaptación que pueden emprender las instituciones con cometidos en el diseño urbano, tales como la eliminación de barreras o peatonalización de espacios. Por fortuna, tales disposiciones son cada vez más habituales en nuestras ciudades, en detrimento del tráfico rodado, lo cual las hace más humanas y habitables.
También es de agradecer que otros organismos estatales se preocupen de los colectivos más desfavorecidos mediante la adopción de normativas compensatorias, como puede ser la reducción de periodos de cotización, para aquellos que han tenido la suerte de conseguir un trabajo más o menos estable, o el mantenimiento de la opción de tributación conjunta en el IRPF en el caso de que el cónyuge discapacitado carezca de ingresos y, por tanto, no pueda beneficiarse de los beneficios y exenciones previstas en el reglamento del impuesto.
Son luces de esperanza que iluminan y hacen más fácil el tránsito por la vida para quienes, con un poco de ayuda, pueden llegar a desenvolverse con notable autonomía. ¿Calzamos por un instante sus zapatos?
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 22 de octubre de 2021.
sábado, 16 de octubre de 2021
La salud mental
La covid-19 y, en especial, las medidas de confinamiento, se han cebado cruelmente con todo tipo de discapacidades, pero los trastornos mentales han sido particularmente exacerbados. Las restricciones de movilidad y el hacinamiento forzado, la ansiedad derivada de una amenaza incontrolable, la confusión generalizada y la desinformación, junto a otras muchas variables, han desencadenado múltiples afecciones y conflictos, desde los estados depresivos a conductas agresivas. Pero si, ya de por sí, la sanidad pública se ha mostrado un tanto deficitaria, en el caso de la salud mental podría hablarse de carencia absoluta, siendo la asistencia privada la única opción para quienes se la puedan permitir. Sin embargo, son precisamente los estratos sociales más vulnerables los que han sufrido con mayor virulencia las secuelas nocivas de esta situación y los que menos medios disponen para superar los estragos derivados de la pandemia.
Vivimos en una época tan fácil y plena de oportunidades para los pudientes como incómoda e inaccesible para quienes carecen de salud y recursos, dilema que no hemos sido capaces de solventar en las últimas décadas.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 15 de octubre de 2021.
viernes, 8 de octubre de 2021
Acoso es femenino
No es en modo alguno reciente la reivindicación de los derechos de la mujer, siempre tras la anhelada equiparación. En las artes, en la literatura y en la ciencia viene de muy lejos la insistente demanda de equidad; una travesía del desierto en donde apenas si se han conocido excepcionales oasis, como el supuesto por madame Curie, quien, por fortuna, tuvo un compañero de viaje generoso, que jamás intentó atribuirse como propios los méritos de su mujer. Más allá de estas honrosas y rarísimas singularidades, lo usual ha sido que muchas firmas femeninas, caso habitual no solo en el orbe literario, hayan debido esconderse bajo un pseudónimo para dar a luz a sus obras, parto, por lo demás, invariablemente arduo y doloroso; en ocasiones y épocas, también sumamente peligroso, pues podía llegar a pagarse con la vida.
Cuando volvemos la vista atrás, no podemos sino felicitarnos por los logros alcanzados en pro de la ansiada igualdad, pero es obvio que aún falta un largo camino por recorrer. Por otra parte, ¡cuán lejos estamos aún del ideal en el que lo masculino y lo femenino sumen, en lugar de enfrentarse!, pues, si bien algunas mujeres ya han llegado a conquistar ocasionalmente elevadas cotas en el mundo empresarial, suelen exhibir entonces un comportamiento demasiado parecido a lo que criticamos como machista. En el terreno profesional se abren brechas insondables que, probablemente, las generaciones presentes no lleguen a conocer totalmente cerradas; quizá no resulte ajeno a ello el hecho de que tal anomalía, la desigualdad de género, tiende a perpetuarse con la preciada complicidad de muchas madres que la inculcan mediante una trasnochada educación, anclada en seculares factores de socialización, merced a la que se acepta como natural, si no de origen divino, la prevalencia masculina. Todo lo cual nos lleva siempre a considerar la formación como clave para llegar a una solución definitiva del problema.
Pero aunque las zancadillas no provengan exclusivamente del género masculino, lo que resulta indefectiblemente seguro es que en cuestiones de acoso, sea de índole sexual o de estricta cualidad laboral, la víctima tiene invariablemente nombre de mujer.
En el ámbito de la narrativa toda la problemática y condicionamientos del acoso han sido recogidos con un nivel de análisis y puntualización que acostumbra quedar excluido de los ensayos y tratados desarrollados por eruditos especialistas, pues el rigor científico impide profundizar en pormenores que la ficción e incluso el relato testimonial pueden abordar apenas sin otra restricción que la verosimilitud, y sin mayor prevención que la de eludir ciertos ingredientes como el morbo interesado, la exageración desmedida o la interlocución capciosa. Es, por lo demás, tan evidente como ineludible una perspectiva subjetiva, basada en el punto de vista exclusivo del autor, aun a pesar de que se respete escrupulosa y necesariamente la autenticidad de lo expuesto. Todo ello con tanto mayor motivo si no se trata de una obra testimonial, sino de una novela de ficción.
Un excelente y fiel reflejo del tratamiento del acoso en la novela española del siglo XXI ha sido formulado por Milica Lilic, a lo largo de su tesis doctoral, leída en septiembre de 2019 en la Universidad de Granada. En el corpus de la obra se recogen tres novelas de carácter testimonial y otras tres de ficción pura; en el primer grupo, fidedigna recreación de hechos veraces donde el autor no puede inventar nada, se incluye la obra de Juan José Millás “Hay algo que no es como me dicen” sobre el caso Nevenka, hoy de gran actualidad por haber sido recogido en un documental producido por Newtral y presentado por la plataforma de gran audiencia Netflix. Otro caso, también de gran repercusión y también de naturaleza sexual, fue el de la capitán Zaida Cantera, expuesto por Irene Lozano, coautora junto con la propia Zaida, de su manifiesto de denuncia social “No, mi general”. La terna se completa con la obra “Tiritando” de Chelo Martín Verdugo, donde relata su propia experiencia, un tema más propiamente de acoso laboral, en el que da testimonio de un viaje infernal al fondo de su corazón. Para esta autora es más importante ilustrar sus propios sentimientos y humillaciones como víctima que los datos identificativos del resto de personajes y lugares, apenas reflejados en la obra.
La fina línea que separa la narrativa testimonial de la ficción pura es muy sutil; casi podría afirmarse que se limita a la diferencia entre una historia verídica de otra que solo precisa ser creíble; como muy bien señala Lilic, el autor de la novela testimonial está implicado, tanto si da fe de sus propias vicisitudes, somo si es mero interlocutor de la protagonista, mientras que el autor de la novela de denuncia social más bien está comprometido y persigue aportar un reflejo fiel de la realidad.
Por lo que respecta a la narrativa de ficción pura, las tres novelas recogidas en la tesis de Milica Lilic son: “La mano del arquero”, de Enma Ballman, pseudónimo que corresponde a María Oruña y que describe una situación de acoso laboral en el entorno de un bufete internacional de abogados; “El anónimo” de María Ángeles Chavarría, cuyo marco profesional se desarrolla en la redacción de un periódico y cuya protagonista es una escritora, precisamente autora de un libro sobre el acoso; y “Danza de máscaras”, mi primera novela, cuya particularidad más destacable pasa por ilustrar la evolución de la personalidad de la víctima y el riesgo de que, a su vez, pueda derivar fatalmente en acosadora.
Existen entre las seis obras analizadas muchas coincidencias, tanto en lo que se refiere a los rasgos de las víctimas como a las peculiaridades, muy ligadas a la psicopatía, de los acosadores, así como respecto del trasfondo cimentado sobre perniciosos colaboradores y testigos mudos, cómplices necesarios para hacer factible la ejecución de esta terrible lacra. Resulta muy lamentable el apoyo inicial mediático e institucional que reciben algunos acosadores cuyo prestigio social es elevado, en tanto que las víctimas padecen grandes dificultades de credibilidad hasta que las pruebas son contundentes, lo que nunca es fácil ni frecuente. También resulta triste que las mujeres damnificadas y que se deciden a presentar una demanda judicial, algo absolutamente excepcional, cuando por fin consiguen una resolución favorable, apenas llegan a obtener una compensación ni siquiera mínima: siempre salen perdiendo, tanto en términos materiales como, sobre todo, en daño moral, en tanto que los efectos devastadores del acoso perduran toda la vida.
Tan lamentable historial junto con los datos estadísticos proclaman, en contra del criterio gramático, que la voz “acoso” no es un término masculino. Es femenino.
No fiestas, sí prudencia
A punto de entrar en plenas “No fiestas”, es preciso insistir en la necesidad de un comportamiento responsable y prudente. La maldita pandemia produce tal hartazgo, que hace muy natural y comprensible la tendencia a ignorarla, pero ahí sigue, pertinaz. Los números podrían inducir una falsa sensación de confianza, merced sobre todo al efecto vacuna y, en consecuencia, clara reducción de la mortalidad, en especial en las personas mayores. Pero haríamos muy bien en seguir las indicaciones de la Consejera de Sanidad, Sira Repollés, avaladas por la práctica totalidad de especialistas epidemiólogos, como señala Nacho Blas, muy interesados en divulgar los riesgos a los que nos enfrentamos en caso de desoír la voz de la prudencia. El sentido común, obviamente el menos común de los sentidos, debiera erigirse como el guía de nuestra conducta para derrotar a la pesadilla del covid-19, norma incompatible con las macro reuniones presididas por el alcohol, con veto a las mascarillas y a la distancia de seguridad, tan populares en torno a los periodos festivos.
Sin embargo, y más allá de las cifras oficiales que resumen la pandemia, más allá también del goteo interminable de contagios, algunos de ellos todavía con efectos y secuelas muy graves, apenas si se habla de otras consecuencias menos visibles. Son incalculables los daños y víctimas indirectas de esta amarga realidad, cuando la medicina de familia y las especialidades han sufrido el colapso generalizado de la sanidad. Las carencias de diagnósticos y retrasos en tratamientos, la falta de asistencia, y desatención de síntomas, incluso por parte del propio paciente desmoralizado, están entre las causas de muchos fallecimientos. ¿Cuántos? Imposible saberlo. Nunca como en estas situaciones se vive tanto la empatía de los mejores como el egoísmo del resto.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 8 de octubre de 2021
viernes, 1 de octubre de 2021
Contra la desmemoria, solidaridad
La solidaridad se hizo presente, antes ya de que las promesas oficiales de ayuda por parte de las diversas instituciones planteasen, sino las opciones de reconstrucción, las posibles medidas de indemnización y compensación de los daños. La empatía, la mano solidaria de la buena gente, ha supuesto la primera e importantísima luz de esperanza para quienes veían desaparecer sus casas debajo de la lava o cuando su avance inexorable hacía inminente la ruina de muchas más, apenas sin tiempo para recuperar algunos de los bienes más preciados. Entonces, el único consuelo fue contar con una mano amiga sobre el hombro, una mano que, a la vez, incluso les ofrecía su propio hogar como refugio inmediato.
El nuevo volcán de la isla de La Palma desaparecerá de las portadas, irremisiblemente relegado por otros acontecimientos más recientes. Pronto, ni siquiera será noticia, pero lo que no cambiará es la sentencia que pende sobre los palmeros, condenados por el volcán a sobrevivir mediante las ayudas institucionales, si es que estas no devienen promesas incumplidas o se extravían en oscuros andurriales burocráticos. En tal caso, como siempre, cuando la desmemoria pretende eclipsar la tragedia, solo la solidaridad perdura.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 1 de octubre de 2021.
viernes, 24 de septiembre de 2021
Rigor informativo
Por otra parte, también existen más que nunca remedios, armas y asistencia para deslindar el grano de la paja, llegar al fondo de cualquier materia y arbitrar su presunta veracidad. Así, a la hora de cuestionar cualquier tema que podamos plantearnos, siempre es recomendable recurrir a fuentes fiables, como los medios informativos serios, y al dictamen de expertos reconocidos. En el campo concreto de la divulgación científica, que en modo alguno esta exenta de fraudes y de injerencias pseudocientíficas, el CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ofrece desde su prestigio y buen hacer, tanto la garantía de su preciado aval como la opción de acceso gratuito a unos extensísimos fondos en todos los campos del saber. Artículos, ensayos, revistas y toda clase de publicaciones en las Ciencias y en las Letras, con información precisa, de referencia, y contrastada; todo a disposición de quien desee profundizar en el conocimiento y no se conforme con argumentaciones ficticias o adulteradas. Un material de inmenso valor y cuantía que, mediante un gran esfuerzo, ha sido digitalizado y está ya al alcance de un clic. Sin embargo, la función divulgadora del CSIC es poco conocida, lo que ha inducido su presencia en un evento clave, la Feria del Libro de Madrid, escaparate de privilegio desde donde llegar al gran público y dar a conocer su carácter gratuito y sin restricciones.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 23 de septiembre de 2021
viernes, 17 de septiembre de 2021
Somos... naturaleza
Amar la naturaleza es amarnos a nosotros mismos, pues del cuidado del entorno y de toda la vida que nos rodea depende nuestra propia existencia. Así, se nos exige un esfuerzo acorde con la necesidad de proteger el medio ambiente, en la medida en que la suma de pequeñas acciones individuales supone una enorme efectividad colectiva.
Somos lo que comemos, reza un conocido enunciado con vocación de axioma en nutrición; por culpa de nuestra pertinaz desidia, el plástico integra buena parte del pescado en la mesa, ya que los peces no distinguen los residuos sintéticos del plancton, los ingieren y dejan de ser el alimento sano natural del que se viene presumiendo como ingrediente básico de la dieta mediterránea.En otro orden, estamos asistiendo últimamente a acaloradas polémicas en cuanto a nuestra relación directa con otros seres vivos. Desde las mascotas mal cuidadas, que llenan de excrementos la calle, hasta su accidentada presencia en Ordesa, que muy probablemente se saldará con la prohibición de entrada de los perros al Parque. Deberíamos reconocer que las vacas siempre han pastado allí y, además, contribuyen a la conservación del espacio natural protegido; más bien sobran los incívicos.
Bien diferente a considerar es la convivencia de la ganadería con el oso y el lobo, cuyas poblaciones crecientes constituyen una grave amenaza de complejos matices, especialmente para las pequeñas explotaciones familiares, y que podría tomar un peligroso derrotero si se produjera un ataque a seres humanos, hoy por hoy todavía muy improbable.
La naturaleza es un patrimonio de valor infinito en el que todo está relacionado, lo cual nos obliga a tomar decisiones plenamente conscientes de su implicación y consecuencias, respetando cuanto sea posible los derechos individuales, en todo caso subordinados siempre al interés general.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 17 de septiembre de 2021
domingo, 12 de septiembre de 2021
El valor de elegir
En cualquier etapa de la vida, la posibilidad de elegir entre dos o más opciones, es símbolo de libertad y, por supuesto, de responsabilidad para asumir las consecuencias de la elección realizada. Pero, en todo caso, es indudable el inmenso valor con el que siempre se percibe la capacidad de decidir sobre cualquier asunto de nuestra incumbencia, así como también es fácil constatar que tal privilegio no siempre es demasiado factible; que, de hecho, zancadillas y obstáculos diversos suelen frustrar unas expectativas, quizá generadas con escasa solidez.
Ya en la primera infancia, la selección de un centro educativo para los peques puede representar el primer punto de confrontación y contraste donde se estrellan muchas ilusiones. Por suerte, las secuelas del percance no suelen alcanzar demasiada gravedad, pero es de suma importancia que los padres no trasladen a sus hijos el malestar por la contrariedad experimentada. De mayor relevancia resulta la inviabilidad de desarrollar una vocación, en especial cuando son circunstancias sociales o intereses bastardos los que abortan la preferencia deseada. En plena adolescencia, la disyuntiva entre los estudios superiores y la denostada formación profesional es fuente de muchos conflictos, obviando el gran potencial de la FP a la hora de ingresar en el mercado laboral. Pero estamos ante una futura ley que tiende a mejorar el estatus profesional y social del alumnado, a la vez que ya desde el primer curso se realizarán prácticas empresariales, con lo que ello supone de experiencia profesional y ajuste vocacional.
Trabajar en lo que a uno le gusta no debiera ser una singular excepción, ni tampoco una pesada losa el retorno tras las vacaciones o la ansiada jubilación un objetivo prioritario. Las personas entregadas a su vocación son más felices y alegran la vida de quienes les rodean.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 10 de septiembre de 2021
viernes, 3 de septiembre de 2021
Triunfadores
Existe una visión simplista que reduce la humanidad a dos grupos, los perdedores y el resto. Puede que sí, que todos esos jóvenes y adolescentes que desperdician su vida idolatrando a un botellón y poniendo en riesgo su salud y la de sus allegados, sean unos perdedores, o, al menos, estén perdidos. Pero, en la otra cara de la moneda, hay un sinfín de auténticos triunfadores que hacen de su vida cotidiana un ejemplo de superación y entrega. No despilfarran su salud ni la movilidad que aún les resta, tras haber sufrido un accidente, padecido una cruel enfermedad o, como decía Calderón, ser culpables del delito de nacer. Muy al contrario, prodigan energía y voluntad para suplir con creces aquello que sus circunstancias vitales les han negado y se atreven, incluso, a pelear por una medalla en los Juegos Paralímpicos. Son campeones de la vida en una lucha sin cuartel por un mundo mejor, que jamás los rechace ni desprecie, que los acepte y aprenda de ellos una lección trascendental, la de levantarse y continuar caminando hacia delante tras cada tropiezo.
En el país del sol naciente, nuestros representantes han cosechado muchas medallas, pero ese número no es importante. Sí lo es el hecho de que han viajado y regresado con la maleta llena de ilusiones; que no importa la marca alcanzada, sino el hecho de luchar por ella, porque la meta no es el oro, sino que lo es la vida. Y ahí, todos han triunfado. Ya lo hicieron antes de partir. Nos han dejado un brillante espejo donde se refleja todo lo que en este mundo tiene auténtico valor, ese espíritu que de verdad nos hace grandes, inmensamente extraordinarios y nos aleja de lo vacuo, del envoltorio opaco que no permite ver todo lo bueno que anida en nuestro interior. Porque si la humanidad careciese de valores como a veces parece, hubiera dejado de existir hace tiempo.Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de septiembre de 2021.
sábado, 3 de julio de 2021
Zaragoza
Ahora que la pandemia concede un respiro, se han retomado por el Consistorio algunas actividades interrumpidas, tanto de carácter social como lúdico. Así, tras quince meses cerrados, se han reabierto en los Centros de Convivencia para Mayores cuatro de los siete comedores municipales, lo que implica, además de un valioso aliciente económico, una oportunidad para combatir la soledad que con frecuencia afecta a los ancianos; además, se mantiene la muy apreciada ayuda a domicilio, en colaboración con La Caridad. También existen opciones para la rehabilitación de viviendas, de forma que las personas con dificultades de movilidad no queden aisladas en su piso.
Y, en pleno calor estival, se agradecen las facilidades para el uso de las piscinas públicas, sea en el precio o en el acceso, mediante bonos y aplicaciones para el móvil. Otra de las grandes iniciativas recuperadas, también disponible desde dispositivos móviles, se dirige a los jóvenes: Z16 reaparece, con su propuesta de ocio a lo largo de dieciséis bloques temáticos. A ella pueden acceder los nacidos en 2004, así como también quienes no pudieron beneficiarse de este programa durante el año pasado por su cancelación.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 2 de julio de 2021