viernes, 3 de septiembre de 2021

Triunfadores

Existe una visión simplista que reduce la humanidad a dos grupos, los perdedores y el resto. Puede que sí, que todos esos jóvenes y adolescentes que desperdician su vida idolatrando a un botellón y poniendo en riesgo su salud y la de sus allegados, sean unos perdedores, o, al menos, estén perdidos. Pero, en la otra cara de la moneda, hay un sinfín de auténticos triunfadores que hacen de su vida cotidiana un ejemplo de superación y entrega. No despilfarran su salud ni la movilidad que aún les resta, tras haber sufrido un accidente, padecido una cruel enfermedad o, como decía Calderón, ser culpables del delito de nacer. Muy al contrario, prodigan energía y voluntad para suplir con creces aquello que sus circunstancias vitales les han negado y se atreven, incluso, a pelear por una medalla en los Juegos Paralímpicos. Son campeones de la vida en una lucha sin cuartel por un mundo mejor, que jamás los rechace ni desprecie, que los acepte y aprenda de ellos una lección trascendental, la de levantarse y continuar caminando hacia delante tras cada tropiezo.

En el país del sol naciente, nuestros representantes han cosechado muchas medallas, pero ese número no es importante. Sí lo es el hecho de que han viajado y regresado con la maleta llena de ilusiones; que no importa la marca alcanzada, sino el hecho de luchar por ella, porque la meta no es el oro, sino que lo es la vida. Y ahí, todos han triunfado. Ya lo hicieron antes de partir. Nos han dejado un brillante espejo donde se refleja todo lo que en este mundo tiene auténtico valor, ese espíritu que de verdad nos hace grandes, inmensamente extraordinarios y nos aleja de lo vacuo, del envoltorio opaco que no permite ver todo lo bueno que anida en nuestro interior. Porque si la humanidad careciese de valores como a veces parece, hubiera dejado de existir hace tiempo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de septiembre de 2021.


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