Un diagnóstico de cáncer implica siempre un gran temor, aun cuando se considere que ya no suele ser una sentencia mortal, como antaño. La mujer es algo más, muchísimo más, que dos pechos. Pero en el cáncer de mama suele estar involucrada una percepción, ligada a la ablación quirúrgica, que afecta negativamente a la autoestima. Por eso, en ese duro y cruel trance, se precisa la colaboración de todos quienes rodean a la paciente, opte o no por una nueva intervención para restaurar su apariencia anterior y lo que ella conlleva.
Marta, una de las cinco participantes que ha aceptado este duro desafío para proporcionar un soplo de esperanza a las mujeres que pasan por un proceso oncológico, afirma rotunda: «Que vean que existe una vida posterior saludable y plena». El Reto Pelayo Vida pretende, sobre todo, demostrar la importancia de compartir vivencias y contagiar coraje, enfocando el deporte como un forma muy efectiva para superar la enfermedad y retomar los proyectos personales abandonados tras un diagnóstico de cáncer.
Publicado en El Periódico de Aragón, 3 noviembre 2026