Todos los años llega la primavera, todos los años llega la fiesta de la mujer trabajadora. Celebración para todas y cada una de las mujeres que, con tenacidad y derroche de voluntad, han logrado sus objetivos. Enjuiciados con torpeza e injusticia desde miradas ajenas, algunos de ellos son a menudo desvirtuados como de escaso valor y fáciles de alcanzar, siendo propios de las féminas que responden al apelativo de amas de casa; trabajadoras sin remuneración ni pensión, que lo han dado todo a lo largo de la vida para criar sus hijos y gestionar la intendencia de esa gran empresa que es el hogar.
Otras mujeres han destacado por su coraje, por la pasión y valor con que enfrentan cuanto obstáculo se les opone; suelen sobresalir en profesiones de entrega a quienes les rodean, como la docencia o la salud. Y las hay modélicas, pioneras a la hora de abrir caminos y facilitar que otras puedan transitar con menos penalidades por las veredas recién desbrozadas; damas distinguidas cuya meta es ser, sin olvidar tener.
Andrea Fuentes, seleccionadora del equipo de natación artística de España y máxima medallista olímpica de nuestro país en su especialidad, ha destacado en la preparación de los equipos que ha dirigido, tanto en España como en Estados Unidos, mediante una mentalidad muy vigorosa en la que priman empatía y serenidad, frente a exigencia desmedida e intimidación. «Lograr tus metas importa, pero hacerlo mientras disfrutas lo cambia todo. Porque alcanzar el éxito no depende tanto del talento y de la suerte, sino de la actitud, la voluntad y la constancia» —indica Andrea, autora de un libro centrado en la salud mental del deportista: Mentalidad, propósito, pasión, donde desarrolla su método personal para que prevalezca la cooperación frente a una malsana y obsesiva rivalidad, tan presente en el deporte de competición.
Publicado en El Periódico de Aragón, 10 marzo 2026