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sábado, 27 de diciembre de 2014

Aprendiendo a aprender.

Cuando los resultados académicos son muy negativos y el abandono escolar se descontrola, no es tanto la hora de buscar culpables sino la de encontrar soluciones. Más allá de la probada influencia negativa de los condicionantes socioeconómicos y de la de otros factores sobre los que no se puede actuar, al menos a corto plazo, se trata de alcanzar unas pautas de intervención eficaz con resultados inmediatos.

Es precisamente lo que se ha hecho en Ceuta, donde los informes PISA son proverbialmente demoledores. Un grupo de profesores del IES Clara Campoamor ha puesto en marcha el programa piloto Aulas del siglo XXI, con el que se pretende motivar al alumnado mediante fórmulas de trabajo cooperativo, sustituyendo competición por colaboración. Por lo pronto, se ha logrado un elevado nivel de empatía, se ha reducido la conflictividad en las aulas y es evidente una mayor valoración de la solidaridad, con lo que ello supone como factor de convivencia, de especial importancia en un entorno multicultural. Los resultados cognitivos tampoco se han hecho esperar, sin duda, fruto directo de la considerable proyección de un ambiente favorable, pero también merced a un método didáctico mejor adaptado, en el que la actitud y el empuje vocacional del profesorado juegan un papel primordial.

Sin embargo, no es el éxito académico de un programa implantado por unos docentes nada resignados a rendirse lo que me ha llamado tanto la atención: lo realmente valioso de esta iniciativa reside en las características de esta nueva forma de aprender, cruciales en una sociedad que ha exaltado la competitividad como forma de vida y motor de desarrollo no conducentes a la felicidad sino a una despótica y minoritaria opulencia.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 26 de diciembre de 2014


sábado, 20 de diciembre de 2014

La cumbre de Lima

El planeta está enfermo y necesita un remedio de urgencia que se adivina muy espinoso de aplicar: ¿quién pagará la factura? Los países pobres, que además son los más vulnerables, exigen una cuota mayor por parte de los estados opulentos, cuyo consumo sin mesura y faustos insensatos están, en gran medida, en el origen de la afección ecológica que amenaza directamente nuestro futuro. Así las cosas y a pesar de las expectativas iniciales inspiradas por la multitudinaria marcha del clima de Nueva York, no es de extrañar el menguado acuerdo alcanzado en Lima, previo a una cumbre de París donde habrá de renovarse el Protocolo de Kioto.

Entonces, ¿cómo hemos de ver la botella? Pues, medio llena: siempre es preferible el optimismo activo antes que una decepción paralizante. Y, ya puestos, en tanto confiamos en que algún día lleguen las soluciones gubernativas, invariablemente frágiles y que, en definitiva, habrán de basarse (como siempre) en los sacrificios individuales, podemos aportar nuestro granito de arena, esas piedrecitas que levantan montañas. Empezando por un consumo responsable; continuando por el reciclado eficaz de basuras y desechos, la restricción del derroche energético y una apuesta por sistemas no contaminantes… Las áreas de mejora parecen extenderse casi hasta el infinito, por lo que, desafortunadamente, tenemos demasiado donde elegir; pero, sobre todo, hemos de acrecentar la sensibilidad hacia nuestro entorno, como primera y básica medida; comprender el problema entraña el primer paso hacia su solución. Hemos de entender que ni el aire que respiramos ni el agua que bebemos son gratuitos y apreciar los dones que recibimos.

¿Qué le podemos regalar a la Tierra esta Navidad?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 19 de diciembre de 2014

sábado, 13 de diciembre de 2014

La sombra del lindano.

Una de las secuelas menos debatidas de la crisis económica es el regreso de muchas personas al pueblo que les vio nacer o del que provienen sus antecesores más próximos. Unos buscan un retiro tranquilo para su jubilación; otros, una oportunidad que ya no encuentran en la urbe y, casi siempre, la posibilidad de subsistir con menos recursos.

Renace así la memoria de una existencia que aún no hace muchas décadas estaba supeditada a grandes incomodidades, como el traer agua de la fuente o extraerla de un pozo. ¿Un episodio extinguido? Inquinosa, la antigua factoría de pesticidas de Sabiñánigo, tiene una sombra muy alargada; tanto que hoy, veinticinco años después de su cierre, varias poblaciones de la ribera del Gállego no pueden beber de su agua y han de consumirla embotellada, con la molesta carga de precio y transporte. Si nunca ha sido fácil la vida en los pequeños núcleos rurales, hoy, por culpa de la contaminación provocada por el lindano, ese vil agente de inconfundible olor, algunas rémoras de antaño se hacen de nuevo presentes y, entre ellas, el caso omiso que se ha hecho de las denuncias de grupos ecologistas y asociaciones reivindicativas, tildadas con profusión de exageradas y alarmantes.

Años de quejas, requerimientos e informes desoídos, junto a escasos remedios de incierta efectividad, no parecen en trance de resolverse de forma satisfactoria, en tanto que organismos e instituciones responsables (que no pueden presumir demasiado de credibilidad) apenas van más allá de las acusaciones mutuas y de las actuaciones de urgencia.

¿Cuándo aprenderemos? No muy lejos de Sabiñánigo, en Yesa, las grietas del terreno continúan siendo una inquietante amenaza para el recrecimiento del embalse.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 12 de diciembre de2014

sábado, 6 de diciembre de 2014

Deporte y violencia.

ejercicio físico, cualquier actividad deportiva en suma, constituye el mejor camino para mantener un cuerpo y mente sanos, en plena armonía. Un equilibrio que deviene en demanda imprescindible dentro de un estilo de vida con excesiva tendencia al sedentarismo y a su más inmediata secuela, la obesidad. Necesitamos sentirnos bien con nuestro cuerpo para conservar también la claridad mental. Pero, ¿qué clase de deporte realiza el asistente que presencia en un estadio abarrotado uno de esos espectáculos deportivos entre los que el fútbol es rey indiscutible?

El hincha fanático, enfebrecido por sus colores, no corre por el césped, ni impulsa el balón salvo con su hálito; no efectúa durísimos entrenamientos ni acata las instrucciones de su entrenador. Pero nada le impide sentirse el gran protagonista del evento y autoconferirse unos méritos que en modo alguno le pertenecen, salvo por el respaldo económico que supone para su club. ¿Cómo y por qué se produce esa identificación extrema que, en último término, puede desencadenar una violencia gratuita? Pues, a pesar de todo, es presumible que quienes descargan sus frustraciones individuales dentro o en las inmediaciones de un estadio lo hacen al margen de cualquier emoción puramente deportiva, las cuales serían solo una vana excusa para canalizar su despecho.

Deporte es convivencia, respeto por el rival, noble competición; valores que han de aprenderse desde muy pequeños en la familia, en la escuela y en el seno de los grupos sociales. Pero si el deporte nada tiene que ver con la violencia, han de ser precisamente los deportistas, clubes y asociaciones los primeros en desmarcarse drásticamente para erradicar cualquier relación con la violencia.

Publicado en El Periódico de Aragón el viernes 5 de diciembre de 2014

sábado, 29 de noviembre de 2014

Emilio Lledó

El último Premio Nacional de las Letras Españolas, Emilio Lledó, es un enamorado de la cultura que ha tenido la oportunidad de derramar su sabiduría por doquier. Lledó, don Emilio para sus alumnos que sienten por él ese respeto reverencial que solo se otorga a los grandes educadores, se formó en Alemania, en la Universidad de Heildelberg, de la cual fue profesor durante más de una década; adalid de las Humanidades, Lledó es también un gran defensor de la lectura, siendo claves en su obra la felicidad, el silencio, la belleza y la verdad.

El Lledó filósofo, para quien la verdadera riqueza está en la cultura, más allá de constituir un modelo docente fundamental y de ignorar lo que califica como discusiones banales en torno a la educación, se centra en el crecimiento del alumno como persona y en el desarrollo de su aptitud vocacional, al margen de las típicas corrientes, tan en boga hoy en día, obsesionadas por el devenir económico y prestacional, que llevan al alumno a decantarse por opciones presuntamente ligadas a su bienestar material futuro.

“Una educación manipulada pretende deteriorar nuestra mente”, afirma el pensador, amante de los clásicos y también miembro de la RAE, además de añadir: “Mucho más importante que aprender es aprender a pensar”.

Cuando tanto y tan importante es lo que está en juego, polémicas tales como el carácter público o concertado de un determinado centro parecen de escasa relevancia. Muy al contrario, lo que debieran ser aspectos cruciales de la educación apenas si tienen una presencia tangencial y decorativa que no traspasa los límites de una mera declaración de intenciones, ligada a la implantación de cada particular modelo didáctico impulsado por los políticos de turno.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 28 de noviembre de 2014

sábado, 22 de noviembre de 2014

Los derechos del niño

Tal día como ayer, hace un cuarto de siglo, se aprobó por unanimidad en la Asamblea General de las Naciones Unidas la Convención internacional sobre los derechos del niño, ratificada por 193 países. Ya, pues, un largo camino recorrido con diversa fortuna, donde el peso de los desafíos todavía por vencer empaña el brillo de los notables avances conquistados.

Y es que no faltan en los medios de comunicación abundantes denuncias de escarnio y trasgresión de estos derechos. Cada cinco segundos en alguna parte del globo agoniza un niño cuya muerte podría haberse evitado y, aún peor, ese fallecimiento quizá suponga las más de las veces la conclusión de una existencia desventurada, amargada por el hambre, la esclavitud y la enfermedad. Esos aldabonazos terribles que nos transmiten las noticias también nos han hecho conocedores de que la pobreza mata, antes que las balas y los virus. Hoy, cuando miseria y desigualdad proliferan en nuestro propio país, cuando las carencias se globalizan y la riqueza se acumula en pocas manos, es más necesaria que nunca la solidaridad con los desfavorecidos, conscientes de que junto a ellos estamos también luchando por nosotros mismos.

En la educación reside la mejor arma para lidiar contra las lacras que afectan a la infancia, la llave que puede abrir su futuro. Pero es muy difícil pensar con el estómago vacío; entonces, la formación deviene un lujo inaccesible, subyugado a las necesidades más perentorias. ¿Cómo romper esa espiral viciada? Está en nuestras manos, en el impulso fraterno y en la exigencia de colaboración por parte de todos los agentes sociales, hasta que algún día sea innecesario que una efeméride nos recuerde la existencia de los derechos del niño.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de noviembre de 2014

sábado, 15 de noviembre de 2014

Estabilidad judicial

Resulta inverosímil concebir un Estado de Derecho plenamente desarrollado sin una Justicia eficaz y, además, independiente. La regulación de la vida social y de sus inevitables conflictos requiere soluciones rápidas y eficientes, antes de que los problemas se enquisten y alimenten un cáncer que corroa al sistema.

Desafortunadamente, la Justicia en nuestro país adolece de una persistente carencia de recursos, de una estructura nebulosa escasamente comprensible para el ciudadano y, por si fuera poco, sufre también una importante exposición a maniobras políticas que puedan limitar su independencia. Desde la calle, se percibe a la Administración de Justicia como un organismo entumecido e inaccesible, cuyas resoluciones, además de tardías, se apartan a menudo de lo previsible y esperado por los legos en la materia; puertas adentro, existe entre el funcionariado un gran pesar ante la insuficiencia de medios con que afrontar el exceso de trabajo que desborda ampliamente su buena disposición; desolados contemplan cómo ni siquiera el sinfín de horas extras que realizan puede conjurar el desmedido crecimiento de los legajos pendientes.

Las crisis económicas proporcionan con harta frecuencia inmejorables excusas para implementar medidas y justificar situaciones que, de otra forma, serían inadmisibles. ¿Dónde están los verdaderos responsables del caos judicial; a quién no interesa que la Justicia funcione? Un extraterrestre recién llegado a nuestro planeta buscaría los culpables entre quienes se benefician, consciente o inconscientemente, de la debilidad de un sistema mediante el que los más hábiles y poderosos consiguen burlar las leyes, incluidas las que ellos mismos dictaron en su propio beneficio.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 15 de noviembre de 2014

sábado, 8 de noviembre de 2014

Derechos humanos en crisis

semana ha sido presentado el libro “Los derechos humanos en tiempo de crisis”, (Mira editores), obra donde se plasman las conclusiones de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz. Si alguien pensaba que la actual crisis económica es solo una pesadilla transitoria, con unas repercusiones subsanables a corto plazo, la lectura de este libro le mostrará hasta qué punto está equivocado.

En el texto, amplio y subdividido en varios capítulos que abordan las diferentes áreas implicadas, los coautores desgranan con rotundidad los graves desafíos que habremos de superar en un mundo que ya nunca será el mismo. Redactada por Luis Andrés Giméno, quizá el área de la salud nos brinde la luz más esclarecedora sobre los efectos inmediatos de la pobreza, pues resulta incuestionable la firme relación entre penuria y esperanza de vida, cuando se comparan las condiciones sanitarias de arrabales sin recursos con las de otros escenarios más privilegiados: desnutrición, asistencia menoscabada y otras secuelas propias de privación y marginalidad constituyen una indiscutible causa de mortalidad. Pero no es tan evidente, en cambio, la nociva influencia de los desequilibrios sociales sobre la salud a más largo plazo, aspecto que cobra importancia capital cuando la brecha entre ricos y pobres no cesa de dilatarse.

¿Acaso reside en la igualdad y en la auténtica democracia, entendida como participación real de la ciudadanía en los aspectos que le atañen, el revulsivo más eficaz para la salud individual y la enfermedad social? En contrapartida, sin duda, las crisis propician la aparición y ascenso de hombres de hierro y quiméricos líderes de cuya huella catastrófica nos previene abundantemente la Historia.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 7 de noviembre de 2014

sábado, 1 de noviembre de 2014

Los flecos de la Justicia.

Con la fortaleza y templanza que exige la Justicia, el ministro del ramo estudia el controvertido tema de las tasas judiciales. Aún más espinoso le resultará la anunciada revisión de los beneficios penitenciarios automáticos y reducciones de pena, de nuevo en la palestra merced al proyecto de instaurar la denominada “prisión perpetua revisable”.

Si fundamental es la rehabilitación de los delincuentes y el respeto de su derecho a la reinserción social en las mejores condiciones posibles, no es de menor relevancia la indefensión en que puedan quedar sus víctimas potenciales. La derogación de la doctrina Parot ya ha provocado lamentables secuelas de reincidencia, en casos que, previsiblemente, están fatalmente abocados a su reiteración, dadas las características psicopáticas de los autores o la ausencia de un deseo sincero de redención. Todo ello conlleva alarma social y un sentimiento de indefensión justificado en pasadas experiencias, independientemente de que la excarcelación temprana de algunos reos supone también un agravio directo hacia los damnificados por el delito.

¿Están de verdad enfrentados los derechos de víctimas y agresores? Si ello fuera así, parece muy razonable inclinarnos en favor de las primeras; sin embargo, existe un punto de equilibrio basado esencialmente en la necesidad de estudiar cada caso de forma personalizada. Solo así puede alcanzarse una cuota razonable de éxito sin pagar por ello un precio excesivo, lo cual, obviamente, no garantiza la ausencia de errores: no se trata de alcanzar la perfección, sino de intentarlo. En esta ocasión, el Ministerio de Justicia parece ir bien encaminado, en un tema donde las posturas extremas y radicales suelen resultar nefastas.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 31 de octubre de 2014

sábado, 25 de octubre de 2014

Autónomos sin autonomía.

El carácter emprendedor siempre ha constituido una nota destacada en el empresariado autónomo. Es preciso mucho valor para iniciar una andadura de precario futuro, por más que no falten quienes la emprendan como último recurso para sobrevivir a una crisis que les dejó sin un puesto de trabajo estable: después de acudir a toda clase de entrevistas de selección y remitir cientos de currículos, algunos optan por establecer su propio medio de vida. Se enfrentarán entonces a una carrera de obstáculos y trabas administrativas hasta conseguir, con un inmenso derroche de recursos, tiempo y paciencia, los permisos necesarios. Los organismos públicos presumen de apoyar y estimular la iniciativa privada; sin embargo, la triste realidad parece en abierta contradicción con el escenario al que se enfrentan los nuevos aspirantes al empresariado: las presuntas ayudas y beneficios se desvanecen en un brumoso océano, sin que tampoco gocen de mejores perspectivas aquellos emprendedores que, por razones de diversidad funcional, debieran ser acreedores a una discriminación positiva. Tampoco se trata, por supuesto, de saltar por encima de normativas como, entre otras, las de protección medioambiental o de seguridad, sino de agilizar los trámites y hacer más fáciles esos primeros pasos que suelen constituir un amargo viacrucis.

Es muy doloroso el contraste que muestran estos emprendedores, que se juegan sus escasos ahorros y la exigua indemnización por despido, con el deplorable espectáculo brindado por los titulares de tarjetas opacas y otros presuntos privilegios todavía por denunciar: frente al héroe huérfano acechado por mil y un peligros, la carcajada risueña y taimadas maniobras para burlar la justicia.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 24 de octubre de 2014

sábado, 18 de octubre de 2014

Virus muy peligrosos

El virus del ébola ha llevado a nuestra mente la trágica indigencia de los desheredados del mundo. También nos ha recordado la labor humanitaria que buenos samaritanos desarrollan en el África remota, con grave riesgo para sus vidas. Pero, tras décadas de existencia, el ébola solo nos ha angustiado cuando se ha presentado aquí, en la puerta de casa. Y aun entonces, sucesos marginales como el destino de un perro expósito han acaparado un protagonismo inaudito.

Quizá por familiaridad, el virus de la pobreza nos parece menos temible, a pesar de su increíble potencial de contagio y su inmensa capacidad para devastar el tejido social. Tanto en nuestro país como en los que giran en la órbita de la acomodada cultura del consumo, la brecha entre ricos y pobres tiende al infinito, al abrigo de una crisis que se ha distinguido por fortalecer a la clase pudiente y corrupta a costa del sacrificio de millones de ciudadanos desprotegidos.

El virus de la pobreza suele inocularse en compañía del de la codicia y del de la hipocresía; por ello, sus efectos se multiplican y dan lugar a estridentes secuelas, tal como amnistías fiscales, increíbles condonaciones e inauditos derroches, en flagrante contradicción con un mínimo espíritu de justicia. Lo dicen los datos con inapelable elocuencia: el gasto en la cesta de la compra prosigue un inacabable descenso en paralelo a la reducción de los ingresos familiares, mientras que el dispendio en productos suntuarios y de lujo no para de crecer. Entre tanto, abandonadas a su suerte, o con más precisión a su mala suerte, miles de familias agonizan anhelando una vacuna milagrosa, a la par que contemplan abatidos cómo se cierra puerta tras puerta a los más vulnerables.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 17 de octubre de 2014

sábado, 11 de octubre de 2014

Pasión por saber.

Estas fiestas del Pilar nos han deparado una doble distinción que ha tenido como protagonista el amor por la formación: Manuel López, rector de la Universidad de Zaragoza, ha recogido la medalla de oro de la ciudad que ha recaído sobre dicha institución en reconocimiento a más de cuatro siglos de historia compartida; Agustín Ubieto, promotor de la Universidad de la Experiencia, orientada a los mayores de 55 años, era, a su vez, nombrado Zaragozano ejemplar.

Niegan los estudiosos que el ser humano utilice solo un 10% de su cerebro, mas es indudable que para mantener la funcionalidad del sistema neuronal es preciso ejercitarlo, tal y como se hace con las fibras musculares. Hoy, los mayores disponen de una nueva oportunidad para volver a las aulas y aprender todo lo que antaño no tuvieron ocasión de estudiar. En la Universidad de la Experiencia encontrarán entregados docentes, el mejor y más gratificante báculo en el que apoyar su sed de nuevos conocimientos; por parte del profesorado, la ilusión y el ansia de saber que muestra este disciplinado alumnado deviene en un extraordinario estímulo. Quienes optan por cursar alguno de los programas que brinda la Universidad de la Experiencia están solo obligados a la asistencia presencial, aunque también existe la posibilidad de ampliar la formación en la UZ, en cuyo caso quedarán sometidos a idénticas condiciones y evaluaciones que los alumnos de la enseñanza reglada tradicional.

El saber constituye nuestro patrimonio más enriquecedor y es la llave de un espíritu crítico capaz de eludir la manipulación y los argumentos falaces con el que abyectos intereses y una sociedad de consumo, rendida al rédito económico, pretenden limitar nuestra libertad.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 10 de octubre de 2014

sábado, 4 de octubre de 2014

Amor a la cultura.

Aunque al menos en apariencia, la apelación a la cultura no suele resultar ajena al discurso político, los hechos caminan con frecuencia muy por detrás de lo dicho en programas y proyectos. Sea porque candidatos y cargos electos piensan que al ciudadano le importa en realidad bien poco la médula intelectual, sea porque los propios políticos exhiben a menudo demasiadas carencias en su currículo personal, el cierzo arrastra casi siempre promesas y buenas palabras.

Sin embargo, en una sociedad tan materialista es muy importante resaltar la perspectiva humanística, tan ligada a la cultura: al César le pediría honradez y buen criterio; una mente abierta al sentir ciudadano y una sólida formación, como garantía de su buen hacer al frente de la comunidad. Habrá de conocer la historia, para no caer en los errores del pasado y, también, convendría que le adornase un gran amor por la lectura como fuente excelsa de sabiduría, pues no debe buscarse en el grito y la fuerza la mejor compañía de la razón.

Tuve ocasión, no hace mucho, de escuchar, por parte de Ortiz-Osés, una acerba crítica de la ortodoxia, del pensamiento único, de la simplicidad asfixiante; conceptos que prosperan hasta la hipérbole en la falaz arenga demagógica, tan frecuente en boca de muchos aspirantes a futuras canonjías. ¿Y dónde encontrar, pues, lo opuesto a la esclerosis dogmática? Yo afirmaría que en los libros, donde lo mejor del saber humano se ha depositado a lo largo de los siglos. Pero si tan solo el buen entendimiento intelectual puede enmendar y hacer más llevadero eso que Unamuno denominaba el trágico destino del hombre, también solo una buena formación puede ayudarnos a separar el grano de la paja y la autenticidad de la farsa.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de octubre de 2014



sábado, 27 de septiembre de 2014

Movilidad sostenible

La dirección General de Tráfico se muestra muy sensible a la siniestralidad en la que están involucradas las personas mayores de 65 años, sea como peatones o como conductores de un vehículo, asumiendo que su edad determina una menor capacidad sensorial y reducción de facultades, tanto para evitar un accidente de circulación como por la mayor vulnerabilidad a sus implicaciones. Parece razonable la postura de la DGT, mas confiemos en que ello no resulte en un rosario de medidas restrictivas aplicadas de forma indiscriminada.

¿Y si analizamos un poco el concepto de movilidad? Sin duda, el universo de los mayores tiende a localizarse en escenarios paulatinamente más reducidos, donde la familiarización con el entorno incrementa su percepción de seguridad. Uno de sus últimos refugios son los parques y jardines próximos al domicilio, presuntamente libres de vehículos y elementos agresivos. No hay tal, por desgracia, ya que tan idílicos espacios son también el destino elegido por multitud de personajillos faltos del más elemental civismo, agentes de transformar el bucólico oasis en un paraje hostil, sembrado de excrementos y vidrios rotos, cruzado por artilugios rodados a gran velocidad y sobrevolado por el fuego cruzado de pelotas y balones, propio de un disputado encuentro de champions (los responsables de los precoces futbolistas, tan felices). No es fácil para una persona de facultades mermadas eludir la azarosa metralla, por lo que demasiadas veces se resigna a permanecer confinada en su residencia, restringiendo aún más su ya limitada movilidad, cotidianamente subyugada por la falta de empatía de quienes no piensan en que algún día, con un poco de suerte, ellos también se harán mayores.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de septiembre de 2014

sábado, 20 de septiembre de 2014

Desmotivación

Mario Vargas Llosa, tras recibir la investidura como doctor honoris causa en la Universidad Carlos III, manifestó que “estos reconocimientos ayudan cuando uno cae en el desánimo y siente que todo lo que ha escrito no vale nada y se lo va a llevar el viento”.

El célebre escritor, a través de su discurso de réplica, se refirió a su identificación con la universidad como factor promotor y estimulador de la vida intelectual; el maestro de la palabra aludió también a su temprana vocación periodística y a la influencia sobre su futura obra literaria de las vivencias aportadas por el trabajo en la sección de local de un rotativo peruano, experiencia que el autor aprendió a trasladarnos, fusionando realidad y ficción con una fuerza inigualable. Hoy en día, Vargas Llosa continúa escribiendo reportajes y ejerciendo como comentarista de la actualidad para plasmar los recovecos de una sociedad plagada de contradicciones y desencuentros. Y sigue registrando periodos de desmoralización y apatía, desaliento que comparte con muchos escritores ante la falta de respuesta, desinterés y carencia de ayudas por parte de una Administración, al parecer escasamente preocupada por el bajo nivel de comprensión lectora que se revela en el alumnado español, turbadora dejación ante el amplio catálogo de subvenciones y servicios hacia otros sectores, como el cinematográfico, cuyos productos, además, tienden a ignorar con harta frecuencia aquellos valores que deberían presidir el desarrollo de una sociedad sana.

Al desmotivado creador tan solo le queda la satisfacción del deber cumplido y el reconocimiento de un público agradecido a la ingrata labor de autores demasiado acostumbrados a nadar en contra de la corriente.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 19 de septiembre de 2014

sábado, 13 de septiembre de 2014

El aula oscura

Estudios e informes como el controvertido PISA analizan de forma cuantitativa el rendimiento escolar, pero poco dicen de sus causas y aún menos entran a valorar factores que fomentan el absentismo. ¿Qué motivos tienen los educandos para abandonar la clase?

Sin duda, cuando un alumno decide no pisar el aula se hace patente su baja motivación, mas ello no excluye la presencia de razones concretas que le impulsen a tal distanciamiento. El acoso, la intolerancia, la cruel mofa de los compañeros se encuentran demasiadas veces en el origen de un problema que afecta con especial inclemencia a los niños más sensibles, precisamente el objetivo preferido para estas agresiones. Poco tiene, pues, de extraño que las víctimas no se dejen ver apenas por el escenario de las felonías intentando hacerse invisibles a chanzas y perversas bromas. Pero esta terrible plaga ha aprendido a saltar barreras merced a las nuevas tecnologías y el infeliz alumno ya no tiene dónde esconderse del ciberacoso.

Por supuesto, la comunidad educativa está al tanto de un problema tan dañino para la autoestima de los jóvenes y hace lo que puede para eludir sus graves secuelas. Sin embargo, es muy difícil educar cuando la disciplina tiende a ser considerada como una mala praxis, a pesar de que, por muy paradójico que pueda parecer y tal como Fernando Savater ya advirtiera en su obra “El valor de educar”, el ejercicio de la libertad y el desarrollo de la autonomía personal son hijas de la disciplina.

Difícil misión cuando ni se busca el consenso, ni existe el necesario acuerdo sobre los planes de estudio, y reforma tras reforma se estrellan contra puntos de vista fragmentados e insolidarios alejados de la esencia de la educación.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 12 de septiembre de 2014

sábado, 6 de septiembre de 2014

Chantajines

Mira qué flores tan bonitas; ¿ves? ¡Y también hay arándanos! No llores, que aún no hemos andado cuatro pasos; anda, calla y pórtate bien, que ya eres mayor. ¡Si no nos falta nada; volvemos en un plis-plas! A tu hermanito lo llevo sobre los hombros porque es chiquitín. Bueno, deja ya de berrear, que te estás poniendo insoportable. Vale, ya nos damos la vuelta, ya nos hemos quedado otra vez sin excursión; ¡pues olvídate de la play, del móvil y de los videojuegos: te vas a quedar todo el día castigado en tu cuarto! ¡Pero qué monserga, esto no hay quien lo aguante! Bueno, vale; coge un poco la play. ¡A ver si así nos puedes dejar un rato tranquilos!

¿Patatitas fritas? No, hijo, no: prueba uno de estos chipirones en su tinta, que están riquísimos. Las patatitas tienen mucha grasa y engordan, ¿es que te quieres poner como una foca? Mira: hacemos un trato: primero, te comes un chipironcito, solo uno, y luego te compro un paquete de patatas fritas, ¿he? Anda, pruébalos, sé bueno; verás cómo te gustan. ¡Qué no, que te he dicho que no; nada de patatas fritas: si no hay chipirones, tampoco habrá patatas! Pero hay que ver que tozudo eres, a quién habrá salido este niño. No, no mires a los abuelos. Bueno, vale; vamos a acabar con esto de una vez por todas, a ver si así tenemos la fiesta en paz. Por favor, ¿nos trae un paquete de patatas fritas para el peque?

Pequeñas anécdotas y escenas cotidianas de verano de las que, seguro, habremos observado un amplio catálogo con idéntica conclusión: indefectiblemente, claudica la firmeza paterna ante el capricho infantil. Cada día es mayor el número de padres que delegan sus más esenciales funciones educadoras en los profesores ¿Qué futuro nos espera así?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 5 de septiembre de 2014

sábado, 12 de julio de 2014

Regeneración.

Mucho se oye hablar últimamente acerca de la necesidad de regeneración de la vida política; de transparencia y de medidas para erradicar prácticas indeseables y corrupción. Lamentablemente, tamaña locuacidad apenas se traduce en hechos de suficiente calado y eficacia; tampoco es menor el problema de la credibilidad, al que se enfrentan, justa o injustamente, todos los políticos y que no es sino la secuela insoslayable del incumplimiento sistemático de las promesas electorales y de un debate en el que reina la descalificación y se destierra a la razón: ¿cómo es posible tan absoluto desprecio por los argumentos contrarios para sostener, con incondicional descaro, la posición de cada partido?

Quizá pueda juzgarse inadmisible la demanda de una mínima preparación intelectual en nuestros parlamentarios, pero, al menos, se les debiera exigir una trayectoria cristalina e impecable, tanto como probidad y pureza de intenciones. Ya se dijo hace siglos: la mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo; pero, con tanto buhonero falaz y tan tímidas reacciones para limpiar la mugre, nada tiene de extraño la gravísima contaminación que estamos padeciendo.

La auténtica democracia se basa en la participación activa de la ciudadanía, que no puede limitarse al paso periódico por las urnas y, aún menos, con listas cerradas. Sin embargo, poco puede decidir u opinar quien no dispone de una información completa y veraz, que mal pueden suministrar los medios de comunicación cuando sus fuentes no son fiables. No nos engañemos: si el rumor se alimenta con la desinformación, nunca faltarán falsos profetas y visionarios dictando mensajes radicales plenos de intolerancia y soluciones espurias, que tanto daño pueden hacer.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 11 de julio de 2014

sábado, 5 de julio de 2014

Ana María Matute

La soledad de un escritor ante un folio en blanco viene altamente recompensada por la respuesta popular de lectores desconocidos, que emergen de la penumbra para establecer una complicidad mágica con el autor, siempre envuelta en un halo de misterioso afecto. Ana María Matute ha sido afortunada, porque supo crear un hilo de fraternidad universal con su prosa, a la vez lírica y realista.

Con hondas raíces en la tierra calcinada de la posguerra, los primeros años de Ana María bebieron de las aguas turbulentas, del hambre y la penuria cultural, de la sinrazón y desvaríos contemplados con su mirada de niña y adolescente; esa mirada bañada en zozobra e incomprensión que con tanta lucidez trasladó a su obra. Maestra de maestros, Matute se recreó en otros mundos surgidos de la vitalidad que nace en la infancia y que no se olvida jamás; es el suyo un universo fantástico teñido de ineludible pesimismo, conexión entre ese escenario forzoso en el que transcurre la existencia y la ilusión por escapar de él algún día. Ana María, tal y como nos muestra en su Pequeño Teatro, aprendió a sobreponerse a la malsana iniquidad de una realidad absurda y nos señaló el camino de la felicidad, del triunfo de los sueños, con la esperanza de que nunca más, una de aquellas dos Españas de Machado torne a helarnos el corazón.

Propuesta para el Nobel de literatura de 1976 y, por fin, Premio Cervantes en 2010, Ana María Matute fue Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1984 y desde 1996 ocupaba el sillón “K” en la Real Academia Española, siendo la tercera mujer en formar parte de la Institución. La autora de Olvidado rey Gudú nos ha dejado, pero sus palabras permanecerán para siempre con nosotros.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de julio de 2014

sábado, 28 de junio de 2014

La visibilidad femenina.

El objetivo esencial del Club de Opinión La Sabina, según recuerda su presidenta Pilar Pastor reside en incrementar la visibilidad de la mujer dentro de una sociedad que solo desde las últimas décadas ha dejado de pertenecer casi exclusivamente al género masculino; aunque mucho es ya lo logrado todavía queda camino por recorrer. Los premios que anualmente otorga el Club se orientan al reconocimiento de las aportaciones más significativas en cuanto a la plena integración social y profesional de la mujer y este año han recaído en Pilar Andrade y Josefa Yzuel.

Pilar es una emprendedora y pertinaz luchadora que se ha distinguido por su capacidad para conquistar nuevos espacios donde los nombres femeninos brillaban por su ausencia, como la presidencia de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios. Josefa, por su parte, ha culminado una vasta carrera científica, tanto en el ámbito de la docencia como en el de la investigación, cuyos primeros jalones se plantaron en una época identificada por la más absoluta carencia de perspectivas para la mujer. Su brillante e internacionalmente reconocida trayectoria en el campo de la Óptica ha dejado una huella profunda y un fértil germen; Josefa es, además, humilde en su grandeza y grande en su humildad.

Dos notables mujeres cuya existencia ha transcurrido en contextos muy diferentes, pero que tienen en común su extraordinaria fuerza vital y fe en el futuro. Ambas constituyen un espejo extraordinario en el que las venideras generaciones, que gracias a ellas tienen ahora un mañana con menos obstáculos, puede mirarse para no desmayar en una labor todavía inacabada: una sociedad más justa e igualitaria donde la presencia femenina sea plenamente visible.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de junio de 2014