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viernes, 27 de diciembre de 2019

Ancianos en soledad.

Una sanidad pública de alto nivel, el efecto de la dieta mediterránea sumado a otras medidas higiénicas y un mínimo rechazo hacia el pernicioso sedentarismo constituyen las claves donde parece residir el elevado grado de longevidad alcanzado en España. Por más que, en boca de emisarios pesimistas, todos o alguno de estos factores sufran en la actualidad la amenaza de un detrimento anunciado, lo cierto es que caminamos hacia un país de viejos, inmersos además en un marco descarriado, pues mientras se prolonga la esperanza de vida, cada día nacen menos niños.

Por desgracia, llegar a viejo no es una bendición si falta la salud. Nadie desea vivir muchos años, sino hacerlo con una elevada calidad de vida y recibir cada amanecer con la alegría de disfrutar un nuevo día pleno de satisfacciones; pero para una gran mayoría semejante felicidad se esfuma entre los dedos de sus manos afligidas y tendidas hacia el otro lado vacío de la cama. En efecto, es la soledad antes que la enfermedad el peor de los males de la ancianidad, algo que terminará por afectar a muchos mayores y los hacinará deprimidos en residencias, asilos u otros modelos de aparcamiento para abuelos seniles donde se sienten muy solos entre muchos.

En Navidad, la soledad se hace notar más, lo que suele promover pequeños y ocasionales gestos de acercamiento que invariablemente se desvanecen antes del día de Reyes. Si, al menos, el anciano pudiera permanecer en su hogar el mayor plazo viable, el abandono sería más llevadero, entre el mobiliario y enseres que le han acompañado durante los últimos años y forman parte de su existencia. Con un poco de ayuda material y asistencial, ello sería posible, a la espera de que redescubramos una fórmula mágica para afrontar con éxito la soledad, tal y como sucedía antaño en las culturas ancestrales.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de diciembre de 2019.




sábado, 21 de diciembre de 2019

COP25.

Es patente un elevado grado de desilusión al término de la Cumbre del Clima, ya que la desaforada oratoria de las primeras declaraciones oportunistas no se ha traducido, una vez más, en hechos palmarios. Pero tampoco se puede hablar de fracaso, pues tanto la óptica negacionista como los miopes intereses mercantilistas que la sostienen propugnando pasividad u oposición están siendo paulatinamente arrinconados por una pujante opinión pública, consciente de la necesidad de forzar a los gobiernos a tomar medidas urgentes para afrontar el conflicto del calentamiento global, que no lo es tanto para el planeta, sino para la vida que lo habita, en especial la humana.

Para una inmensa mayoría lo que también se conoce (impropiamente) como cambio climático es hoy un hecho evidente, cuyas secuelas amenazan nuestro modelo existencial y lo hacen inviable en un futuro ya muy próximo. Ademas, se extiende una clara conciencia de que el patrón productivo y consumista que ha caracterizado el desarrollo de la era industrial, ni siquiera puede mantenerse para un selecto grupo de privilegiados, dentro de un club de acceso cada vez más restringido. Por ello, se hace cada día más factible la resignada aceptación de la cuota de sacrificio que individual y colectivamente nos sea asignada, lo cual no resuelve en modo alguno el problema del reparto equitativo y justo de las cargas, polémica que nos lleva mucho más allá de unos cupos de descarbonización, poco menos que negociables en Bolsa.

Para ver la botella medio llena y no medio vacía, es preciso confiar en la gente; en nuestro vecino y en los amigos de sus amigos. Ahí, y no en los grandes emporios y testas imperiales, es donde yace la fuerza que puede cambiar el destino del mundo y evitar que un erudito extraterrestre se dedique mañana a diferenciar entre fósiles de dinosaurios y humanos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de diciembre de 2019.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Acoso laboral.

En un ya lejano 2004, vio la luz de la mano de Huerga&Fierro mi primera novela, “Danza de máscaras”, cuya temática se centraba en el acoso laboral y donde se relataba la profunda alienación que sufren sus víctimas. De hecho, tras describir una situación típica de acoso, de apariencia trivial a ojos de observadores poco sagaces, analizaba sus perniciosos efectos sobre la personalidad de una joven, la destrucción sistemática de su autoestima y el nocivo legado que entrañó el suceso, a punto de asumir a su vez la condición de verdugo y convertirse en una pieza más del engranaje social triturador.

“Danza de máscaras” ha formado parte con otras cinco obras del corpus de una magnífica y perfectamente elaborada tesis doctoral, defendida por Milica Lilic en la Universidad de Granada: “El acoso laboral y sexual a las mujeres en la novela española del siglo XXI”, donde se analizan con magistral esmero las diversos facetas que esta grave lacra encierra y de la que, una vez más, la aproximación literaria puede explicitar todos sus matices con mayor resolución de lo que pueda hacerlo un tratado psicológico al uso, ya que necesariamente la perspectiva científica ha de permanecer ajena a su implicación emocional en los hechos y sentimientos estudiados.

Por desgracia, la realidad supera demasiadas veces a la ficción, con tanta mayor crueldad en cuanto a que tiende a pasar inadvertida, perfectamente enmascarada por encubridores y colaboradores necesarios, testigos cómplices que, en el mejor de los casos, nunca reconocerán y aún menos denunciarán la agresión. El acoso laboral tiene una importante presencia en el ámbito empresarial privado y en la Administración pública, pero no muchas personas se muestran dispuestas a erradicarlo; en todo caso, el primer paso para extirpar este grave problema es reconocer su existencia y hablar de ello.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 13 de diciembre de 2019.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Luces humanas.

Cuando todo es hablar mucho de derechos y nada de obligaciones o cuando mentar empatía y altruismo sugiere rancio atavismo, aquí y allá surgen luces que iluminan el devenir de los seres humanos que aspiran a distinguirse por eso mismo, su humanidad. Y surgen alentadoras noticias que suelen pasar desapercibidas. Como el reciente nombramiento de Francisco Forte para el cargo de Depositario en la Junta de Gobierno del Ateneo madrileño; es decir, para la administración de una acreditada institución a punto de celebrar un honorable bicentenario. En su programa para postularse en el ejercicio del cargo, figuraba un lema muy expresivo: “claridad”, lo cual entraña toda una declaración de intenciones, tan de apreciar cuando se trata de financiar y gestionar recursos económicos ajenos, función, por cierto, de cuyo correcto desempeño responderá con su propio patrimonio.

¿Y qué tiene de particular la elección de Paco? Fundamentalmente, que se trata de un invidente, siendo muy extraordinario que personas con tan serias limitaciones sensoriales accedan a cargos de relevancia, muy a pesar de que en muchos casos han demostrado sobrada capacidad para ocuparlos con plena garantía. Quizá la explicación de que sucesos así sean tan poco habituales, resida en algo tan sencillo como el juego entre la luz y su sombra, tenebrosa umbría donde reinan envidia y ambición. En otras palabras, que cualquier presunta debilidad del prójimo será utilizada contra él; por desgracia, tiende a considerarse la restricción física, sea de movilidad o sensorial, como limitación de la competencia intelectual, de gerencia y de liderazgo, equiparación a todas luces (y sombras) injusta y desproporcionada, como así los implicados acostumbran a demostrar en las raras oportunidades que tienen para hacerlo, pese a los notorios obstáculos sembrados a su paso.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 6 de diciembre de 2019.



sábado, 30 de noviembre de 2019

Entre padres y profesores.

Antaño, en tiempos de “la letra con sangre entra”, el prestigio del maestro y el reconocimiento a su labor estaban en mínimos. Aunque mucho hayan cambiado las cosas, todavía estamos lejos de alcanzar un grado de madurez social tal que el profesorado obtenga la consideración que merece en el ejercicio de una misión de tan profunda trascendencia como es la educación de las nuevas generaciones. Transmitir a los peques entusiasmo por el aprendizaje e interés por comprender el mundo que los rodea, inculcar el valor de saber más o estimular su curiosidad por la exploración de nuevas áreas e ideas, son puntales básicos de la instrucción y desarrollo cognitivo. Pero más allá de las funciones puramente instructivas, existen otras, como las formativas y de socialización, en las cuales resulta especialmente clave una estrecha colaboración, y aún mejor complicidad, entre padres y profesorado. Cuando esta cooperación falla, el éxito formativo se tambalea y suelen ser ineludibles gravísimas secuelas como la inadaptación e, incluso, la ruina personal del adolescente.

La relación entre padres y profesorado precisa consolidar una base fundamental: el respeto de los padres hacia el magisterio, que ha de tener un fiel reflejo en el respeto del alumno a su profesor. Por desgracia, es manifiesta demasiadas ocasiones la falta de atención e indisciplina en las aulas, donde simplemente conseguir el imperativo silencio para iniciar la clase suele redundar en notables pérdidas de tiempo, con el consiguiente perjuicio didáctico; parece innecesario apuntar los efectos de otras pautas más graves de rebeldía y transgresiones, en absoluto excepcionales, pero esto no deja de ser una patente consecuencia de la dejación paterna, pues la intervención familiar es el primer frente para la formación en valores y para el forjado de adultos responsables.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 28 de noviembre de 2019.


sábado, 23 de noviembre de 2019

El futuro del español.

Lo que se ha denominado como “español de las máquinas” tendrá una influencia capital en la lengua hablada por las generaciones venideras, pues estas la aprenderán tal y como las máquinas se la enseñen: funciones de corrección, identificación de errores, traducción y proposiciones léxicas, así como el vocabulario disponible, dependen del desarrollo de las aplicaciones informáticas más populares y de los editores de texto, según los dictados impuestos por la inteligencia artificial. El peligro reside en el maltrato del idioma, en las restricciones lingüísticas y, sobre todo, en la alarmante tendencia a viralizar la incorrección.

Los eruditos académicos defensores del español son muy conscientes de la importancia que los dispositivos electrónicos entrañan para la salud y evolución de nuestro idioma; saben, por lo demás, que el número de máquinas que hoy hablan español asciende a 700 millones, en tanto que las personas que lo tienen por lengua habitual “solo” son 580 millones. En la RAE quieren también que seamos nosotros quienes enseñemos el español a las máquinas y no a la inversa; esta ha sido una de las conclusiones más relevantes del reciente Congreso de las Academias de la Lengua, ASALE, plasmada en la firma de un importante acuerdo con los grandes entes tecnológicos: Microsoft, Amazon, Google, Apple, además de Telefónica, junto a las redes sociales Twiter y Facebook. No se trata de sustituir la supremacía del inglés en el cosmos de las nuevas tecnologías, sino de asegurar la vigencia del español, de un buen español, en las áreas de la informática y de la comunicación.

Esta es, sin duda, una buena y oportuna noticia. Tanto por su finalidad inmediata, como por mostrar la capacidad de la RAE para adaptarse a nuevos tiempos y requerimientos, incompatible con la usual percepción de la Academia.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 22 de noviembre de 2019.


sábado, 16 de noviembre de 2019

Olifante.

Olifante, la editorial creada y dirigida por Trinidad Ruiz Marcellán, constituye un hito excepcional. Lo es porque se trata de un sello centrado en la poesía, siempre de ardua navegación entre poderosos intereses mercantiles. Lo es, también, porque reside en Litago, en las faldas del Moncayo, muy lejos de los ejes nucleares del libro. Lo es, además, por su XL aniversario; nada menos que cuatro décadas de resistencia numantina, insólita plusmarca para una editorial poética. Pero, sobre todo, resulta digna de admiración por su especialísima conexión, tanto con los autores como con todo lo vinculado a la poesía. Tal impronta, de la mano de Trinidad y de su tan discreto como brillante compañero en la vida y en la empresa, Marcelo Reyes, tuvo amplia repercusión en la gala homenaje a Olifante celebrada en el Teatro de las Esquinas, con amplia representación de la música, danza y literatura, junto a tantos y tantos amigos que han acompañado la singladura de la editorial y la presencia de un público entregado. Velada en la que tampoco faltó el testimonio de personajes muy relevantes, entre los que solo mencionaré a Ángel Guinda, por su protagonismo en el devenir de una joven Trinidad, a la que supo contagiar la pasión por la poesía y el amor por la naturaleza.

Todo lo que rodea a Trinidad y a Olifante tiene un aroma singular, adicto a la sensibilidad y a un profundo anhelo por cambiar el mundo, objetivo cardinal de esa arma cargada de futuro que es la poesía. Trinidad, profeta en su tierra, vive convencida de lograrlo y para ello aporta cotidianamente con gran entusiasmo tanto su buen hacer como un trabajo serio y pertinaz; el fruto es bien tangible y se hizo patente en el homenaje, pero, sobre todo, está presente en la devoción de quienes a lo largo de esos 40 años se han relacionado con Olifante.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 15 de noviembre de 2019.


viernes, 8 de noviembre de 2019

Cuestión de salud.

La enfermedad hace del ser humano una entidad vulnerable, algo a lo que conviene acostumbrarse, puesto que, tarde o temprano, nadie se libra de padecer una afección. Resulta lógico que las dolencias más frecuentes y con mayor número de personas afectadas, sean también las que retienen en mayor medida la atención terapéutica e investigadora, con más fundamento si cabe en cuanto que su gravedad y secuelas sean también de marcada relevancia. Cáncer, enfermedades coronarias, infartos e Ictus, suelen inocular una impronta de triste presencia en el imaginario colectivo, donde la utopía del bienestar y la salud continúan siendo un objetivo de especial prioridad.

Contamos con excelentes profesionales en el área de la sanidad, pero las carencias de camas disponibles en centros hospitalarios o las dilatadas listas de espera en cirugía y especialidades, e incluso en la atención primaria, son claros indicadores de que las cosas no marchan tan bien como debieran. Sin embargo, necesitamos un sistema de salud modélico, preparado para afrontar los requerimientos de una población cada día más envejecida. La medicina preventiva y la implantación de mejores hábitos higiénicos pueden rendir notables frutos, en tanto que los avances propiciados por la investigación apuntan también a un futuro halagüeño, que no siempre llegará a tiempo.

Es un dicho de general aceptación que todos deseamos no vivir más años, sino hacerlo con mejor calidad de vida. Además, con el envejecimiento, riqueza y amor pierden peso en relación con la salud, sobre todo cuando esta renquea, aunque son muy pocos quienes afirman estar deseando el final de sus días. Así que sería muy deseable evitar que nuestros mejores profesionales hayan de emigrar, además de conseguir un pronto retorno de los que antaño se vieron forzados a trabajar fuera de España.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 8 de noviembre de 20



sábado, 2 de noviembre de 2019

Matemáticas.
Pocos ponen hoy en duda que las matemáticas constituyan un área clave en la formación y en el bagaje intelectual de cada persona. Las matemáticas no son tanto una ciencia sino un lenguaje universal, de gran importancia en todas las áreas del conocimiento y cuyo dominio parece cada día más necesario para integrarse con éxito en el mercado de trabajo, sea cual fuere la profesión elegida, si bien son precisamente aquellas que parecen gozar de un mejor futuro las que más se benefician del saber en esta materia.

Carece de sentido la ancestral distinción entre letras y ciencias, en especial porque desviaba el interés hacia determinadas disciplinas de acuerdo con una hipotética “torpeza para los números”. Igualmente se ha revelado totalmente errónea la supuesta inferioridad femenina para enfrentarse a las matemáticas, si bien es cierto que a partir de los seis años, y por razones exclusivamente culturales, se tendió antaño a un cierto desapego de las niñas hacia el aprendizaje de esta asignatura. Por fortuna, tal distinción de género se ha desvanecido, así como también se está desmoronando el rechazo inicial e infundado con el que muchos estudiantes todavía se enfrentan a la asimilación de los conceptos elementales de las matemáticas, quizá por culpa de una enseñanza desenfocada, árida y poco adaptada a la realidad de una buena parte del alumnado.

También va cambiando la percepción de las matemáticas: ni oscuro y esotérico saber, ni reducto exclusivo de algoritmos y cálculo aplicado. Hoy, se entiende a las matemáticas como una rama del conocimiento abstracto esencial para la formación del pensamiento crítico y analítico, absolutamente fundamental para entender con criterio el complejo mundo que nos rodea y hacia el que avanza una sociedad automatizada en la que las máquinas realizan cada vez mayor número de tareas.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 1 de noviembre de 2019.





sábado, 26 de octubre de 2019

Eterna triunfadora.

El Teatro de las Esquinas, toda una institución cultural zaragozana, aglutina una más que interesante programación de artes escénicas, donde en octubre ha destacado la representación de una excelente comedia, protagonizada por Concha Velasco y escrita por su hijo Manuel. En “El funeral”, la ya casi octogenaria actriz hace gala de un gran talento y saber estar sobre las tablas, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados, pues su trayectoria profesional es realmente prodigiosa: rutilante estrella, tanto del cine como del teatro, cantante, bailarina y presentadora de televisión, apenas si existen facetas en las que no se haya registrado su presencia, siempre con notable éxito. Aquella dinámica “Chica ye-ye” mantiene todavía una sorprendente vitalidad, así como la capacidad para seducir a un público entregado ya desde los primeros minutos, auditorio en donde, todo hay que decirlo, y como hoy en día suele ser característico en cualquier manifestación cultural, domina sin mesura el género femenino.

¿Nos gustaría asistir a nuestro propio funeral? Concha nos proporciona en esta autodenominada “comedia sobrenatural” una buena proyección de cómo podría transcurrir el acto, y nos convierte en testigos privilegiados de los sentimientos reales de la familia, amistades y personas afines, así como de las expectativas sin tapujos de quienes confían en una suculenta herencia. Incluso, de acuerdo con las nuevas corrientes en las que el público asistente deja de ser mero espectador, el elenco artístico nos invita a merendar y firmar en el libro de condolencias.

Cuando algún inevitable día, Concha Velasco se vaya, lo hará con los botines puestos sobre un escenario. Pero nunca lo hará del todo, dejándonos para siempre su ejemplo de buen hacer, voluntad y constancia. Y, como en la obra, quizá nos sorprenda con su resurrección.


Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 25 de octubre de 2019

sábado, 19 de octubre de 2019

Aún emprendo.

“Aún aprendo” —dijo (y dibujó) Goya, representando a un anciano, quizá él mismo, que viaja desde la oscuridad hacia la luz; obra que supone toda una declaración de principios: la actitud valiente ante la vida de quienes no se someten a los dictados de una sociedad que intenta relegarles al más oscuro ostracismo. Y “Aún emprendo” es la firme declaración enarbolada por los protagonistas de una película, “Abuelos”, que tampoco se resignan a aceptar el papel marginal al que parecen condenados por un mercado de trabajo donde los parados a partir de cierta edad son automáticamente excluidos. Estos insólitos emprendedores demuestran en la ficción, ópera prima del director Santiago Requejo, que los mayores sirven para algo más que para cuidar de sus nietos, noble y maravillosa tarea en absoluto incompatible con todas las aportaciones que todavía pueden y desean hacer las personas de edad avanzada en un cosmos donde, presuntamente, solo tienen sitio los jóvenes.

Calificaciones como viejo, incapacitado o disminuido, en lo que implican de peyorativo, constituyen lacras que deberíamos extirpar, tanto más cuando tienden a ser simplificaciones aplicadas de forma maquinal e injusta, sin otro motivo que la edad o cualquier reducción de alguna facultad sensorial o motora, lo que jamás debería conducir a una declaración de insuficiencia generalizada. Así, se obliga a muchas personas a demostrar en las más adversas condiciones su aptitud y eficacia para resolver asuntos que, por culpa del apelativo, ni siquiera se les permite abordar.

La discriminación basada en juicios apresurados es un virus contagioso muy difícil de erradicar. ¡Bienvenidos los emprendedores dispuestos a romper moldes y barreras! De ellos será un nuevo mundo con espacio y disposición para incluir a todos los desahuciados sin fundamento.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 18 de octubre de 2019.


sábado, 12 de octubre de 2019

Ahorro previsor.

Los ciclos económicos, como bien indica su nombre, tienden a una insistente reiteración. Ayer tocaba un eufórico y optimista consumo; mañana tornarán de nuevo las vacas flacas. Así viene siendo desde la noche de los tiempos, cuyos jubilosos amaneceres invitan a disfrutar al máximo los placeres del presente, cuando todavía no es tiempo de lamentaciones. Es entonces cuando estimulados por una publicidad provocadora y una oferta muy atractiva, la previsión por el futuro queda un tanto lejana; a pesar de todo, no faltan espíritus precavidos que intentan reservar una mínima parte de su renta para garantizarse una jubilación relativamente sosegada. Claro que, también son muchos, muchísimos, quienes quisieran ahorrar, pero bastante tienen con llegar a fin de mes.

En cualquier caso, aquellos contribuyentes que detraen una parte de sus ingresos merced a la frugalidad de una existencia austera, bien podrían esperar que cuando toque aplicar tal ahorro para su propia subsistencia, el fisco exhiba un talante comprensivo y respete en lo posible el caudal atesorado. ¡Vana ilusión!: cuando llegue la hora feliz de la jubilación, el mordisco en la declaración de la renta se hará notar, como ya lo hacen también las comisiones y otros gastos que minan el fondo acumulado mes a mes.

Si bien es cierto que para algunos privilegiados, la creación de un fondo de pensiones responde mayoritariamente a criterios de desgravación fiscal, para los pequeños ahorradores la hucha significa única y exclusivamente una ayuda para la vejez. En este caso, la recuperación en forma de reintegros mensuales del caudal acopiado, bien merece un trato de favor que tenga en cuenta la precariedad del receptor. Cuando tanto se alude a la fragilidad del sistema público de pensiones, la penalización del ahorro previsor es pura incongruencia.


Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 11 de octubre de 2019.













viernes, 4 de octubre de 2019

La difícil conciliación.

Bien entrado el siglo, las nuevas generaciones ven cómo el destino de la mujer ya no permanece forzosamente ligado a las cuatro paredes de su pequeña empresa hogareña, para irrumpir con brío y admirable energía en el universo laboral. Todo maravilloso, ¿no? ¿Y quién se encarga ahora de los niños? Cuando toca sacrificar el desarrollo y la carrera profesional para atender a los peques, sigue siendo mayoritariamente la mujer la resignada víctima. So pena de que abuelos y guarderías adquieran un excesivo protagonismo, que ni les corresponde, ni constituye tampoco la solución ideal. De hecho, en muchas ocasiones, ni siquiera se trata de un remedio efectivo. Un caso típico es el de los padres cuyo lugar de trabajo reside en ciudades distintas de su domicilio, lo que implica demasiado tiempo ocupado en desplazamientos cotidianos, junto a una extrema dificultad para afrontar emergencias domésticas, enfermedades y otras urgencias. La reagrupación familiar, que sería de gran ayuda, es siempre problemática y ni siquiera constituye una prioridad capital en los estatutos laborales.

En definitiva, cuando la conciliación se torna inalcanzable, uno de los cónyuges habrá de abandonar, al menos temporalmente, su ejercicio profesional, en favor de la mejor crianza de los hijos. Tal renuncia está severamente penalizada, incluso si se hubiere previsto la futura reincorporación sin pérdida de estatus ni consideración, ya que la propia interrupción supone por sí misma un paréntesis en la formación, en la práctica y, en definitiva, en la idoneidad para ocupar de nuevo el puesto de trabajo abandonado, entre otras razones, porque mientras tanto, el mundo no se ha parado: todo, incluso el propio trabajo, ha evolucionado. Irremediablemente, casi siempre será la mujer, la madre, quien pague el precio de una conciliación imposible.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de octubre de 2019.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Turismo en precario.

Si España pudo alcanzar un elevado grado de desarrollo a partir de la década de los sesenta, ello fue posible en gran medida gracias al turismo que, además de proporcionar una desmedida entrada de divisas, influyó de forma trascendental en la visión del mundo y pautas de conducta del personal autóctono. El turismo no solo nos llenó (y sigue llenándonos) las arcas, sino que nos abrió los ojos a una lejana Europa que solo tenía existencia real más allá de los Pirineos. Desde entonces, año tras año, las estancias turísticas se han consolidado como una base fundamental del PIB nacional; nada tiene, pues, de extraño, que la quiebra de Thomas Cook, suponga una gravísima amenaza para el sector, y, en definitiva, para todo el país, dadas sus implicaciones directas en la economía global y puestos de trabajo afectados, que, por cierto, ya se tambaleaban ante las presuntas secuelas de un Brexit nefasto.

Se ha hablado mucho de catástrofe y pérdidas; muy poco de oportunidad. Sin embargo, los problemas de Thomas Cook parecen muy relacionados con nuevas prácticas y orientación de los turistas, que tienden a buscar por sí mismos en Internet precios y condiciones más favorables que las brindadas por los grandes turoperadores y agencias de viajes. Así, su bancarrota no habría hecho sino anticipar un conflicto para el que el empresariado español debe prepararse, como también debe hacerlo para prevenir y satisfacer las futuras demandas de los turistas, a quienes quizá se deba ofrecer algo diferente a lo que ha sido característico durante los últimos tiempos.

De momento, la reacción del sector y de la Administración para paliar los daños ha sido rápida y adaptada a los requerimientos de un trance tan delicado. Pero ahora es más importante que nunca convertir la crisis en una creativa oportunidad.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de septiembre de 2019.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Agua brava.

El bien más necesario y apreciado para la vida es el agua. Presente en todo lo que nos rodea, incluso en nosotros mismos, pues somos agua; muy presente en la naturaleza, en todas sus formas y manifestaciones, a veces terriblemente devastadoras. Agua, símbolo de vida y agua, señal de muerte.

Esas DANA, antaño más conocidas como “gota fría”, tienen por costumbre azotar la costa mediterránea con excesiva frecuencia y virulencia, por más que dentro de pocos días las imágenes pavorosas que nos han sacudido solo permanecerán en el recuerdo de los más directamente afectados, algunos de los cuales lo han perdido todo menos la vida. Para el resto, continuará la rutina cotidiana como si nada hubiera pasado, pendientes de otros sucesos y otras noticias, quizá también trágicas, ojalá también con su contrapunto de solidaridad y entrega. Muy probablemente, la crónica de los nuevos incidentes acuáticos tendrá las aguas embravecidas del Mare Nostrum como escenario y pateras desbordadas de ilegales como víctimas. Ese mar cuyo nombre presumía ser de todos, parece más bien pertenecer solo a unos pocos porfiando en mantener a toda costa sus privilegios de existencia acomodada, mientras las olas despiadadas engullen a inmigrantes desesperados que únicamente pretendían asegurarse el pan de cada día. Apátridas desterrados por el hambre en busca del infierno de los ricos, que para ellos debe ser algo muy parecido al anhelado paraíso. Desheredados sin historia a merced de rufianes y piratas; náufragos que ya lo habían perdido todo antes de su partida y a quienes ahora solo les queda perder también la vida. Pero mientras ellos se debaten en aguas bravas, nuestra opulenta intendencia europea se inclina a negarles incluso la liberación del hambre. Es igual. Al día siguiente, nadie se acordará de ellos.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de septiembre de 2019.



sábado, 14 de septiembre de 2019

Comedores escolares.

¡Adiós a las vacaciones, bienvenidos de nuevo a las aulas! Reencuentro con los viejos amigos, alguna cara nueva, la mochila cargada de ilusiones; intercambio de vivencia estivales y ruptura con lo que ha sido solo un paréntesis, maravilloso, eso sí, en la rutina escolar. Torna el quehacer cotidiano, aunque con nuevo material y libros; vuelven también las visitas al comedor escolar para muchos alumnos, un tercio de los cuales está abocado a la obesidad infantil. El exceso de peso supone un grave riesgo para la salud, pues está claramente relacionado con múltiples dolencias y, además, interfiere negativamente con muchas terapias, complicando incluso la sanación. Dieta y ejercicio físico resultan así los mejores garantes de una evolución satisfactoria de niños y adolescentes en su camino hacia adultos sanos.

En la faz oculta de los hábitos alimenticios saludables, destacan el exceso de azúcar e hidratos de carbono simples, tan presentes en refrescos, dulces y bollería, e insidiosamente ocultos en la comida precocinada junto con las grasas trans. Por el contrario continúan resaltándose los beneficios de la dieta mediterránea, con abundancia de frutas (a pesar de la fructosa), verduras y legumbres, junto a la amplia presencia de grasas no saturadas. Por algo será que la esperanza de vida en España figura entre las mayores del planeta. Que lo siga siendo, incluso por delante de Japón, dependerá en gran medida de que no se pierdan esas buenas prácticas tan relacionadas con la salud, pero, mientras que el deporte está muy bien implantado en el ámbito escolar, no todos los comedores se aproximan a esa dieta ideal que conduce a tan halagüeño porvenir. Si, además, se primase el recurso a los productos locales frescos, también agricultores, ganaderos y, por tanto, nuestra frágil economía saldrían reforzados.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 13 de septiembre de 2019.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Cuando la fama se desvanece.

La fama tiene un precio, que se empieza a pagar con el esfuerzo preciso para alcanzarla. Una vez arriba, en la cúspide, el rédito de la gloria es grandioso, tanto mayor cuanto más importante es también la popularidad, pues la notoriedad se mide en aplausos que el público, generoso, brinda con un entusiasmo sin límites. Escenarios y estadios son un marco idóneo para crear mitos y celebridades, pero no son los únicos caminos; la clave reside en un triunfo necesariamente efímero, que no tarda en desvanecerse para no dejar sino un pequeño rastro en el recuerdo de los más afines. Entonces, aquellos antaño celebrados protagonistas de la vida pública inician el sombrío sendero hacia los abismos del olvido. Se apagan las luces que presumían de imperecederas; cesan las entrevistas, nadie les solicita ya autógrafos ni vuelve la cabeza al cruzarse con ellos por la calle. Comienza una existencia sin pena ni gloria, que en nada se diferencia de la común del resto de los mortales nunca señalados por el éxito.

Ese es el precio menos acreditado de la fama; probablemente, también es el más duro de pagar. La rueda de la fortuna es ingrata: aunque ayer abrió de par en par una puerta resplandeciente, hoy es la depresión lo que aguarda al otro lado, presta para cebarse incluso con aquellos que ni siquiera buscaron un triunfo que les sonrió sin pretenderlo, aupados a la fama a su pesar. Bajar del pedestal es como descender a un infierno dantesco; supone una cruel prueba para la que muy pocos están preparados. Indiferencia y desmemoria entrañan soledad, que solo la familia y los amigos más íntimos pueden soslayar, que únicamente quienes eligen un retiro de forma voluntaria y conscientemente pueden soportar.

Cuando solo queda una difusa leyenda de un pasado, ya increíblemente alejado, el mañana se tiñe de negro.

Publicado en El Periódico de Aragón, 6 de septiembre de 2019.


viernes, 5 de julio de 2019

De vacaciones.

Cuando las puertas de las aulas se cierran durante la larga pausa estival, tanto los estudiantes afortunados que han obtenido el merecido premio a sus desvelos como aquellos que han cosechado ese naufragio tantas veces anunciado, tienen necesidad de un descanso, algo más breve para quienes hayan de zanjar en septiembre su deuda pendiente. Pero para unos y otros, un buen libro, ajeno a los textos, puede representar una excelente ayuda, sea para relajarse con unas cuidadas páginas, sea para adquirir sin esfuerzo todo lo que la literatura de calidad brinda. Viajar con la imaginación siempre nos ayuda a caminar por la vida; hacerlo de la mano de un libro es una gran idea.

Calificada con excesiva y precipitada simpleza como género de entretenimiento, la novela negra constituye una magnífica fórmula para seducir a los jóvenes en vacaciones. Juan Bolea nos propone en su última entrega “Los viejos seductores siempre mienten” una obra festiva, alejada de los sangrientos y sombríos episodios que abundan en el género; una novela policíaca plena de enigmas pendientes de resolver, ambientada en el Pirineo aragonés y donde los personajes han sido recreados con esmero y fascinante originalidad, sin pena de un verosímil realismo del que ni siquiera escapa la intuitiva inspectora Martina de Santo y su certera visión de los hechos. Tampoco faltan rasgos de humanidad en los protagonistas que nos conmueven con sus flaquezas, así como una sensible percepción de la discapacidad por parte del autor, en particular cuando describe las enamoradas ponderaciones de Ana María, la novia invidente de Florián, siempre dispuesta a apoyar a su compañero sentimental, así como a comprender y perdonar sus deslices. En suma, una divertida obra, libre del pesimismo y de la visión negativa de la sociedad, tan prevalentes en la novela negra.

Publicaado en El Periódico de Aragón, el viernes 5 de julio de 2019. 

domingo, 30 de junio de 2019

Actriz y guionista.

Durante el último congreso de la Asociación Aragonesa de Escritores, presidido por Javier Fernández, tuve la ocasión de asistir a una charla de Marisol Aznar, actriz, cantante y, sobre todo, guionista responsable de Oregón Televisión, junto a Samuel Zapatero y Jorge Asín. Marisol, quien se declara una gran amante del teatro, nos trasladó algunos interesantes aspectos de su labor creativa en un programa de gran éxito y reconocimiento, que nació en 2008 y se aproxima ya al medio millar de episodios emitidos.

Directa y espontánea, con una simpatía arrolladora, Marisol reconoce que el público tiende a atribuir el guión humorístico a escritores masculinos, permaneciendo las féminas en un papel de mera colaboración y apoyo. El arte y la actividad creadora, como tantas cosas, sigue siendo cosa de hombres, por más que la brecha de género se vaya reduciendo poco a poco. “Hombres, os necesitamos, el cambio no podemos hacerlo solas”, rezaba el pregón de los últimos “Pilares”, en cuya redacción tuvo Marisol un elevado protagonismo, a pesar de su ausencia en el balcón. Y es que el trabajo en equipo es una constante de esta madre de dos niñas, que ha de atender su vida familiar junto al desarrollo profesional. Marisol se siente fundamentalmente actriz y, como tantas otras figuras de la escena, debió superar el miedo paterno a una vocación con fama de incertidumbre económica, cuando no de desastre anunciado. También sorprende que el humor de lo absurdo, somarda y surrealista, de Oregón Televisión se genere mediante el afanoso trabajo de solo un reducidísimo grupo, con una espléndida e ingeniosa aplicación de recursos y técnicas para suplir su escasez de medios, hasta el punto de que muy pocas voces y personas se multiplican en el espectáculo con un asombroso ajuste y coordinación.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 28 de junio de 2019.

sábado, 22 de junio de 2019

Cuerpo y alma.

La dualidad de cuerpo y alma, como esencia humana, está en el centro de un debate que viene de siempre, sin que hasta hoy se haya alcanzado una conclusión válida y universalmente aceptada. En el vaivén histórico que preside esta controversia, se aprecia cómo se cargan las tintas en uno u otro extremo, hasta el punto de casi negar el contrario. Sin embargo, parece evidente que para sustentar el alma es preciso un cuerpo, una existencia material que también es necesario alimentar. Es más, que conviene hacerlo de forma rutinaria y cotidiana. Al menos, cuatro o cinco veces cada día, según los especialistas en nutrición.

Tiempos fueron en los que el ascetismo presidía la vida espiritual, renunciando de forma casi absoluta a los goces mundanos. Y, por el contrario, tiempos vivimos en los que el culto al cuerpo y la obligación de mantenernos eternamente jóvenes eclipsa, no ya una fructífera experiencia espiritual, sino incluso cualquier otro factor ajeno a la corporeidad física y material. Toda la realidad se sustenta en una fachada que, en el caso de la mujer, ha de mantenerse atractiva hasta la sepultura. Con la pretensión de liberarnos de un exceso de humanismo y espiritualidad, nos hacemos esclavos de nuestro envoltorio; vendemos nuestra alma al diablo, como hizo Fausto, y esquivamos en el espejo el reflejo de Dorian Gray. Y, además, exigimos de la ciencia la concentración de la actividad investigadora en los campos relacionados con la vida más tangible. En fin, algo que artistas y creadores también sufren y conocen desde siempre: para ejercer su labor hay que vivir y para vivir hay que comer. Pero, para comer; para recibir alguna ayuda estatal o la liberalidad de un mecenas, demasiadas veces es necesario sacrificar la libertad. Terrible dilema que padece el artista.


Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 21 de junio de 2019.