También es una grata nueva que el Campus de Huesca, fruto de un convenio entre el Ayuntamiento oscense y la Universidad de Zaragoza, acoja un amplio programa formativo orientado a la adaptación por parte de las pequeñas y medianas empresas a los procesos de digitalización y ciberseguridad. Buena noticia, tanto por sí misma como por lo que supone de descentralización.
Sin embargo, a mayor altura de los titulares que nos trasladan los informativos, existe una realidad más íntima, que solo circula entre las gentes de buena voluntad y no asoma más allá de sus corazones. Es la que protagonizan entidades como Cáritas, el Banco de Alimentos, la Hermandad del Refugio y un largo etcétera, siempre abiertas a la empatía con los necesitados y cuya vocación de servicio entraña un gesto de esperanza, quizá el único que llega a sus desfavorecidos destinatarios. Al lado de estas organizaciones benéficas, tampoco falta la colaboración de muchos artistas, que a veces apenas si cuentan con unos ingresos insignificantes, pero no dudan en prestar su apoyo a una buena causa, contribuyendo a ella con su música o su obra.
Generosidad y solidaridad apenas hacen ruido, pero siempre son una buena noticia. La mejor posible en este devenir caótico.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 10 de diciembre de 2021.
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