¿Podemos, entretanto, mirar con esperanza a la celebración de la próxima COP 26? Mientras continuamos ingiriendo enormes cantidades de plástico depositado en las entrañas del pescado que llega a nuestra mesa, los incendios devastan los bosques y cualquier interés económico prima descaradamente sobre los ecológicos, algunos líderes mundiales muy representativos ya han anunciado su ausencia en la cumbre de Glasgow, donde, por lo demás, se fraguan algunas huelgas durante la próxima semana en sectores clave, así como protestas y alborotos por telón de fondo, lo que tampoco parece beneficiar la llegada de los necesarios acuerdos.
La lucha contra los efectos del calentamiento global ha de ser también global, con toda la población mundial involucrada. Porque es un problema de todos y únicamente entre todos será posible alcanzar una solución. De otra forma, cualquier esfuerzo será estéril, pero ese compromiso universal parece estar todavía muy lejano, como también lo están el consenso y resoluciones de una cumbre que nace debilitada ante intereses espurios.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 29 de octubre de 2021.
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