sábado, 24 de octubre de 2015

La mujer en el mundo rural

La equiparación femenina en una sociedad antaño dominada por lo masculino es un hecho irreversible, aun cuando persistan todavía algunas diferencias bochornosas; desigualdades que tienden a ser de mayor relevancia en ámbitos rurales y tanto más visibles cuanto menor es el grado de desarrollo y acceso a las ventajas propias del medio urbano.

Cuando en las ciudades, solo un 30% de los emprendedores son mujeres, en el mundo rural son mayoría; en cambio, en la política local, consejos agrarios y cooperativas, las mujeres representan únicamente una cuarta parte de los socios y apenas un 3%, llegan a ocupar un puesto en los consejos rectores. Queda, por tanto, un largo camino, durante el cual seguirá recayendo sobre la mujer la mayor parte de las tareas hogareñas y familiares, así como la educación de los hijos, independientemente de su proyección profesional o empresarial. A pesar de todo, los avances conquistados a lo largo de las últimas décadas son significativos. Y es que las cosas han cambiado mucho en el campo: se mira menos al cielo, en busca de la nube salvadora de la cosecha, porque existe mayor variedad de recursos y diversidad de demandas que atender. Los horizontes se expanden mientras que se contraen las distancias que ayer aislaban y constreñían las oportunidades de progreso, un desarrollo en el que la mujer toma parte activa y comprometida, pero cuya participación no está aún todo lo reconocida que debería ser. Además, cuando llegue la igualdad legal, faltará aún mucho para alcanzar la igualdad real: una ley pionera, como la de titularidad compartida de las explotaciones agrarias, orientada a la equiparación de prestaciones sociales, apenas si ha dejado huella después de cuatro años.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 23 de octubre de 2015

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