sábado, 5 de octubre de 2013

Nuestros barrios.

Si la felicidad reside en los detalles, en las pequeñas cosas y en los lances fugaces, habremos de convenir que tan importante es apreciar los instantes gratos que nos regala la existencia como aprender a superar los obstáculos que nos opone el efímero devenir de lo cotidiano: esas menudencias que pueden amargarnos la vida y que, a ras de calle, se deben en muchas ocasiones a conductas incívicas y a la carencia de empatía, cuando no a la distancia existente entre los barrios y la planta noble de los edificios donde se arbitra la vida zaragozana.

La democracia es participación, pero para la voz de la calle no resulta fácil saltar los lindes de su vecindad más inmediata. Por ello surgieron las asociaciones de barrio y, para agruparlas, la FABZ que las representa. Derechos del peatón, conflictos del día a día, servicios insuficientes, relaciones con la Administración; actividades festivas y culturales: en suma, la organización de la vida social del barrio. Este es el objetivo de las asociaciones que velan por fomentar en su entorno el espíritu cívico y crear mejores condiciones de vida, así como también se ocupan de estimular la solidaridad, última vía para solventar situaciones irreductibles refractarias a otros medios.

Durante estas fiestas del Pilar, la FABZ será distinguida por el Ayuntamiento de Zaragoza como Hija predilecta. Premio merecido que reconoce una labor de 40 años en pro del ciudadano y para dar respuesta a los problemas que le afectan; una dilatada trayectoria en la que siempre ha primado el trabajo tenaz, generoso y gratuito de un sinfín de protagonistas anónimos, aquellos para quienes, con seguridad, el mejor premio consistirá siempre en que sean atendidas sus demandas.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de octubre de 2013

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