sábado, 28 de diciembre de 2013

Calor humano

Un reciente y esperanzador informe del Fiscal Superior de Aragón, José María Rivera, señala que no se han incrementado los delitos comunes en Aragón durante este año tan próximo a finalizar, lo cual es un claro exponente de que la crisis y su lacra más dolorosa, el paro, no ha supuesto ninguna incidencia significativa en nuestra seguridad cotidiana.

Entre las razones que se barajan para explicar tal resultado, pudiera ser una de las principales el apoyo familiar, importante muro de contención ante las dificultades extremas que atraviesan muchos de nuestros conciudadanos para superar el día a día, sin convertirse en transgresores de la legalidad. En estas fiestas navideñas debemos felicitar a todos aquellos que, además de sostener a quienes les rodean, han extendido sus buenas prácticas más allá del ámbito familiar, conscientes de que únicamente la solidaridad puede cerrar la brecha abierta entre la pobreza y los inaccesibles privilegios de la abundancia.

La superación de crispaciones y malquerencias tiene como pilar fundamental el buen hacer de las gentes que consagran su esfuerzo a suavizar los obstáculos que los más vulnerables encuentran en su devenir. Hombres y mujeres que entregan su tiempo y energía a disminuir la carga que pesa sobre niños, ancianos y personas desprotegidas; hombres y mujeres de buena voluntad en cuyos labios siempre aparece una sonrisa de bienvenida para acoger a quienes tanto les necesitan. ¿Cabe mejor testimonio de lo que es el calor humano?

Aquellos que no solo en estas fechas, sino durante todo el año, apagan la llama del rencor y del odio, por muy justificable que pueda parecer su fuego, bien merecen nuestro aplauso: ¿qué mejor mensaje de amor puede iluminar la Navidad?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de diciembre de 2013

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