lunes, 23 de septiembre de 2013

María Rosario de Parada

Rosario de Parada, pionera de las letras aragonesas y adalid del periodismo con firma femenina, nos ha dejado. Se ha eclipsado la luz de un faro cuya luz se proyectaba con singular fulgor para iluminar el camino de la mujer, en especial, el de aquellas que siempre aspiraron a liberarse de un marco demasiado constreñido para sus anhelos.

Esposa y madre, ante todo, aprendió y nos enseñó a conciliar la misión de ama de casa con una brillante, aunque no siempre bien reconocida, trayectoria profesional y literaria, en la que destacan dos espléndidas novelas basadas en hechos verídicos, “Entre dos fuegos” y “Erminda borgheti”; una biografía de Laín Entralgo, patrocinada por el Gobierno de Aragón, bajo la encomienda de Ángela Abós; y varios ensayos, uno de ellos dedicado al Canfranc, por encargo de la Asociación de la Prensa de Zaragoza y otro consagrado al devenir del pueblo gitano, así como otros dos libros más: “Manifiesto de un jubilado” y ”El testamento de una reina”

Pero si algo define la personalidad de María Rosario, al margen de sus numerosísimos artículos anclados en la vida social y cultural zaragozana y de su protagonismo en el Ateneo y la Asociación de Amigos del Libro, es su defensa a ultranza de los más débiles, denunciando sin cesar agravios e injusticias, con tanta paciencia como tenacidad. Siempre sin rencor, haciendo gala de una infinita capacidad de trabajo, que nunca flaqueó ni conoció reposo e indolencia.

Tus restos yacen ya, María Rosario, en tu último Rincón, Santa Cruz de la Serós, pero tu espíritu cabalga alegre, eterno y universal, entre las rutilantes estrellas que pueblan el firmamento, esas a las que dirigimos la mirada cuando sentimos vacilar nuestro ánimo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el vienes 20 de septiembre de 2013

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