sábado, 7 de diciembre de 2013

Cultural rural.

Muriel, la entrañable protagonista de la novela “Cinco panes de cebada”, nos muestra el denodado esfuerzo de una maestra rural para alumbrar una viva luz de amor por el saber y cultura en uno de esos pequeños pueblos perdidos en los mapas. ¿Ficción? Más allá de las vicisitudes de un relato que nos llega muy dentro por su proximidad y certera visión de una etapa de nuestra historia reciente, quizá ya superada, son hoy muy visibles los frutos del buen hacer que aquí y allá derraman animosos educadores inspirados por una vocación sublime.

Uno de los ejemplos más notables es el programa Leer juntos, desarrollado en Ballobar por Carmen Carramiñana y Mercedes Caballud desde hace ya dos décadas. Esta hermosa iniciativa, eje de actividades muy diversas, nació como una fórmula de pedagogía literaria para los alumnos y ha devenido en una experiencia cultural compartida también por los mayores que, con el firme apoyo de la Biblioteca Pública de Ballobar y su Ayuntamiento, no solo irradia sus efectos a toda la localidad, sino que se ha extendido por un vasto territorio y ha servido de modelo para otros muchos proyectos.

Esa complicidad que las buenas intenciones brindan en un campo fértil, abonado por un interés cultural sincero, contrasta con la inercia de algunos preceptores harto preocupados por matices más prosaicos, como la reducción de la jornada, mejoras salariales y otras reivindicaciones, tal vez tan justas como alejadas de la entrega sin límites de la que hacen gala cotidianamente tantos y tantos maestros en los más recónditos núcleos de nuestra geografía, donde llegan a constituirse en un foco de cultura para toda la población. Encomiable labor que merece nuestra gratitud.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 6 de diciembre de 2013

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