Metáfora de la vida en la naturaleza, apología de los paraísos perdidos, reencuentro con el ser interior… incluso, sin duda (siempre es así), alguna nota muy personal del autor. Todo ello nos seduce desde las páginas de Profanación, novela escrita por Ramón Acín con un planteamiento muy original y la excelente factura literaria que caracteriza a este notable y prolífico autor. Auténtica protagonista es la Guarguera, valle recóndito bañado por el río Guarga, del cual apenas si hay otra noticia que los carteles que lo anuncian al pie del Monrepós. Sin embargo, alcanzó cierta notoriedad hace un par de décadas cuando se descubrió un depósito de armas y explosivos, suceso que brinda a Ramón el hilo conductor para revelar con minuciosa consistencia la convulsión provocada por una nube de intrusos, policías, periodistas e incluso curiosos, que invaden la sosegada vida del valle y atormentan la hasta ese momento apacible existencia de sus residentes. Acín describe con acertadas pinceladas las diversas personalidades patentes en una galería de curiosos personajes, brutalmente unidos ante la injerencia de un factor externo, un comisario «metomentodo» dispuesto a disociar las justas aspiraciones de esa reducida comunidad, cuyo devenir es despiadadamente profanado. El de ellos y el del valle en sí mismo.
Queda en el ánimo de cada lector dilucidar las pautas más relevantes que pueda aprehender en esta obra. Porque, si bien el protagonismo de un escritor finaliza tras la entrega del libro al editor, es justo cuando llega a las manos de cada lector cuando empieza una nueva y fructífera vida.
Publicado en El Periódico de Aragón, 2 junio 2026
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