“Only adults” o “Free child” son eufemismos para disfrazar una realidad insultante: espacios libres de niños. Libres de esas pequeñas criaturas molestas que gritan, corren, lloran, se explayan… mientras nos observan con esa mirada pura que todos los chiquillos tienen, hasta que la pierden cuando se hacen adultos y algunos, olvidando que ayer fueron niños, se exhiben como antagonistas de la infancia, celebrando con fervor esta medida excluyente. Obviamente, es innegable la conducta irritable y fuera de lugar de algunos pequeños traviesos y malcriados, pero, ¿son ellos los maleducados, o lo son sus progenitores? Un niño es una hoja en blanco sobre la que padres, familia, profesores y toda la sociedad en su conjunto trazan las líneas que decidirán su futuro. Pero esas plumas escriben torcido cuando no están cargadas de tinta limpia, sino de malos ejemplos, faltas de respeto, injurias y descalificaciones. Los adultos responsables se forjan en una infancia que nada sabe de exclusión y mucho de integración.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 31 de marzo de 2023.
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