Se hace camino al andar, decía Machado. Y al volver la vista atrás, tal vez descubramos que todo lo que nos rodea poco tiene que envidiar, en cuanto a magníficos alicientes, a esas lejanas tierras, muy dignas por lo demás de visitar. Aquí mismo, a la vuelta de la esquina, nos espera un magnífico patrimonio, tanto natural como monumental y cultural que quizá no conozcamos como se merece. FITUR es un gran escaparate donde se reflejan las luces más brillantes, pero no agota, ni mucho menos, todo el prolífico catálogo de rincones con capacidad extrema para dejar, tanto en la retina como en la memoria, un impacto inolvidable. Existe todo un mundo plagado de rincones exóticos y esplendoroso interés más allá del Camino de Santiago y Ordesa, del mudejar y del Aneto, del turismo de aventura y del gastronómico. Solo es preciso abrir los ojos, para verlo y para mostrarlo, para recibir a nuestros visitantes con la hospitalidad de la que siempre hacemos gala y para estimular y difundir su existencia, hoy por hoy apenas divulgada.
Aunque es preciso contar con una mínima exigencia: una industria turística sostenible, que no atente contra el medio ambiente y susceptible de perdurar en el futuro, pues el brillo del oro en mano tiende a enmascarar graves atentados ecológicos cuyo precio es siempre inadmisible.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 27 de enero de 2023.
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