Pero la Red es también un fructífero canal para la transmisión del conocimiento; un medio extremadamente poderoso y fecundo, con una potencia impensable hace apenas unas pocas décadas. Un instrumento al servicio de la ciencia que facilita el intercambio de datos y la divulgación de tesis y proposiciones al gran público, el cual no siempre posee capacidad ni preparación para asumirlas, carencia en vías de eventual solución merced a la facilidad actual para acceder a una información muy valiosa.
Hace algunos años, las personas interesadas por la erudición o, simplemente, estudiosas y deseosas de saber más en cualquier campo, adquirían enseguida fama de rarillas, empollonas alejadas de la prosaica realidad y, como tales, denostadas. Algo hemos ganado, aunque temo que no lo suficiente; hoy, ser un buen científico apenas tiene connotaciones negativas, si bien tampoco suele suponer un prestigio notable, algo que solo se solucionará cuando la sociedad globalmente valore la sabiduría por encima de la irrelevante banalidad. Aún nos falta mucho para eso. Y así nos va.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de febrero de 2023.
No hay comentarios:
Publicar un comentario