sábado, 3 de diciembre de 2022

La mejor maestra del mundo

Funciones tan esenciales como la del agricultor, que proporciona alimento para nuestro cuerpo, o la del maestro que nutre la inquieta mente infantil, detentan en nuestro país un aprecio social inferior a lo razonable, algo curioso y sorprendente en nuestra paradójica realidad. Pese a ello, es de verdad importante la capital misión del docente que acompaña al niño en los primeros pasos de la enseñanza, le ayuda en su aprendizaje y fomenta su interés por conocer todo lo que le rodea, así como también es esta la base que sustenta la disponibilidad futura de profesionales bien preparados. Una labor tanto más encomiable en cuanto que requiere gran preparación y provoca un fuerte desgaste físico y emocional por parte del docente, con apenas el único premio de la mirada agradecida de los pequeños y, sobre todo, el recuerdo imborrable que su dedicación dejará en ellos.

Un buen maestro no solo enseña; sobre todo, motiva e ilusiona; si además lo hace con alegría y fantasía, convirtiendo su actividad en un juego atractivo pleno de magia, el efecto puede ser fantástico. Eso es lo que viene haciendo en la escuela infantil Los Madroños de Pozuelo de Alarcón, Mirian Galán, recientemente reconocida como mejor maestra del mundo en la Vª edición de los Global Teacher Award, certamen internacional que premia el trabajo de los profesores. Mirian, que afrontó la enseñanza con una vocación tardía pero muy intensa, no deja de lamentar que su cometido, la educación de primer ciclo, posea excesiva reputación asistencial, más identificada con el voluntariado que con la enseñanza; sin embargo, la formación en las primeras etapas, sin sustituir en modo alguno a los padres, coadyuva en sumo grado a determinar el porvenir del niño. Así es su valoración allende los Pirineos, pero también se empieza a considerar en nuestro sistema educativo.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 2 de diciembre de 2022.

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