viernes, 24 de junio de 2022

Residencias: evolución pendiente

La todavía vigente pandemia sacudió con sobrecogedora brutalidad nuestra cómoda percepción del mundo en el que vivíamos. Durante las primeras semanas nos llegó, además, una visión angustiosa de las residencias de ancianos. Si algo ha quedado claro es la necesidad de aprender de errores pasados e implantar un nuevo modelo para el cuidado de los mayores, donde prime una atención personalizada, pues no hay dos sujetos iguales, y donde reinen unas condiciones lo más parecidas posibles a las de ese hogar añorado por quienes se han visto obligados a abandonarlo.

Sin embargo, aunque los problemas que afectan a la tercera edad tienden a ser los mismos, con la soledad en primerísimo término, es posible una reagrupación de acuerdo con las dolencias padecidas y terapias para abordarlas. En ello se basa el nuevo modelo de unidades de convivencia propugnado por el Ministerio de Derechos Sociales. Grupos reducidos, espacios comunes y zonas privadas donde la intimidad está preservada; un modelo, en definitiva, colmado de buenas intenciones, pero también con un serio problema de financiación.

En realidad, ya existen residencias que satisfacen tales requerimientos, como las del Grupo 5, cuyo establecimiento de Zaragoza, especializado en la neurorehabilitación y atención al daño cerebral, está alcanzado magníficos resultados. No existe otro secreto que la entrega de un personal altamente cualificado, vocacional e incansable, junto a una filosfía de marcado optimismo, el tú también puedes, constantemente trasmitida a los residentes. Las actividades en grupo y las vivencias compartidas coexisten con el reducto íntimo de la habitación particular.

Pero tal dedicación implica unos costes elevados, difíciles de afrontar en un sistema público, por más que todos los mayores tengan idéntico derecho a una asistencia de calidad.

Publicado en El Periódico de Aragón, 24 de junio de 2022.

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