Despacio, pero sin pausa, el techo de cristal que ha obstaculizado la presencia femenina en el ámbito científico muestra evidentes signos de fragilidad. Sin embargo, persiste la necesidad de reeducación social para borrar definitivamente del núcleo familiar y de los colegios esa noción peyorativa que intenta disuadir a las niñas de ejercer carreras profesionales relacionadas con ingenierías y disciplinas científicas, así como otras actividades antaño típicamente restringidas a los varones. Todo ello, pese a que los últimos siglos nos han legado múltiples ejemplos de brillantísimas científicas, cuyas aportaciones nada tuvieron que envidiar a las del resto de sus colegas masculinos. Esto es, precisamente, lo que quieren recordar los escaparates de 58 establecimientos zaragozanos, cuya temática alude a la participación de la mujer en diversas áreas científicas, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Iniciativa que se une a las rutas y programa divulgativo planificado por el Ayuntamiento a lo largo de la primera quincena de febrero, en homenaje a las pioneras en los dominios de la investigación y de la ciencia.
Queda, desde luego, mucho por hacer, y no solo en cuanto a la elección de unos estudios y posterior orientación profesional. Porque todavía parece muy difícil compatibilizar desarrollo intelectual o expectativas laborales con otras opciones, en especial, vida familiar y vocación maternal, lo cual siempre implica para la mujer un importante precio colmado de renuncias presentes y futuras.
A pesar de todo, no podemos cerrar los ojos a los trascendentales avances conseguidos en cuanto a empatía de género, gracias a todas esas precursoras que rompieron barreras y desbrozaron un espinoso camino, hoy abierto para que las niñas puedan, al menos, tomar libremente su decisión.
Publicado en El
Periódico de Aragón, el viernes 11 de
febrero de 2022.
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