sábado, 5 de marzo de 2016

El léxico perdido

Entre los devotos de la lengua y, por ende, de la palabra, no se cuentan muchos profesionales de hoy, apáticos o desinteresados en el correcto uso de su propio idioma. Y ello sucede incluso en los medios de comunicación (sobre todo orales), para agravio de Cervantes, Machado y Blas de Otero, por citar solo algunos nombres ilustres y universales cuyas efemérides nos evocan la inmensa riqueza del español.

Las palabras agonizan y después fenecen por falta de uso; su estricto significado y connotaciones desfallecen víctimas de la ignorancia que constriñe el vocabulario utilizado cotidianamente, aún peor si es mal aplicado. Bienvenidas sean, pues, algunas iniciativas que anhelan la salvación de palabras moribundas. Es el caso de una singular web, la tiendadepalabrasolvidadas.com, cuyo objetivo es la recuperación de vocablos con grave riesgo de caer en el olvido, merced a su divulgación en las redes sociales. Podría parecer un juego banal, pero puede ser de gran utilidad para que el español recupere el acervo que lo hizo grandioso. Más cerca, aportaciones como la de José Ramón Marcuello en la radio autonómica contribuyen a la difusión y conocimiento de términos entrañables, antaño de uso común en nuestra tierra y ahora en riesgo de desaparición; labor tanto más valiosa en cuanto que, junto con las palabras, también se recuperan ideas, conceptos y símbolos de nuestra identidad.

Si la base de un idioma lo constituye el léxico, la forma de unir palabras y formular oraciones no es menos importante. Los errores sintácticos generan incomunicación, precisamente cuando más medios existen para no caer en tan dolorosa lacra de la modernidad. El segundo idioma más universal del planeta no merece tan áspero trato, sea en lenguaje oral o escrito.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de marzo de 2016

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