Chica, ¡qué barbaridad!, siempre estudiando; total, para que luego tampoco convoquen este año oposiciones. Además, las plazas siempre van a parar a los enchufados. ¿Qué, te vienes o no te vienes al cine? Te estás dejando la piel; estás perdiendo los mejores años de tu vida y vas a coger forma de cuatro, tanto tiempo sin moverte de esa silla. A mí, es que eso de empollar no me va. Tanto sacrificio, ¿para qué? ¿De verdad crees que merece la pena, eh? ¿Y si luego no sacas plaza?; que no todo el mundo aprueba, por muchos años que lo intente. A ti lo que te falta es espíritu emprendedor; mira, yo a lo que salga. Y si no sale algo pronto, me lo monto por mi cuenta y ¡a vivir!, que son dos días.
Bueno, vale: ¡felicidades! Ya has conseguido un puesto seguro para toda tu vida. ¿Y qué? Mira, yo, lo que no tengo es un jefe que me diga a cada minuto lo que he de hacer; no tengo que aguantar a nadie y me desgravo de todos mis gastos como si fueran del negocio. ¿Los ingresos?: ¡en negro, por supuesto!, que para eso me lo he currado a fondo. Tú, es que no te puedes escapar, ¡estás más fichada que Al Capone! ¿Cotizar a la Seguridad Social? Pues por el mínimo: vete tú a saber lo que puede pasar hasta que me jubile.
Vaya, sí; los tiempos han cambiado: tú, ahora, como tienes el puesto fijo, haces lo que te da la gana. ¿Que te rompes una pierna esquiando?, ¡pues te siguen pagando el sueldo, como si nada! Y la pensión asegurada, fíjate, ¡qué bien! ¿Y lo de los moscosos?; es que para los funcionarios, todo son ventajas, ¡no hay derecho! Total, por cuatro días que os habéis pasado como una hormiguita laboriosa, con los codos pegados a la mesa. Y hay quien ni siquiera eso.
¿Cigarra yo? Pues mira, ya no tengo humor ni para cantar villancicos.
Publicado en el Periódico de Aragón, el 21 de diciembre de 2012
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