sábado, 8 de diciembre de 2012

Día Internacional de la Discapacidad.

Un año más, como cada 3 de diciembre, se ha celebrado el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, jornada implantada por la OMS en pro de un colectivo de afectados que supone el 15% de la población mundial.

Con tal motivo, Luisa Fernanda Rudi hacía entrega en Huesca del premio CADIS 2012 a Diego Ballesteros, quien se desplazó hasta Londres en una bicicleta adaptada para asistir a los Juegos Olímpicos. Se premiaba así un esfuerzo inmenso, cuyo más claro reflejo nos llega a través de todos los divergentes funcionales que en lo cotidiano han de superar innumerables obstáculos para desempeñar un puesto de trabajo, ya de por sí especialmente difícil de conseguir. Todos ellos merecen una medalla, pero apenas cuentan con un poco más que la colaboración de la tribu: de las sucesivas Administraciones solo pueden esperar tenues medidas de apoyo; exiguos parches que, por si fuera poco, se tambalean en tiempos de crisis y amenazan eclipsarse: la penuria económica generalizada supone una magnífica excusa para eludir unas obligaciones verbalmente respaldadas en todos los foros, pero cuya traducción en hechos y medidas eficaces se aplaza una y otra vez hasta límites insufribles. Y mientras que las organizaciones que intentan asumir un papel tutelar languidecen próximas a la asfixia, se prodigan los báculos para los grandes poderes económicos a los que, además, se exonera de culpa merced a caducidad de las transgresiones y amnistías.

En tiempos de vacas flacas es tanto más preciso apostar por la justicia y la igualdad, en contra de la egoísta ambición que no se conforma con acaparar todo el oro posible, sino que también pretende devorar las migajas de quienes han de sobrevivir con poco más que aire.

Publicado en el Periódico de Aragón, el 7 de diciembre de 2012

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