Hoy puede observarse el renacimiento de concepciones más acordes con un urbanismo humanizado, que tiende a contrarrestar los aspectos negativos propios de urbes erigidas de espaldas a sus residentes, sea la polución o la carencia de espacios verdes; tráfico insufrible o desplazamientos agotadores; apremios permanentes y ansiedad sistemática. Surgen así las urbes «15 minutos», que pretenden limitar los desplazamientos interiores por trabajo, compras o cualquier motivo a un máximo de un cuarto de hora; medida tan esencial como pueda serlo la creación de amplias zonas ajardinadas, donde reposar a la sombra de un árbol frondoso, escuchar el piar de pajarillos o percibir el olor a flores y tierra mojada. Un rincón de franco esparcimiento, sin necesidad de recurrir a autobuses, metro y, mucho menos, a contaminantes automóviles. Un lugar donde puede reinar la bici como ayuda exclusiva para transeúntes aún poco acostumbrados a usar sus zapatos tanto como debieran.
Publicado en El Periódico de Aragón, 1 septiembre 2026
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