martes, 29 de septiembre de 2026

Retener el talento

La formación de un estudiante universitario supone un enorme esfuerzo, el cual se inicia con la etapa infantil, prosigue con la enseñanza primaria y seguidamente la secundaria, como enseñanzas básicas y obligatorias, para acceder después al bachillerato, ya de carácter voluntario y especializado, y culminar con el ingreso en la universidad. Pero hoy, cualquier título ha de completarse con el conocimiento de idiomas y un domino exhaustivo del inglés; además el currículo ha de aderezarse con otros estudios complementarios de posgrado, cursos, máster, seminarios… incluso el doctorado. Y ni siquiera todo ello puede garantizar un hueco en el mercado laboral.

La posesión de tal acreditación académica implica un coste económico importante y una seria barrera para gran parte del alumnado potencial, pese a la disposición de becas y ayudas que puedan paliar la dificultades de acceso a la formación universitaria por parte de los más débiles económicamente. ¿Y después?

A los egresados universitarios se les brinda una invitación implícita —muy explícita en el caso de titulados con buen expediente— para ampliar sus conocimientos en el extranjero. La oportunidad de cerrar la etapa formativa con el ejercicio profesional fuera de España es muy atractiva, con fuertes estímulos de progresión y remuneración notoriamente más elevada de la factible en nuestro país. Muchos jamás volverán. Esa inteligencia que inventa, investiga, descubre, crea y crece… se escapa. El esfuerzo de siembra y cultivo es nuestro; el fruto, ajeno.

Un ejemplo paradigmático es el del personal sanitario, excelente, reconocido y muy demandado allende los Pirineos, mientras que aquí se constata un elevado déficit, sin posibilidad de cubrir muchas vacantes, ni oferta de una medicina de calidad y equitativa, extensiva a quienes no pueden financiar su elevado coste.

Publicado en El Periódico de Aragón, 29 septiembre 2026

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