¿Cómo conseguirlo? Decíase antaño: «la ciencia avanza que es una barbaridad». Verdad absoluta y universal, que pone de relieve la importancia clave de la investigación en las ciencias de la salud, tanto para vencer la enfermedad, como para determinar de qué recursos y oportunidades nos podemos valer a la hora de alcanzar una vejez más sana y lozana. Porque, precisamente, es mucho lo que está en nuestras manos, empezando por erradicar vicios nocivos, a la cabeza de los cuales figura el sedentarismo. Hay que salir y mover el esqueleto, al menos, caminando; afrontar con valor el riesgo de recibir un pelotazo, ser atropellado por uno de esos vehículos de movilidad personal al mando de un descerebrado o de que un can se enrede entre las piernas y nos derribe… hay que pisar la calle, mejor un parque, pues de poco sirve morir poco a poco encerrados en casa por miedo.
La otra gran pata del banco de la longevidad es la nutrición, en su doble vertiente: enmendar malos hábitos e ignorar los capciosos consejos sin base científica con los que tanto charlatán nos abruma; muy al contrario, es preciso establecer las pautas de alimentación saludable que los nutricionistas responsables promueven con auténtico rigor. Además de ser fácil distinguir el grano de la paja, sus consejos son un báculo imprescindible para recorrer en buena compañía e ilusión ese largo camino por delante.
Publicado en El Periódico de Aragón, 28 abril 2026
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