El Alto Aragón es hoy, con toda justicia, muy renombrado allende nuestras fronteras sobre todo como espacio de aventura en multitud de sus diversas modalidades, todas ellas de gran auge. No solo los vecinos galos, pioneros en descubrir y divulgar el potencial de la Magia de Huesca, sino desde enclaves muy alejados de Aragón, llegan numerosos amantes de la naturaleza, dispuestos a zambullirse en un fascinante entorno, que aspiran a descubrir, sea desde el cielo o inmersos en profundos barrancos, mientras se ejercitan en sus prácticas deportivas favoritas. Pero es esencial que montañeros, parapentistas, barranquistas, piragüistas, senderistas o simples turistas... retornen a su procedencia sin dejar huella de su paso, pues basuras y vestigios degradantes constituyen penosas servidumbres de la masificación.
Sería muy lamentable que un potencial realmente mágico se transformase merced a la desidia en un encantamiento maléfico, aciago destino que mediante una cuidada planificación es factible eludir.
Publicado en El Periódico de Aragón, 28 octubre 2025
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