En el pasado mes de marzo se rompió un techo de cristal: Rosa se convirtió en la primera mujer que accedía al rectorado de una institución con 550 años de historia, a lo largo de los cuales nunca una mujer había alcanzado tal cargo. Lo hace plenamente consciente de su enorme responsabilidad y bien dispuesta a cumplir su anunciado compromiso: «Una Universidad más inclusiva, sostenible y conectada con la sociedad». Como piedras angulares de su proyecto, destaca el apoyo en las nuevas tecnologías como potentes herramientas al servicio del conocimiento, así como la consolidación de las relaciones con otras instituciones y universidades privadas como la de San Jorge, siempre con el bien común del alumnado como objetivo primordial, lo que también implica la financiación de estudios y mejora de las instalaciones, tal como la proyectada para la Facultad de Medicina, ya en curso.
Rosa participa de una visión europeísta y vanguardista, adquirida a través de su participación en el programa Erasmus, abierta a nuevas ideas y a la colaboración, con mayores oportunidades para estudiantes y licenciados y reducción de la brecha de género; aspira a elevar el prestigio de la Institución, dentro y fuera de nuestra Comunidad. Y, como resulta obvio, este planteamiento implica el refuerzo de la investigación y de las relaciones con el tejido social y empresarial con el que ha de vincularse estrechamente.
Publicado en El Periódico de Aragón, 9 septiembre 2025
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