Desde pequeñas y grandes pantallas se ofrecen soluciones milagrosas absolutamente para todo, sea un aliño estético o un dolor de pies. Eso sí, prima lo inmediato: pase, compre… gracias a este espejismo mágico, su vida va a cambiar; dejará de odiar la rutina y verá nacer una nueva persona dentro de sí; en su rostro se dibujará una sonrisa de felicidad, tan postiza como la seductora invitación a entrar en el éxtasis paradisíaco.
La capacidad del ser humano para influir y ser influido es inmensa, así como también la extrema dependencia de un sistema productivo basado en el consumo; un sistema en el que ni todos tienen cabida, ni parece conducir a ninguna parte, mientras ocasiona un serio estropicio en el planeta, escaso ya de recursos. Para colmo, la fábula consumista nunca ha sido auténtica analogía de felicidad, sin olvidar que cuando el original es inasequible, prosperan los sustitutos y, finalmente, se yace abrazado a inútiles sucedáneos sin brillo.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 24 de mayo de 2024.
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