Si hablamos en términos sociales, es tan equitativo mencionar la obligación de contribuir con el pago de impuestos a la conveniencia general, como citar el derecho de recibir a cambio las contraprestaciones adecuadas, entre las que unos pilares básicos destacan con luz propia: sanidad y educación. Sin embargo, ni una ni otra parecen pasar, precisamente, por sus mejores días, sometidas a una tesitura en la que la sanidad pública se tambalea, con unos plazos de demora inaceptables, mientras que los servicios privados de salud tienden a resbalar hacia idéntico y lamentable abismo. Por lo demás, si nos referimos a obligaciones, tampoco se observa en muchos pacientes potenciales un esfuerzo por contribuir a su propio bienestar, mediante un estilo de vida saludable. El derecho a la educación es inalienable y consustancial de nuestra sociedad, pero no se vislumbra la menor posibilidad de un consenso tan imprescindible como perdurable, capaz de aportar la necesaria seguridad y estabilidad a todos los alumnos y miembros de la comunidad educativa. Se quebrantaría así una obligación patente por parte de quienes rigen o tienen capacidad para orientar y gestionar el buen fin de un fundamento tan crucial como la educación.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 14 de abril de 2023.
No hay comentarios:
Publicar un comentario