Sin duda, son las personas de edad avanzadas las más frágiles y expuestas a los riesgos que supone salir a la calle, así como así mismo son las que suelen padecer con mayor gravedad las consecuencias de cualquier incidente. En la medida en que crece la esperanza de vida, también se incrementa la presencia de ancianos, si bien esa mayor longevidad no se presenta necesariamente acompañada de la calidad de vida que merecería. Entre tanto, para un joven resulta muy incómodo pensar que algún día, con un poco de suerte, él también será viejo. Sin embargo, es en los más jóvenes, en su formación, donde reside la clave que permita la instauración mañana de un mundo mejor, con sitio para todos en feliz convivencia.
Justo cuando la tecnología y los avances en todos los campos y disciplinas científicas ponen a nuestro servicio la disponibilidad de recursos insospechados y mecanismos muy capaces de hacernos muy placentera la cotidianidad, tan solo es preciso esforzarse un poco para ello. Además, claro, de pensar convencidos que todos quienes nos rodean tienen derecho a vivir mejor.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de marzo de 2023.
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