Tanto la crisis pandémica como la derivada de la guerra de Ucrania han determinado una situación complicada que se ha intentado paliar desde la Administración mediante la dotación de importantes ayudas y disposiciones, que todos podemos complementar contribuyendo a un consumo más racional y una aplicación óptima de los recursos, lo que así mismo implica una intervención en línea con requerimientos de carácter ecológico: menos basuras, menos despilfarro; más compras en los pequeños comercios locales, mayor reducción de transportes prescindibles. A ello quieren contribuir iniciativas como la propuesta por el Ayuntamiento zaragozano, a través de su programa Volveremos, en apoyo de los pequeños establecimientos, pues es imprudente depender excesivamente de las grandes superficies comerciales, con lo que tal vinculación comporta en cuanto a condiciones oligopólicas, reducción de la competencia y subsecuente abuso en los precios.
Amar lo nuestro no tiene por qué reducirse al ámbito comercial. Así, es de celebrar que la jota, nuestra querida jota, esté en camino de ser considerada como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Felicitémonos por ello.
Publicado en El Periódico de
Aragón, el viernes 4 de noviembre de 2022.
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