viernes, 4 de noviembre de 2022

Amar lo nuestro

Amar lo nuestro no es una proposición económica contraria a la insustituible solidaridad interterritorial, sino una invitación a proteger el mercado de proximidad, con todo lo que esto supone respecto al abaratamiento de productos y prevención de costes innecesarios que, además de encarecer el precio, no entrañan ventaja en cuanto a mayor calidad e incluso suelen conllevar cierto menoscabo. En especial, los alimentos perecederos y productos agropecuarios debieran ser consumidos lo más cerca posible de donde se cultivan y dentro de un plazo muy breve tras su recolección o elaboración. Es difícil encontrar excepciones a tal principio.

Tanto la crisis pandémica como la derivada de la guerra de Ucrania han determinado una situación complicada que se ha intentado paliar desde la Administración mediante la dotación de importantes ayudas y disposiciones, que todos podemos complementar contribuyendo a un consumo más racional y una aplicación óptima de los recursos, lo que así mismo implica una intervención en línea con requerimientos de carácter ecológico: menos basuras, menos despilfarro; más compras en los pequeños comercios locales, mayor reducción de transportes prescindibles. A ello quieren contribuir iniciativas como la propuesta por el Ayuntamiento zaragozano, a través de su programa Volveremos, en apoyo de los pequeños establecimientos, pues es imprudente depender excesivamente de las grandes superficies comerciales, con lo que tal vinculación comporta en cuanto a condiciones oligopólicas, reducción de la competencia y subsecuente abuso en los precios.

Amar lo nuestro no tiene por qué reducirse al ámbito comercial. Así, es de celebrar que la jota, nuestra querida jota, esté en camino de ser considerada como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Felicitémonos por ello.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de noviembre de 2022.

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