La jornada culminó, ya reconfortados por un cálido sol y tras un almuerzo al aire libre en la pradera de San Indalecio, con una visita al Balcón de los Pirineos, donde acompañados por la contemplación de las cercanas montañas bañadas por las primeras nieves otoñales, tuvo lugar un nuevo recital de los participantes, ligeros de equipaje, liberados de pesadas cadenas y siempre pletóricos de ilusión.
Despierta notable asombro foráneo que tanto la literatura en general, a lo largo y ancho de todos sus géneros, como en particular la poesía, estén experimentando un extraordinario y dinámico auge en nuestra Comunidad, dando así origen a numerosas iniciativas y proyectos, habitualmente de carácter personal, con escaso respaldo institucional y apenas dotados de apoyo económico, a pesar de lo cual están proporcionando una intensa vida y luz al panorama cultural y literario aragonés.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 14 de octubre de 2022.
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