Con buen tino, ha surgido una figura nueva, el acogimiento familiar, una medida de protección que supone la integración del pequeño en el seno de una familia comprometida en su cuidado y educación como un miembro más de la misma, normalmente de forma temporal hasta su entrega a los definitivos padres adoptivos. Como no podría ser de otra forma, la familia de acogida además de cumplir importantes requisitos, deberá realizar cursos de formación, además de superar una valoración de idoneidad y exigentes controles periódicos.
Un niño precisa mucho amor y dedicación; abrazos y alegría, para que en el futuro pueda enfrentarse con éxito a los obstáculos que encontrará a lo largo de su existencia. Solo unos padres bien dispuestos, en un entorno afectivo, pueden proporcionarle las armas necesarias para ello, pero cuando los progenitores biológicos faltan y la adopción sufre penosas trabas burocráticas, la familia de acogida supone un opción puente de gran valor dentro de un sistema eficaz de protección a la infancia.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 3 de junio de 2022.
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