Parque Goya.
Resulta fascinante observar cómo los vecinos de un barrio se unen y movilizan en pro del interés común, porfiando por conseguir mejoras en su entorno dentro del más puro ejercicio democrático, pues todas voces cuentan.
Hace años tuve ocasión de admirar y comprender a las mujeres del Picarral, merced a su actividad cultural y a su certamen literario; obtuve uno de sus galardones y formé parte del jurado que lo otorgó al año siguiente. Me sorprendió el empuje y la capacidad de trabajo y sacrificio de que hacían gala aquellas mujeres, apenas sin medios ni respaldo. Desde entonces, otras muchas se han sucedido al frente de la asociación vecinal, pero ha persistido su coraje y el deseo de realizar un buen trabajo. Hoy, no muy lejos del Picarral, he participado en una iniciativa de la Asociación de Vecinos Parque Goya, el proyecto “Escribiendo en la calle”, para el cual se solicitó la colaboración de la Asociación Aragonesa de Escritores, siempre dispuesta a prestar su apoyo. Contemplo con orgullo mi contribución, plasmada en la Plaza de la Tauromaquia, y no dejo de pensar en el brío con que el barrio despierta a la cultura y se acerca a la literatura y a la poesía. Quizá hoy pueda parecer que, aunque persistan trabas y dificultades de financiación, el camino sea más fácil que antaño, cuando cualquier iniciativa había de superar una complicada carrera de obstáculos; sin embargo, las barreras siguen siendo de tal índole que solo el entusiasmo y unidad vecinal pueden con ellas. Esa es la energía que desprende Parque Goya y que conducirá muy pronto a la realidad del nuevo Centro Cívico, demandado desde hace tiempo. Parque Goya es hoy un barrio joven pletórico de vida, donde la cultura es algo más que una intención testimonial. Lo va a seguir demostrando.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 8 de diciembre de 2017.
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