Primer día de clase
La diversidad en el aula es una característica clave de la escuela actual. El profesorado, que constituye el pilar fundamental para la integración, tiene por delante una labor tan inmensa como encomiable, pero maestros y educadores no siempre disponen del apoyo y recursos necesarios. Sin embargo, después de los progenitores, son la referencia esencial para los pequeños durante esta etapa; una impronta crucial que marcará el futuro de estos niños e, indirectamente, de toda nuestra sociedad, amenazada por un vicioso círculo xenófobo.
No faltan quienes inciden en el coste y secuelas de la integración, tales como el retraso que penaliza el desarrollo del resto de la clase o la ineludible presencia de segregación y guetos. Surge así un injusto menosprecio de los valores de la integración, cuando es de mucha mayor relevancia el enriquecimiento que la diversidad aporta, el contacto con otras culturas y otras formas de pensar; el aprendizaje de la tolerancia y de una convivencia que se cultiva cuando prejuicios e intransigencia todavía no nos dominan.
Convivir con lo diferente es la lección más importante que un niño puede recibir en esta temprana edad, enseñanza que nunca olvidará. Por eso, todos estamos obligados a prestar comprensión y apoyo, siquiera moral, a sus maestros.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 16 de septiembre de 2016
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