sábado, 2 de abril de 2016

Salud, dinero y...

Sin duda, la salud es una de las cosas más importantes de la vida, justamente porque el bienestar y, en definitiva, la propia existencia dependen esencialmente de nuestro estado físico.

A lo largo de las últimas décadas hemos contemplado el declive y, a veces, la neutralización de numerosas enfermedades, con particular mención de las de carácter infeccioso. Por más que algunas dolencias prácticamente extinguidas en el orbe occidental amenacen con un peligroso retorno, son mucho más llamativos los avances en la terapia de dolencias calificadas no ha mucho como incurables, como el SIDA y el cáncer, si bien el progreso de los tratamientos médicos camina con menor ritmo cuanto más hermética o imprecisa sea la etiología de la afección. Precisamente, los trastornos de naturaleza degenerativa ligados a la edad parecen resistirse de forma significativa a la investigación científica, siendo que el auge de las expectativas de vida conduce a un envejecimiento generalizado de la población. Aunque la Humanidad ha hecho siempre un objeto de deseo de la inmortalidad, la senectud apenas había adquirido relevancia hasta nuestros días, entre otras razones porque no era nada fácil llegar a viejo; hoy, sin embargo, cuando los achaques propios de la edad están adquiriendo un gran protagonismo, no importa tanto vivir más sino vivir mejor.

Salud, dinero y… Si individualmente el dinero es importante para mantener y recuperar la salud, desde la perspectiva colectiva lo es mucho más: no solo la investigación sino, sobre todo, el acceso universal a la sanidad está en juego. Sin embargo, los recursos destinados a la salud así como a otros servicios sociales suelen ser las primeras víctimas en tiempos de crisis.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 1 de abril de 2016.

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