Hablar de cómics nos retrotrae a la infancia; nos recuerda con añoranza aquellas viñetas que nos deleitaban y transportaban a un mundo de ilusión: colofón de la fiesta dominical, el TBO, Mortadelo y Filemón, o el capitán Trueno eran el premio a nuestro presunto buen comportamiento durante la semana. Crecimos y llegó La Codorniz; con ella, otra forma de mirar las entrañables ilustraciones que, de pronto, también se habían hecho mayores de la mano de espléndidos artistas como Mingote, por cierto, hijo predilecto de Daroca.
Hoy, el antaño género menor, se ha enriquecido con nuevas fórmulas y nuevos espacios. Inseparables compañeras de la actualidad, las tiras de Postigo y José Luis Cano han estado presentes en este periódico para suscitarnos una sonrisa de complicidad, mientras que otros dibujantes se han especializado, por el contrario, en rememorar el pasado, como Juanfer Briones, el barbastrense autor de un divertido proyecto educativo en el que narra la vida de la reina Petronila y su trascendental papel en el devenir de la Corona de Aragón. Juanfer es también factor de una “Saga templaria”, la cual se inició adaptando al cómic la obra de José Antonio Adell, “El último templario de Aragón”. Por su parte, Queco Ágreda y Daniel Foronda son guionista e ilustrador de un cómic, “Los Amanticos”, una original mirada a la infancia de los amantes de Teruel en la que realidad y leyenda se confunden.
Pero tampoco están hoy ausentes del cómic otras interesantes derivaciones, como las sociales: el valenciano Paco Roca es el creador de “Arrugas”, una emotiva historieta centrada en el mal de Alzheimer, la vejez y el día a día en las residencias geriátricas, que ha cosechado un gran éxito de crítica y público en toda Europa.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 25 de marzo de 2016.
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