domingo, 21 de febrero de 2016

Agua contaminada

Sin duda, el agua es el elemento clave de la vida, por más que la rutina cotidiana suscite un implacable olvido de su transcendental papel… hasta que su carencia resucita todos los demonios. Y eso es, precisamente, lo que han experimentado los vecinos de la orilla del Gállego, desde Murillo a Villanueva, forzados a sufrir un retroceso ancestral por culpa de la contaminación provocada por Inquinosa en su factoría de Sabiñánigo y en el tristemente famoso vertedero de Bailín.

Tras años de infructuosas reivindicaciones ecologistas, existe hoy un amplio consenso acerca de la necesidad de poner fin a uno de los casos más graves de contaminación de Europa y que ha pregonado el nombre de Bailín por todo el orbe. La buena noticia es que el vertedero acogerá a lo largo de los próximos meses un ensayo primigenio de saneamiento mediante la técnica ISCO, método hasta ahora solo probado en condiciones controladas de laboratorio. Su aplicación en Bailín es el objetivo del programa Life-Discovered, cofinanciado por la Unión Europea, con la esperanza de solucionar en el futuro otros graves problemas de contaminación por pesticidas a lo largo y ancho del planeta.

Desde Joaquín Costa, no han faltado en Aragón animosos emprendedores que han defendido la importancia del agua en una Comunidad demasiado acostumbrada a ver cómo pasa de largo; hoy sabemos, además, que no basta con disponer de agua: también cuenta, y mucho, su calidad. Tal vez, la zozobra de las poblaciones ribereñas del Gállego sea pronto un sombrío recuerdo, pero no olvidemos que se han detectado trazas de lindano incluso en las presuntamente puras aguas de los ibones pirenaicos. ¿De verdad hemos aprendido la lección? ¿De verdad creemos en la necesidad de preservar el medio ambiente?

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 19 de febrero de 2016

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