sábado, 30 de enero de 2016

Escuela de padres.

objetivo esencial de padres y educadores es la formación de los niños, de tal forma que crezcan sanos y felices. Pero tan elevado fin no se alcanza con múltiples actividades extraescolares ni abrumando a los peques con obsequios y concesiones hasta el punto de que lleguen a convertirse en consumidores sin criterio.

El todo vale y la permisibilidad engendran monstruos e irresponsables; parásitos eternamente de vacaciones e incapaces para el esfuerzo así como también proclives a verter su frustración sobre quienes los rodean, dando lugar al acoso escolar. Este ha existido siempre, pero en la época del ciberespacio se nutre de unos medios y técnicas que lo hacen especialmente nocivo, pues las redes virtuales amplían infinitamente el ámbito y el tiempo de los ataques, sin posible resquicio para que la víctima pueda eludirlos. Más allá de cualquier hipotética predisposición, sea cual fuere su índole, los acosadores no nacen, se hacen. Y en ello juegan un triste papel los errores y deficiencias educativas. Mas no se trata de cargar la culpa sobre progenitores e instructores, sino de ayudarlos y colaborar con ellos para que su importantísima misión culmine felizmente.

Tanto desde la esfera institucional, como por parte de todo tipo de organizaciones se viene fomentando un frente común en pro de una formación de mayor calado. Compartir experiencias y estimular el diálogo constituyen una sólida base sobre la que apoyar el desarrollo de la compleja tarea educativa, cuyo peso tiende a recaer excesivamente sobre padres desasistidos. Por fortuna, no faltan iniciativas en este sentido, como la nueva escuela de madres y padres de la Jacetania, un proyecto educativo que Susana Lacasa presentaba esta semana en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Jaca.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 29 de enero de 2016

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