sábado, 11 de abril de 2015

Parques y jardines.

Parques y jardines son el pulmón urbano, un oasis verde en la inmensidad del cemento, un trozo de naturaleza en la puerta de casa. Y también son, o debieran ser, un bálsamo para nuestros mayores, incapacitados de disfrutar de un merecido solaz un poco más lejos de su hogar. Pero algunos no se atreven a dar ese sosegado paseo por el parque vecino ante el riesgo de sufrir un desgraciado accidente.

Fran Bergua, jefe del Servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca, vocal de la AEPJP y candidato a dirigir la plataforma Vivirlosparques, subraya la importancia de los espacios verdes urbanos a la vez que lamenta la falta de conciencia cívica y medioambiental que muestra la ciudadanía a la hora de respetar y cuidar todo lo público y, muy en especial, parques y jardines. De poco sirven los servicios de vigilancia, aunque, al menos, durante su visita, todos los perros troten atados y los balones, invisibles de repente, dejen de amenazar la frágil cadera de una ancianita: ahí queda el pavimento tapizado de excrementos y los ajados parterres que requieren algo más que un poco de agua para rehabilitarse. No faltan quienes afirman con voz rotunda que todo se arreglaría a golpe de sanción y mano dura: así se consiguió que los motoristas adoptasen el casco como pieza indisolublemente unida a su máquina. Sin embargo, el comportamiento cívico evolucionado es fundamentalmente la consecuencia de una educación que tiene al otro como algo más que un mero compañero de viaje y que respeta su individualidad. Mientras no alcancemos un nivel más elevado de convivencia, el difuso verdor de los parques será más bien una reminiscencia de los espacios salvajes donde, precisamente, rige la ley de la selva.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 10 de abril de 2015

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