El espíritu emprendedor es capaz de superar las más duras condiciones y permite que florezcan proyectos innovadores, a veces tan sugestivos y extraordinarios como la promoción de libros miniados, en un tiempo en el que tanto ha dado que hablar la profunda crisis que afecta al mundo de la impresión en papel.
Eso es justo lo que está haciendo la familia Orós, labor reconocida con el premio Búho, otorgado por la Asociación de Amigos del Libro en un temprano 2009. Para los Orós, el libro no es un producto de consumo y venta masiva avalada por las leyes del mercado, sino una obra artesanal que requiere el máximo respeto y donde se mima a cada ejemplar como si se tratase de una obra única, algo muy próximo a la realidad, ya que la elaboración de los libros se hace bajo encargo en su web, completándose la totalidad del proceso, desde la preimpresión a la encuadernación, dentro del ámbito familiar. Las preferencias de estos editores se centran en el libro antiguo, preferentemente ilustrado, como el Vidal Mayor o el Códice Calixtino, por más que las preferencias de la clientela se decanten por obras más conocidas, como El Quijote; la mitad de su producción está protagonizada por libros de marcado carácter aragonés.
Aunque, como es obvio, este proyecto me ha interesado especialmente por su relación con la literatura, me gustaría destacar algunas notas que lo convierten en algo muy especial: su propia singularidad, una gestión que aprovecha las dotes y aptitudes personales de los implicados conjugando afición y vocación y, sobre todo, el éxito de una idea en un entorno difícil, en el que la crisis económica ha campado con especial virulencia. Todo un ejemplo de amistad con los libros.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de marzo de 2015
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