sábado, 2 de febrero de 2013

No te rindas.

En un páramo laboral con tan escasas opciones para la creación de empleo, las rémoras burocráticas a la implantación de nuevas empresas o al desarrollo de nuevos proyectos, además de absurdas suponen una grave impedimento. Por ello, su supresión es siempre una excelente noticia, todavía más en el marco de una crisis tan profunda como la actual, que ha devenido utópicos muchos sueños que ya acariciábamos.

La cuestión es aún más relevante si, como resultado de las nuevas medidas, pueden resultar beneficiados jóvenes que padecen algún tipo de disfunción que restringe sus posibilidades para optar a un puesto de trabajo, ya de por sí condicionado por una demanda discriminatoria, pues la igualdad entre desiguales supone una grave falacia de funestas consecuencias para los más débiles, tanto peor si consideramos que discapacidad no es sinónimo de inferioridad; no se trata de poseer menos aptitudes, sino de ostentar habilidades diferentes: existen muchas personas con restricciones físicas o sensoriales especialmente dotadas para ejercer determinadas funciones; personas que son, además, campeonas en cuanto a entrega, esfuerzo y capacidad de sacrificio. ¿Por qué, entonces, encuentran tantas trabas y su índice de paro dobla al de la población general?

No se rinden. Jamás lo harán. Saben lo que es bregar contra viento y marea, enfrentarse a toda clase de obstáculos. Solo necesitan un poco de apoyo, de comprensión, de calor humano. Y respaldo institucional. Se lo merecen. Porque para ellos, todo es siempre un poco más difícil. Una sociedad sensible y solidaria debe orientarse de forma permanente a reducir las injusticias derivadas de la desigualdad o, al menos, a erradicar sus más nocivos efectos.

Publicado en el Periódico de Aragón, el 1 de febrero de 2013

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