sábado, 3 de noviembre de 2012

A propósito de la enseñanza.

Aun cuando los recortes presupuestarios suponen un duro golpe para la enseñanza, no son su mayor problema, sino un nuevo obstáculo en una dilatada trayectoria cuyo origen se pierde en días muy lejanos; así lo hacen patente los sucesivos informes PISA y numerosos estudios longitudinales, que no hacen sino confirmar lo que todo docente intuye a través de la experiencia cotidiana.

Cada nuevo plan de la enseñanza parece condenado al fracaso, sean cuales sean sus pretensiones, recursos y medidas aplicadas, y aun cuando, ¡por fin!, se incluya un incremento del nivel de exigencia; en tanto, declina inexorablemente la preparación de los alumnos y una parte del profesorado tiende a perder el espíritu generoso que ha de presidir siempre la docencia. No resulta fácil escapar de esta espiral perniciosa, por lo que es de admirar cualquier iniciativa que implique un resultado positivo, tanto mejor si es aplicable a escolares con dificultades de aprendizaje, como el déficit de atención y la hiperactividad. Es el caso de un programa, Jaque Mate al TDAH, basado en el ajedrez, cuyos frutos iniciales auguran un futuro colmado de prometedoras expectativas, con mejoría notable en cuanto a sociabilidad, atención y rendimiento educativo. Tan peculiar método, quizá de complicada generalización, se apoya tanto en la originalidad de la fórmula como en el buen hacer de los profesionales involucrados.

Mientras que es muy poco lo que los docentes pueden avanzar en torno a la gestión de unas reformas en estado de permanente precariedad, siempre perdurará su capacidad para interpretar en las aulas lo mejor de su maestría. Parece ser esa la única luz de esperanza en un túnel que ha devenido demasiado largo y de aciago tránsito.

Publicado en El Periódico de Aragón, el 2 de noviembre de 2012.

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