Durante las últimas décadas asistimos a una progresiva decadencia del sistema educativo español, víctima de especulaciones infructuosas y experimentos malogrados, con la secuela ineludible de un espectacular descenso de los niveles académicos, merced al cual los alumnos que alcanzan la universidad lo hacen con un bagaje a todas luces insuficiente, que aún es peor para quienes abandonan sus estudios en época temprana.
La falacia económica que nos convirtió en nuevos ricos hasta que los fuegos fatuos se han extinguido nos muestra ahora, en plena crisis, las debilidades de un sistema cuyos depreciados títulos están muy lejos de garantizar un puesto de trabajo acorde con los estudios acreditados. Sin embargo, el problema ya era evidente antes de que el desempleo amputara las oportunidades profesionales tanto para los titulados como para los aspirantes sin formación, mientras que aún persiste una mínima demanda de trabajadores cualificados. La solución estriba, según el Ministerio de Educación, en una reforma de la FP, amparada en el modelo alemán, cuyo alumnado debería equilibrarse a corto plazo en número con el de los jóvenes que cursan bachillerato. Algunas de las novedades propuestas inciden en conceder mayor peso a la enseñanza práctica e introducen la posibilidad de la enseñanza a distancia, a la par que también se contempla el contrato de trabajo orientado a la formación y el aprendizaje.
La Comunidad de Madrid ha implantado una experiencia piloto de lo que ya se conoce como FP Dual, al parecer con una excelente acogida. En Aragón también se solicitarán nuevos programas pilotos, con objeto de aproximar la enseñanza proporcionada a la demanda real de las empresas de la Comunidad, facilitándose así la inserción en el mercado laboral. Si ello se consiguiese, estaríamos en camino de borrar una de las lacras más relevantes de nuestra enseñanza: la falta de realismo.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 1 de junio de 2012
No hay comentarios:
Publicar un comentario