No, casi nunca son noticia, pero cuando miramos a nuestro alrededor es muy fácil observar gestos de asistencia altruista en favor de otras personas necesitadas de ayuda, quizá completos desconocidos; gestos que permiten la supervivencia de los más vulnerables frente a una sociedad inmisericorde que tiene a ignorarlos cruelmente. Pero si los seres humanos nos hemos desarrollado como especie inteligente y hemos progresado socialmente, se debe sobre todo a nuestra capacidad para comunicarnos y ayudarnos unos a otros, para no dejar nunca abandonado al compañero. Eso es exactamente lo que dictamina el conocimiento científico. Y eso es exactamente lo que podemos constatar con una mirada abierta, libre, que atienda a nuestra discreta y taciturna realidad cotidiana, tan poco amiga de la petulancia.
Sin embargo, siempre pendientes del ruido, del brillo cegador de sucesos deslumbradores, habitualmente hechos aciagos, que perturban, confunden nuestro ánimo y carcomen la esperanza, permanecemos ciegos y sordos a todo lo bueno que nos rodea.
Pero ahí sigue la buena gente. Siempre dispuesta a hacer el bien.
Publicado en El Periódico de Aragón, 7 julio 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario