miércoles, 20 de mayo de 2026

Terapias milagro

Cuánta promesa vana, cuánta falacia publicitada, cuántas expectativas defraudadas… es inmenso el caudal de remedios milagrosos, desde cremas y pócimas de belleza a tratamientos de mayor entidad, que prometen restaurar esa belleza que la edad amenaza dilapidar, cumpliendo su encomienda biológica inapelable. Obviamente, son las mujeres las principales víctimas de una tendencia secular que ha convertido la imagen en el centro de sus vidas; pero también muchos varones acuden al gimnasio, no tanto para mejorar su salud sino con fines culturistas, extraviados en una obsesión conocida como complejo de Adonís. Así y todo, tiene poco de extraño que la prioridad destacada de los nuevos profesionales de la medicina, al obtener su plaza MIR, sea la cirugía plástica, por delante de otras antaño muy demandadas como cardiología o neurología, en tanto que entre las menos solicitadas figure la atención primaria.

Por si todo ello no fuera fatídico por sí mismo, Lluis Montoliu, investigador del CSIC manifiesta que la falta de integridad científica sale demasiado barata en España, aludiendo a malas artes vigentes en algunos investigadores, dispuestos a tomar atajos y saltarse las normas éticas en su propio beneficio, pues necesitan abundantes referencias en publicaciones y repositorios acreditados de divulgación, para asentarse profesionalmente. Su deseo de alcanzar prestigio con rapidez se fusiona con el de personas ansiosas por recibir una panacea para sanar o al menos aliviar su dolencia; la perniciosa y decepcionante conclusión incluye mucho dolor en pacientes vulnerables que, tras un resplandor de vana ilusión, ven cómo se derrumba su esperanza.

Hoy se promueve el triunfo de la mentira y el engaño en casi todos los campos de la vida. Práctica muy rentable para algunos, que conduce a un desastroso futuro para todos.

Publicado en El Periódico de Aragón, 19 mayo 2026

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